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Granxa Maruxa + Milhulloa = Muuhlloa, cosmética gallega, ecológica y colaborativa

De izquierda a derecha: María Álvarez, Carmela Valiño, Marta Álvarez, Chusa Expósito y Anxos Orgueira.

En la comarca de A Ulloa se asientan dos marcas de productos ecológicos del Craega con más de veinte años de historia. Por un lado, Granxa Maruxa, que está regentada por Marta Álvarez y, desde hace unos siete años, le ayuda su hermana María. Ambas trabajan para obtener la mejor leche ecológica que sale de su granja ubicada en Monterroso. Por otro lado, en Palas de Rei está Milhulloa, una empresa que se centra en el cultivo ecológico de plantas medicinales y hortalizas. Esta cooperativa está regentada por la farmacéutica Chusa Expósito y la bióloga Carmela Valiño, junto con Anxos Orgueira. El bajo pago de los productos de las cinco las llevó a tener que innovar, pero siempre manteniendo su filosofía de trabajo y producción. Así es como nació Muuhlloa, una firma de productos cosméticos gallegos y ecológicos.

Este año recibieron el premio Son Muller de la Asociación de Mujeres Empresarias de Lugo, en el apartado Empresaria Rural, por la calidad de sus productos y por su firmeza al apostar por lo ecológico, lo rural y desde lo femenino. Un premio que para estas cinco mujeres significa mucho, más al ser económico, “algo que necesitamos mucho para seguir trabajando, investigando e innovando”.

El producto que salió a la luz para dar a conocer la marca fue una leche corporal, hecha con leche y milenrama. Como la propia María relata, “hicimos lo evidente: una leche corporal con leche, algo que hasta ahora no hay”. Los comienzos fueron buenos, ya que ambas firmas que las preceden son unos referentes en Galicia en cuanto a productos ecológicos. Pero también hicieron la labor de darlo a conocer en diferentes ferias. Actualmente, cuentan con tres productos a la venta, aunque en breve lanzarán otros como un champú y un labial. Los productos que sacan cuentan con el sello de bio.inspecta y ECOPlus de Bio Vida Sana.

Describen Muuhlloa como una entidad colaborativa, ya que, para cada producto que sacan, cuentan con otra entidad de la zona que trabaja con la misma filosofía que estas cinco emprendedoras. “Las dos primeras empresas fuimos nosotras, pero por ejemplo, para la crema de la cara contamos con manzana de Ribela, lechuga de mar de Mar de Ardora y cera de abeja de Polemel”, explica María. Para los productos que saldrán entrarán nuevas empresas, también ecológicas y que buscan el mismo objetivo. Esta forma de trabajo les permite a las otras empresas crecer y también así, consiguen que Muuhlloa llegue más lejos y crezca.

“Todos los que somos pequeños, estamos más unidos y nos hacemos publicidad”

¿Cómo surgió la idea?

Marta: Pues de lo mal que nos pagan la leche. Un día de invierno me acerqué hasta Milhulloa quejándome de eso y ellas también se lamentaban por los precios de sus productos. Al final, nosotros vemos que tenemos buenas materias primas. Tenemos la misma filosofía de trabajo y somos contrarias a las grandes superficies. Lo primero que pensamos fue hacer una leche corporal con la leche de la granja y sus plantas. A partir de ahí, dijimos que podía ir para delante y seguimos.

Chusa: Nosotras desde el principio trabajábamos con algún balneario para hacerle unos aceites. Entonces esto fue como el brote de la cosmética, que era nuestra ilusión. Además, al juntarnos con una persona como Marta, que es una bomba, teníamos que tirar para adelante. No pensamos en ningún momento en no llevarlo a cabo. Esa idea siempre la tuvimos y cuando ella nos habló de la leche los pareció maravilloso.

¿Cómo fue el proceso de elaboración?

María: Chusa y Carmela son farmacéutica y bióloga, respectivamente. Ellas pensaron cuáles serían las plantas que se ajustaban a cada producto. La milenrama, o hierba de los carpinteros, es muy cicatrizante, calmante y por encima la hay por todas partes. Chusa dijo que mezclándolo daba un buen resultado y probamos. Nosotros teníamos claro que tenía que llevar una buena parte de leche, y lleva un 40 %. Luego ellas recogieron la milenrama, maceraron los pétalos y hacen el hidrolato. El día que se tiene que llevar todo la Iuvenor Lab (O Carballiño) se prepara. El laboratorio es lo que le da un registro sanitario, hace los análisis y certifica que es una crema estable en el tiempo y que no contamina. Además, para nosotros es un ahorro. Nosotros les llevamos las materias primas bastante elaboradas y luego ellos hacen la emulsión y empaque.

