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Granxa Maruxa + Milhulloa = Muuhlloa, cosmética gallega, ecológica y colaborativa

De izquierda a derecha: María Álvarez, Carmela Valiño, Marta Álvarez, Chusa Expósito y Anxos Orgueira.

En la comarca de A Ulloa se asientan dos marcas de productos ecológicos del Craega con más de veinte años de historia. Por un lado, Granxa Maruxa, que está regentada por Marta Álvarez y, desde hace unos siete años, le ayuda su hermana María. Ambas trabajan para obtener la mejor leche ecológica que sale de su granja ubicada en Monterroso. Por otro lado, en Palas de Rei está Milhulloa, una empresa que se centra en el cultivo ecológico de plantas medicinales y hortalizas. Esta cooperativa está regentada por la farmacéutica Chusa Expósito y la bióloga Carmela Valiño, junto con Anxos Orgueira. El bajo pago de los productos de las cinco las llevó a tener que innovar, pero siempre manteniendo su filosofía de trabajo y producción. Así es como nació Muuhlloa, una firma de productos cosméticos gallegos y ecológicos.

Este año recibieron el premio Son Muller de la Asociación de Mujeres Empresarias de Lugo, en el apartado Empresaria Rural, por la calidad de sus productos y por su firmeza al apostar por lo ecológico, lo rural y desde lo femenino. Un premio que para estas cinco mujeres significa mucho, más al ser económico, “algo que necesitamos mucho para seguir trabajando, investigando e innovando”.

El producto que salió a la luz para dar a conocer la marca fue una leche corporal, hecha con leche y milenrama. Como la propia María relata, “hicimos lo evidente: una leche corporal con leche, algo que hasta ahora no hay”. Los comienzos fueron buenos, ya que ambas firmas que las preceden son unos referentes en Galicia en cuanto a productos ecológicos. Pero también hicieron la labor de darlo a conocer en diferentes ferias. Actualmente, cuentan con tres productos a la venta, aunque en breve lanzarán otros como un champú y un labial. Los productos que sacan cuentan con el sello de bio.inspecta y ECOPlus de Bio Vida Sana.

Describen Muuhlloa como una entidad colaborativa, ya que, para cada producto que sacan, cuentan con otra entidad de la zona que trabaja con la misma filosofía que estas cinco emprendedoras. “Las dos primeras empresas fuimos nosotras, pero por ejemplo, para la crema de la cara contamos con manzana de Ribela, lechuga de mar de Mar de Ardora y cera de abeja de Polemel”, explica María. Para los productos que saldrán entrarán nuevas empresas, también ecológicas y que buscan el mismo objetivo. Esta forma de trabajo les permite a las otras empresas crecer y también así, consiguen que Muuhlloa llegue más lejos y crezca.

“Todos los que somos pequeños, estamos más unidos y nos hacemos publicidad”

¿Cómo surgió la idea?

Marta: Pues de lo mal que nos pagan la leche. Un día de invierno me acerqué hasta Milhulloa quejándome de eso y ellas también se lamentaban por los precios de sus productos. Al final, nosotros vemos que tenemos buenas materias primas. Tenemos la misma filosofía de trabajo y somos contrarias a las grandes superficies. Lo primero que pensamos fue hacer una leche corporal con la leche de la granja y sus plantas. A partir de ahí, dijimos que podía ir para delante y seguimos.

Chusa: Nosotras desde el principio trabajábamos con algún balneario para hacerle unos aceites. Entonces esto fue como el brote de la cosmética, que era nuestra ilusión. Además, al juntarnos con una persona como Marta, que es una bomba, teníamos que tirar para adelante. No pensamos en ningún momento en no llevarlo a cabo. Esa idea siempre la tuvimos y cuando ella nos habló de la leche los pareció maravilloso.

¿Cómo fue el proceso de elaboración?

María: Chusa y Carmela son farmacéutica y bióloga, respectivamente. Ellas pensaron cuáles serían las plantas que se ajustaban a cada producto. La milenrama, o hierba de los carpinteros, es muy cicatrizante, calmante y por encima la hay por todas partes. Chusa dijo que mezclándolo daba un buen resultado y probamos. Nosotros teníamos claro que tenía que llevar una buena parte de leche, y lleva un 40 %. Luego ellas recogieron la milenrama, maceraron los pétalos y hacen el hidrolato. El día que se tiene que llevar todo la Iuvenor Lab (O Carballiño) se prepara. El laboratorio es lo que le da un registro sanitario, hace los análisis y certifica que es una crema estable en el tiempo y que no contamina. Además, para nosotros es un ahorro. Nosotros les llevamos las materias primas bastante elaboradas y luego ellos hacen la emulsión y empaque.

¿Por qué la milenrama para la leche corporal?

Carmela: Es la que predomina en esta finca y en el estudio que hicimos le vimos muchas propiedades. En el tema de piel es cicatrizante. De hecho, le llaman la hierba de los carpinteros porque tiene la capacidad regeneradora. Es calmante. Cada día le vemos nuevas propiedades. Los componentes que tienen y los principios activos tienen esas capacidades.

La leche está en cada producto, pero ¿cómo hacéis la elección de las hierbas?

Carmela: De las que tenemos aquí vemos las propiedades que tienen y que queremos meter a cada crema. La facial tiene por objetivo darle elasticidad a la piel para prever el envejecimiento, pues ponemos plantas que tienen la capacidad antioxidante. Todo eso junto con los estratos que buscamos de otros productores que integramos.

Chusa: Desde el siglo XIX, que tuvo lugar la revolución de la química moderna, está todo estudiado y, a partir de ahí, vamos mirando. Lo importante es que sea una mezcla buena para que mejoren las propiedades. Además, nos encanta el sistema de hacer una cosmética colaborativa. Cada vez que sacamos algo nuevo, miramos a qué colegas productores podemos sacarle algo nuevo para el producto. Al final, todos los que somos pequeños estamos más unidos y nos hacemos publicidad entre nosotros.

¿Cuál diríais que es el producto estrella?

Marta: Son los tres que tenemos ahora mismo, pero depende de las épocas. Estamos muy contentas en ese aspecto porque el mundo de la cosmética no es un mundo fácil, ni mucho menos, pero la gente que prueba apunta que tiene una buena calidad.

Ahora están pendientes nuevos productos…

Chusa: Sí. Un labial del que ya tenemos todo hecho, pero nos hacen falta dinero. Para todo esto, para el proceso de estudio y todo… Nosotros no tenemos maquinaria. Para que cumpla la función del producto, necesita un plan de estudio y maquinaria para eso. Ahora incluso tenemos liquidada la fórmula del gel y labial.

Carmela: Tenemos pendiente otra colaboración con otra científica de aquí y estamos ahí