¿Por qué la milenrama para la leche corporal?

Carmela: Es la que predomina en esta finca y en el estudio que hicimos le vimos muchas propiedades. En el tema de piel es cicatrizante. De hecho, le llaman la hierba de los carpinteros porque tiene la capacidad regeneradora. Es calmante. Cada día le vemos nuevas propiedades. Los componentes que tienen y los principios activos tienen esas capacidades.

La leche está en cada producto, pero ¿cómo hacéis la elección de las hierbas?

Carmela: De las que tenemos aquí vemos las propiedades que tienen y que queremos meter a cada crema. La facial tiene por objetivo darle elasticidad a la piel para prever el envejecimiento, pues ponemos plantas que tienen la capacidad antioxidante. Todo eso junto con los estratos que buscamos de otros productores que integramos.

Chusa: Desde el siglo XIX, que tuvo lugar la revolución de la química moderna, está todo estudiado y, a partir de ahí, vamos mirando. Lo importante es que sea una mezcla buena para que mejoren las propiedades. Además, nos encanta el sistema de hacer una cosmética colaborativa. Cada vez que sacamos algo nuevo, miramos a qué colegas productores podemos sacarle algo nuevo para el producto. Al final, todos los que somos pequeños estamos más unidos y nos hacemos publicidad entre nosotros.

¿Cuál diríais que es el producto estrella?

Marta: Son los tres que tenemos ahora mismo, pero depende de las épocas. Estamos muy contentas en ese aspecto porque el mundo de la cosmética no es un mundo fácil, ni mucho menos, pero la gente que prueba apunta que tiene una buena calidad.

Ahora están pendientes nuevos productos…

Chusa: Sí. Un labial del que ya tenemos todo hecho, pero nos hacen falta dinero. Para todo esto, para el proceso de estudio y todo… Nosotros no tenemos maquinaria. Para que cumpla la función del producto, necesita un plan de estudio y maquinaria para eso. Ahora incluso tenemos liquidada la fórmula del gel y labial.

Carmela: Tenemos pendiente otra colaboración con otra científica de aquí y estamos ahí para seguir con el tema de nuevas especies para la cosmética.

¿Cuáles diríais que son las razones para mercar estos productos?

María: Lo primero, por supuesto, es que son productos ecológicos. Son buenos. Y después también la gente se entera de que somos cinco mujeres con una empresa muy pequeña y que estamos tratando de hacer algo bien hecho y desde la solidaridad. Entonces esto también los incita a comprar para colaborar. Siempre hablamos de la gente que colaboramos y lo ponemos en las etiquetas.

Marta: Es una innovación grandísima. Empezó en una granja que hace cosmética.

En cuanto a los consumidores, ¿de dónde es la clientela?

Marta: Empezamos en Madrid y estamos muy extendidas allí, la verdad; gracias a un programa en el que salimos. En Cataluña y el País Vasco también tenemos buenas ventas. Lo que nos falta fuera de Galicia son tiendas físicas; tenemos en sitios puntuales.

GRANXA MARUXA

Granxa Maruxa cuenta con más de veinte años como tal, pero su historia se remonta cincuenta años atrás cuando el padre de María y Marta inició el proyecto. Cuando Marta estaba a punto de finalizar sus estudios de Empresariales, llegó la casa y “habían escapado las vacas, las traje y me pareció sencillo”. A partir de ahí empezó su andadura. Tuvo que aprender todo de cero, ya que no contó con mucha ayuda, “no confiaban”. Tras aprender todo lo relacionado con esto, visitó la granja Casa Codesal con su padre “y él mismo vio que era posible lo ecológico”. Contando con el sello del Craega, empezó con su producción de leche. Actualmente está a punto de salir la Cooperativa As Vacas da Ulloa, un proyecto que nace junto con Ganados A Cernada y con el que harán todos los productos derivados de la leche. Desde hace siete años tiene la ayuda de su hermana María, que cerró el estudio fotográfico para ir a vivirse para el rural: “Estoy encantada, no me cambiaría por nada”.

Hoy cuentan con unas 62 vacas, de las que ordeñan unas 28. En cuanto a productos agrarios solo tienen huerta para autoconsumo, pero fue una de las ideas que también se le pasó por la cabeza a esta emprendedora. “Lo vi muy complicado y preferí centrarme en la leche”.

En la carballeira que hay alrededor de su vivienda y de la granja también acogen el Festival Agrocuir. Una idea que nació para darle más vida al rural. Además de este, que ya tiene historia, también se celebró el Monterrosón o el de Arte no Rural, que ya se muestra en el exterior de la granja y vivienda.

MILHULLOA

El proyecto de Milhulloa también cuenta con más de veinte años de vida. Al finalizar las carreras de Chusa y Carmela, decidieron meterse en un máster de creación de empresas. La idea que iniciaron ya comprendía las plantas medicinales. Su proyecto fue escogido y, tras finalizar el año de estudios, decidieron que tenían que seguir adelante. La idea que les proponían era que empresas de fuera les comprasen los productos, “pero no pagaban ni la cosecha”. Desde el inicio, decidieron contar con el sello del Craega para su proyecto pionero. “Empezar con plantas medicinales no fue ventajoso, porque en aquel momento no se consumían tantas infusiones”, explican. Pero poco a poco fueron calando y la entidad fue creciendo.

En invierno la cámara de secado estaba vacía, por lo que decidieron buscar una alternativa. Empezaron con el excedente de producción de la espinaca, pero volvieron a su filosofía de productos autóctonos y probaron con el grelo. Tras las pruebas, vieron que quedaba bien y fue una salvación para darle uso al secadero en ese periodo.

Actualmente cuentan con unas 65 variedades, incluyendo las mezclas. Y la forma de trabajar es tratar con gente que está en ecológico y tiene plantaciones de grelos. Además, le secan diferentes productos a variadas empresas. Le realizan un pequeño estudio para saber cómo va a quedar y luego ya trabajan con las diferentes marcas. Milhulloa cuenta con unas 10 hectáreas de cultivo de las plantas, aunque hasta la primavera no hay nada.

La pandemia en este sector parece no haber pasado. “Quizás porque la tendencia fue a ir más al pequeño comercio y ahí es donde estamos nosotros”, apuntan. Aprovecharon esta época tan atípica para hacer un etiquetado diferente, “un homenaje para los abuelos y padrinos, que al final son los que siempre nos consienten y los que más se están viendo afectados por la pandemia”.

La feria digital Biofach congregó a 13.800 participantes de todo el mundo

Craega en la edición de Biofach 2020

La feria Biofach/Vianess Especial brindó una gran variedad de contenidos para los 13.800 participantes registrados en 136 países. El evento fue totalmente digital y contó con 775 sesiones del 17 al 19 de este mes. Las jornadas albergaron un Congreso, presentación de expositores y mesas redondas en las que participaron 1.442 mostradores de todo el mundo.

El encuentro digital contó con 10.000 videoconferencias en las que los participantes interactuaron a un nivel “altamente profesional”. La sesión del Congreso titulado “El mercado ecológico alemán: hechos, cifras, análisis 2021” logró cifras récord en cuanto a participación, con más de 700 asistentes.

Petra Wolf, miembro del Consejo de Administración de NürnbergMesse expuso que “esta feria es un lugar para reunirse e interactuar tanto a nivel emocional como personal, así como una plataforma para los negocios y el conocimiento. Los complacen que el formato digital de este año había ofrecido una alternativa compatible con la pandemia, y especialmente que, ¡todas las partes interesadas lo aceptaran tan bien!”.

Cientos de participantes mostraron su interés en las respectivas sesiones del programa de la feria. Hubo eventos que congregaron más de 350 inscritos. En las jornadas se presentaron las nuevas tendencias y productos destacados. En esta cita los elegidos de Biofach fueron los siguientes: productos de origen vegetal, productos bajos en azúcar y sin azúcar, alimentos con beneficios adicionales, sostenibilidad y responsabilidad social. En cuanto a feria Vivaness fueron: belleza sin agua, tiempo para mí y comodidad, belleza segura y belleza circular. Los participantes eligieron sus favoritos entre los más de medio millar presentados que optaban al Premio al Mejor Producto Nuevo.

Cabe destacar que la feria aún estará disponible. Después del 24 de febrero, solo se desactivarán las funciones de comunicación activas, pero la plataforma permanecerá en su lugar durante seis meses más como fuente de información.

Las fechas previstas para la próxima edición son del 15 al 18 de febrero de 2022.

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⇒Fuente:  Bio Eco Actual

Varios eurodiputados solicitan a la comisaria de Sanidad de la UE la regulación del uso del término ‘natural’ en el etiquetado de los alimentos

Un total de 31 eurodiputados, la mayoría miembros del Grupo de Los Verdes, han hecho llegar una carta a la comisaria de Sanidad de la UE, Stella Kyriakides, en la que solicitan a la Comisión Europea que las leyes europeas “establezcan una definición clara del término ‘natural’ aplicado a los alimentos, que prevean en qué casos se puede usar en el etiquetaje para garantizar la información de los consumidores, y que los productos etiquetados como ‘naturales’ no contengan ni transgénicos, ni sustancias sintéticas y que sean 100 % biodegradables”.

Además, los eurodiputados piden que en las etiquetas “la información sobre el origen de los ingredientes y la composición real de los productos sea fácilmente reconocible por los consumidores”.

En la misiva, los parlamentarios recuerdan que “actualmente, la UE carece de una definición legal del término ‘natural’ para productos alimenticios. En consecuencia, los fabricantes suelen utilizarlo para promover características de los alimentos que difieren casi siempre de la composición del producto final”.

A pesar de esta falta de legislación, las normas europeas sobre las declaraciones de propiedades nutricionales y saludables de los alimentos sí que mencionan explícitamente que los criterios de etiquetado de alimentos deben “tener como objetivo evitar que las declaraciones de propiedades nutricionales de un producto contribuyan a esconder sus auténticas características nutricional y puedan inducir a error a los consumidores en el momento de elegir opciones para una dieta equilibrada”.

Para los eurodiputados firmantes, el uso libre que la industria alimentaria puede hacer ahora mismo en sus envases de este concepto estaría en contra de este principio básico que debe regir el etiquetado de cualquier producto a la venta en la UE.

Los europarlamentarios invocan un informe publicado recientemente por Safe Food Advocacy Europe que establece que, en general, los consumidores asocian el término ‘natural’ con algo positivo, relacionado con el origen, el mínimo procesado y la ausencia de aditivos. Puesto que se puede usar este concepto libremente a pesar de que el producto contenga aditivos y sea un ultraprocesado, el informe concluía que los consumidores que compran estos alimentos basan sus elecciones en supuestos incorrectos.

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Fuente: La Vanguardia | autor: Albert Molins

 

 

 

Crecimiento imparable de la agricultura ecológica a nivel mundial

Los últimos datos sobre agricultura ecológica en todo el mundo fueron presentados por el Instituto de Investigación de Agricultura Orgánica FiBL e IFOAM-Organics International en Biofach, la feria líder mundial de alimentos ecológicos, espacio donde se publicó el anuario estadístico The World of Organic Agriculture se publicó el miércoles 17 de febrero de 2021 en la edición digital de este año de BIOFACH especial 2021.

Entre otros datos destacables que se recogen en el último informe de FiBL sobre agricultura ecológica en todo el mundo, cabe destacar que las tierras agrícolas dedicadas a la producción ecológica aumentaron en 1,1 millones de hectáreas y las ventas minoristas de alimentos ecológicos continuaron creciendo hasta llegar a los 106.000 millones de euros, como lo muestran los datos de 187 países (datos a finales de 2019).

Fuente: FiBL

Esta encuesta anual sobre agricultura ecológica en todo el mundo cuenta con el apoyo de la Secretaría de Estado de Asuntos Económicos de Suiza (SECO), el Centro de Comercio Internacional (ITC), el Fondo de Sostenibilidad de Coop Suiza y NürnbergMesse, los organizadores de la feria BIOFACH.

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Fuente: Revista digital Bio Eco Actual

El MAPA convoca los “Premios Alimentos de España 2020”

 

Desde 1987, se convoca anualmente el Premio “Alimentos de España” en reconocimiento a los profesionales o entidades que contribuyen a impulsar este sector tan importante en la economía española. En el año 2020, estos premios alcanzan su XXXIII edición. Los galardonados son elegidos por un Jurado formado por personas de reconocido prestigio. Entre las modalidades que se establecen, se incluye el Premio Alimentos de España a la Producción Ecológica.

PREMIO “ALIMENTOS DE ESPAÑA A LA PRODUCCIÓN ECOLÓGICA”

Enfocado a premiar las acciones que de una manera global mejor integren la conservación de la biodiversidad, el respeto al medio ambiente, la potenciación del desarrollo rural y los recursos locales y la innovación tecnológica, redundando en la obtención de productos de calidad conformes al método de producción ecológica, siguiendo las directrices del Reglamento (CE) número 834/2007 del Consejo, de 28 de junio de 2007, sobre producción y etiquetado de los productos ecológicos.

Podrán participar explotaciones agrarias y empresas alimentarias, con sede principal dentro del territorio nacional y con el certificado valido en vigor que acredite el cumplimiento de la normativa sobre producción ecológica.

OTRAS MODALIDADES 

Las otras modalidades son Premio Alimentos de España a la Industria Alimentaria, Accésit a la Iniciativa Emprendedora, Premio Alimentos de España a la Internacionalización Alimentaria, Premio Alimentos de España Producción de la Pesca y de la Acuicultura, Premio Alimentos de España de Comunicación, Premio Alimentos de España a la Restauración, Premio Extraordinario Alimentos de España

PARTICIPANTES

Todos los participantes en estos premios, ya sean empresas, entidades o personas físicas o jurídicas de naturaleza pública o privada, habrán de cumplir los requisitos de cada modalidad, según se recoge en la orden AAA/854/2016, de 26 de mayo por la que se establecen las bases reguladoras de la concesión de los Premios Alimentos de España.

No podrá optar a los premios ninguna persona física o jurídica en la que concurra las circunstancias descritas en el artículo 13.2 y 13.3 de la ley 38/2003, de 17 de noviembre, General de Subvenciones y que haya sido sancionada, en los dos años anteriores a la fecha de presentación de la solicitud, por infracción de la legislación en materia agroalimentaria.

PLAZO DE PRESENTACIÓN

El plazo máximo para la presentación de solicitudes será de tres meses contados a partir del día siguiente al de la publicación del extracto de la convocatoria en el Boletín Oficial del Estado. La fecha límite para la presentación de solicitudes finaliza el 9 de abril de 2021 (este inclusive).

Información completa⇒Infórmate aquí 

Formulario

Para cualquier duda⇒premiosalimentacion@mapa.es

El mercado bio en Alemania aumenta sus vendas durante la pandemia

Según se ha publicado en diversos medios, un reciente informe del Ministerio de Agricultura de Alemania asegura que “los consumidores han dado, durante la pandemia, más importancia a los productos locales y la producción ecológica”. Al comprar carne, en particular, los consumidores recurren cada vez más a estos últimos. Así lo corroboran las últimas cifras del ecobarómetro encargado por el Ministerio Federal de Alimentación y Agricultura (BMEL), que ha presentado, recientemente, la ministra federal Julia Klöckner. En 2020, el mercado alemán ha superado una cifra de negocio de 14 mil millones de euros.

La encuesta es muy clara en las tendencias de consumo. Podemos extraer diversas conclusiones. La más importante es que el sector ecológico alemán va a seguir creciendo. Los huevos ecológicos se llevan la palma en Alemania. Casi todos los consumidores los prefieren. También en carne y en embutidos una amplia mayoría de consumidores busca los productos orgánicos.

CONCLUSIONES DEL ESTUDIO

  • A la hora de comprar alimentos ecológicos, los supermercados siguen siendo decisivos: nueve de cada diez encuestados compran aquí, seguidos de las tiendas de descuento (68 %).
  • Casi el 90 % afirma que quiere usar la variante ecológica al menos ocasionalmente en el futuro.
  • Cuando se trata de huevos ecológicos, la proporción de encuestados que dicen que compran estos productos “exclusivamente” o “a menudo” aumenta al 74 %; en 2019, fue del 66 %.
  • El 37 % de los encuestados afirmó que compra regularmente productos ecológicos.
  • En el caso de los productos de carne y embutidos orgánicos, el 50 % de los encuestados afirma que los compra al menos con frecuencia; en 2019, solo fueron el 42 %.
  • La pandemia de la covid-19 ha provocado una mayor preocupación de los consumidores alemanes en temas de salud. Son cada vez más los que quieren tener una dieta sana para proteger su salud y su organismo ante agresiones de virus, etc.

Fuente: El Ecomensajero Digital | Vida Sana.org

Biofach e Vivaness 2021, ‘on line’ del 17al 19 de febrero

Stand del Craega en Biofach 2020 | Foto: Craega

Ya queda menos para la celebración de Biofach/Vivaness, la feria líder mundial del sector orgánico que cada año tiene lugar en la ciudad germánica de Nuremberg. Este año, en respuesta al complejo escenario derivado de la pandemia, la entidad organizadora, NürnbergMesse, decidió organizarla en formato digital. Con todo, el evento continuará con su habitual tejido de ofertas, que incluye las presentaciones de los expositores y de las diversas oportunidades para la creación de redes y encuentros virtuales, eSPECIAL, así como un nutrido programa de actividades. El tema principal de esta edición es “darle forma a la transformación. Más fuerte. Juntos”.

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BioCultura ON 2021 se despide con altas cifras de participación

Ángeles Parra (presidenta de Vida Sana y directora de la feria)  inauguró la feria BioCultura ON el pasado jueves a las 12 h. La acompañaron Sandra Verdu-Butikofer, presidenta de INTERECO (asociación sin ánimo de lucro que agrupa a las autoridades públicas de control de agricultura ecológica de España), y el director general de la Industria Alimentaria, José Miguel Herrero, del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), que, entre otras cosas, subrayó “la importancia de España como una de las principales potencias europeas en la producción de alimentos ecológicos”.

171 actividades diferentes

Una de las cosas que más ha llamado la atención de la versión virtual de BioCultura ha sido la inabarcable lista de actividades. Han sido 171 en total. El nivel de los ponentes, de primer orden: Joaquín Araújo, Nicolás Olea, Carlos de Prada, Dolores Raigón, José Luis Porcuna y un enorme etcétera de expertos en cosmética ecológica, moda sostenible, energías renovables, banca ética, proyectos cooperativos…

Un público muy diverso

Como en el caso de la BioCultura presencial, la feria virtual fue capaz de atraer a un variado y heterodoxo público. Podríamos decir, no obstante, que si en la feria presencial son más los consumidores, en la feria virtual fueron más y muy activos los profesionales.  Las 54 empresas que han participado han realizado 158 encuentros comerciales en el espacio de networking habilitado por BioCultura ON.

Patrocinadores

Los patrocinadores se esforzaron enormemente en desarrollar actividades de interés técnico y divulgativo. Entre las actividades desarrolladas por INTERECO, se encontraban aquellas que han tenido como objetivo informar a los ciudadanos de la importancia y confianza de la certificación ecológica pública, y de cómo se realiza una auditoría en producción ecológica, reflexiones en torno a la necesidad de que los productos ecológicos se incorporen de manera decidida en la restauración colectiva… entre otras más lúdicas y educativas.

Las cifras

Han participado en esta primera feria virtual cerca de 3.500 personas, de los cuales 1.600 eran profesionales, con una media de 8 horas en la plataforma virtual de BioCultura. 7.673 veces se han conectado estos visitantes a las actividades que se han desarrollado, sumándose 2.260 veces más que se han conectado al escenario principal. Durante los tres días de feria, el aforo medio ha oscilado alrededor de las 600 personas.

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Fuente: Bioeco Actual

Xosé Santiso: “O Fogar dignifica el rural. No queremos que nadie se avergüence”

Xosé Santiso, propietario del Fogar, en su huerta ecológica de Trasellas (Teo).

Cocina para Cáritas. Ha llevado sus platos ecológicos hasta el comedor de Inditex. La tienda online funciona otra vez para dar salida, entre otros, a las hortalizas y destilados de producción propia con sello del Craega.  Y prepara menús para entregar a domicilio o recoger en el local.  La maquinaria Fogar no para en la pandemia, aun a pesar de que los cinco restaurantes que tiene sembrados por toda Galicia permanecen cerrados. La COVID-19 ha sido un duro golpe, pero también un respiro necesario para probar acciones nuevas y rescatar ideas aparcadas por falta de tiempo. Una consultoría, una aceleradora de empresas, un motor de emprendimiento rural… Xosé Santiso, propietario del negocio, defiende el valor de un proyecto que echó a andar hace un cuarto de siglo con tres pilares clave: sostenibilidad, compromiso rural y economía circular.

O Santiso, como negocio de raíces rurales, ¿es un privilegiado en el contexto de la pandemia?
Es complejo. Nuestro proyecto tiene muchas facetas y ubicaciones distintas. Estamos en el rural, pero también en ámbitos urbanos. Somos casi autosuficientes para poder resistir durante bastante tiempo con una pandemia, pero eso no quita que nos haya dado un duro golpe. Ahora tenemos los cinco restaurantes cerrados y buena parte de la plantilla en un ERTE. Pero en momentos como el verano sí que fuimos unos privilegiados. Tenemos espacio exterior, producción propia y no dependemos de agentes externos. Si hablamos en términos de cultura de empresa, lo que nos trajo el confinamiento fue tiempo. Fogar do Santiso lleva 25 años trabajando para ser un referente de transformación social, ambiental, gastronómico y también del sector primario. Pero siempre prima el hoy y no hay margen para nada más.

¿El suyo es un proyecto en proceso de reinvención constante?
Lo cierto es que a nosotros la covid no nos obligó a reinventarnos. Lo llevamos haciendo dos décadas. Ya en la crisis de 2008 creamos un plan estratégico a 100 años porque pensamos que la sostenibilidad nunca puede ser cortoplacista. Nuestra empresa cuenta con tres patas equilibradas: social, ambiental y económica. La pandemia está dejando muy perjudicada esta última, pero refuerza las otras dos. Con el negocio cerrado al 90%, hay que tener un colchón financiero para subsistir hasta que la situación cambie. O te quedas parado y te pones a llorar o aprovechas ese paréntesis sin ingresos para hacer todo lo que tenías pendiente por falta de tiempo. Y decidimos centrarnos en la puesta en valor y diseñar la hoja de ruta para activar O Fogar consultora, aceleradora, formadora de emprendimiento rural, transformadora social…

¿Entonces este paréntesis obligado ha servido para reactivar el Plan Estratégico de O Santiso?
Cuando tomamos la decisión de crear un Fogar a cien  años, la mayor motivación era dejar una herencia digna a las siguientes generaciones. La restauración y la alimentación deben llevarse al ámbito de la sostenibilidad real. Si no introduces acción en un plan estratégico eres una isla. Hay que saber utilizarlo para educar, transformar gente de tu entorno, generar más valor y lograr que otras organizaciones y administraciones se impliquen. Durante muchos años, nosotros hemos hecho eso mismo. Mirábamos sólo lo que teníamos delante de los pies porque no llegábamos a todo. Ahora ese bagaje nos sirve para invertir en nosotros mismos y explicarle a otros un caso real. Yo creo en la innovación y en la evolución constante. Es la clave para adaptarse a los tiempos y para seguir al frente del cambio.

¿Considera suficientes las medidas que está adoptando la Administración para el sector hostelero?
Aceptamos cualquier medida que haya para el sector. Pero en cuanto a los criterios empleados para establecer las normas, es necesario hacer alguna puntualización. Se adoptan medidas estándar y no se tienen en cuenta las peculiaridades de cada negocio. Cuando un establecimiento está ubicado en una carballeira y hay 10 metros de separación entre las mesas, entiendo que en ese sitio las posibilidades de contagio son menores que en un supermercado. Y si preparas platos para llevar, ¿por qué no comer en la carballeira y no en casa? La Administración debería abrir entornos seguros para la hostelería, al igual que está haciendo con el sector de la cultura. Tenemos locales en cascos urbanos que son muy pequeños y estoy de acuerdo en cerrar. Pero en Teo, Oleiros y Allariz, no. Y para los que no dispongan de espacios exteriores como los nuestros, hay alternativas. Tenemos cocinas móviles que podríamos poner al servicio de otros hosteleros para que se instalen en parques o espacios abiertos de las ciudades.

El servicio de entrega a domicilio es una de las líneas que ha estrenado Fogar do Santiso con la pandemia. ¿La acogida es buena?
La facturación es irrelevante para el volumen de una estructura como la nuestra. Está concebido como una acción de marketing para que la gente vea que sigues ahí y para concienciar sobre el consumo de producto de temporada. Lo que mejor funciona son los combos familiares con una oferta económica muy agresiva. Sacas mercancía casi a coste para que el cliente siga creyendo en ti. Lanzamos una caja de hamburguesas para hacer en casa, organizamos unas jornadas carnívoras, cestas de Navidad con producto local, tenemos otra oferta para llenar la nevera con hortalizas de nuestra huerta… Pero la aceptación es ridícula. No hay concienciación.

¿Está pasando lo mismo con la venta online?
Ya habíamos tenido una tienda online hace muchos años y ahora la reactivamos. Pero no funciona, es solo un complemento. No es posible vender producto local ecológico en tu entorno a través de Internet. En el confinamiento, la gente siguió comprando en las grandes superficies, justo donde no se aporta valor al tejido local. Por eso creemos que las acciones tienen que ser en el origen, en la transformación del consumidor, en los valores que identifican las normativas, en los comités ambientales, en la educación…

¿Qué significa la familia en los orígenes del proyecto Santiso?
Todo. Mi abuelo era una persona muy inventiva. Era músico, construía molinos, contaba historias… Mi padre era poeta, filósofo, músico… Por encima de todo, quería mucho a su tierra. Emigró. Estuvo entre 10 y 12 años en diferentes países, aprendiendo idiomas y conociendo otras culturas. Y cuando volvió para aquí, se hizo agricultor trabajando para terceros. Una persona peculiar. A mí, desde niño me inculcaron ese sentimiento de arraigo, de apego a la tierra. Empecé con mi padre las clases de música con ocho años y también con él me acerqué a la recuperación de tradiciones como la malla, el Entroido… En el 1996 abrimos O Fogar. Lo construimos con la ayuda de los chavales que venían conmigo al instituto. Queríamos hacer un mundo surrealista, traer la ciudad al rural para que vieran su valor. Pero el objetivo sobre todo era que restauración y gastronomía se convirtieran en un medio para transmitir la cultura y las raíces. Creamos una romería permanente, un espacio donde revivir el pasado, donde comer con las manos en el suelo de tierra como si te trasladaras a los tiempos de los Picapiedra… El primer día, recién abiertos, había mil personas en la puerta.

Y desde entonces hasta llegar a los cinco restaurantes…
Lo de abrir restaurantes no es algo que nos  gustara. Ha sido una forma de darle salida a nuestro producto y de mantener la cultura del proyecto. Tenemos una estructura de autoabastecimiento desde 2007. En el rural, la estacionalidad es brutal. Trabajas dos meses en verano y algo los fines de semana durante el resto del año. A partir del 2008, entre la crisis y el carné por puntos, la gente dejó de salir. Y había que buscar alternativas. Pero para hacerlo bien, respetando la trazabilidad y la economía circular, necesitas profesionalizar todos y cada uno de tus departamentos. Si además quieres transmitir el valor que hay detrás de cada plato y respetar tu filosofía empresarial, hace falta volumen. Con lo cual, abrimos por necesidad. Ahora estamos en Teo, Santiago (Santiso Compostela y Taverna Gallega), Oleiros y Allariz. Nos falta el mar. La idea es abrir en las Rías Baixas porque llevamos mucho tiempo comprando producto a la Cofradía de Pescadores de Aldán.

Además de llevar O Santiso al mar, ¿algún otro proyecto entre manos?
Estamos con un proyecto para convertirnos en proveedores de materia prima para el comedor de Inditex a través de Sodexo (gestora del servicio). Ahora que el ritmo de trabajo es muy bajo,  podemos destinar un turno a prepararles productos elaborados. Tenemos infraestructura para hacer, por ejemplo, una croqueta vegana con materia prima 100% orgánica, local y de temporada. Además, desde marzo estamos cocinando para Cáritas porque vemos que existe una necesidad muy grande. A largo plazo, valoramos la  opción de crear una distribuidora de ecológico. Es muy difícil que una empresa externa ponga en valor lo que hay detrás de nuestro proyecto.

¿Cómo imagina O Santiso pospandemia?
El valor del proyecto debe conseguir mucho más peso. Fogar tiene que ser un agente transformador a través del conocimiento y no solo de la comida. La gente que ahora reconoce  lo que hace O  Santiso ya sabe de sostenibilidad y está muy concienciada. Para el resto, es un sitio en el que lo pasas bien, que tiene historia, que es atractivo… Les da igual lo que hay detrás del plato. Estamos en un momento en el que es importante que se perciba lo que hay más allá de la fachada. Nosotros defendemos nuestra tierra y no queremos que las siguientes generaciones se avergüencen del rural. Hay que dignificarlo. 

Hortaliza, fruta y mejillón eco para 14 comedores escolares de toda Galicia

Cremas de calabaza y de calabacín ecológicos para abrir el menú y manzana o kiwi bio para cerrarlo. El Craega llevó producto con sello a 14 centros escolares de toda Galicia -1.919 comensales- en el marco de la campaña Come Local. Promovida por Slow Food Compostela (SFC) con el amparo de la Axencia Galega da Calidade Alimentaria (Agacal), la iniciativa arrancó el 16 de octubre coincidiendo con el Día Mundial de la Alimentación y se está llevando a cabo durante el primer trimestre del curso.

La acción hizo especial hincapié en Santiago y comarca. Con 1.400 usuarios, a la Red Municipal de Comedores Escolares del Ayuntamiento de Ames se destinaron 100 kilos de calabacín certificado. Los equipos de cocina -centralizados en Milladoiro y Ortoño- se encargaron de preparar un nutritivo puré para los siete centros que integran el servicio. En la capital gallega, fueron los pequeños de las escuelas infantiles municipales los que tuvieron ocasión de degustar producto ecológico. Para los 180 niños de Conxo, Fontiñas y Meixonfrío, hubo una apetitosa crema en la que se emplearon 10 kilos de calabaza bio. Y en las meriendas, entre los tres centros se repartieron tres kilos de kiwi y otros tantos de manzana con sello.

A los 80 comensales del CEIP Xacinco Amigo Lera de Portomouro (Val do Dubra) les tocó probar mejillón bio en diferentes versiones: al vapor, con vinagreta de granada, en croquetas, y gratinados con bechamel y queso de la DOP Arzúa-Ulloa.

CHARLAS EN VÍDEO. En el marco de la campaña de SFC, el comedor del CEIP Os Muíños (Muxía) incluyó siete kilos de pollo certificado acompañado de ensalada. De postre, los 127 comensales tuvieron una de las frutas de otoño por antonomasia: la manzana. El mismo producto puso también el cierre al almuerzo ecológico de la Eleven School – Montessori British Education Vigo. Asimismo, los 114 usuarios de la escuela de la ciudad olívica tomaron crema de calabaza.

Ya por último, a Come Local también se sumó la Escuela Infantil Municipal O Bítere, de Barreiros (Lugo). Además de hortalizas y frutas de temporada, el menú incorporó yogures ecológicos.

A mayores de las degustaciones, SFC tenía previsto complementar la acción con una charla por vídeo para explicar a los niños por qué es importante consumir producto local y cómo identificar los diferentes sellos de calidad.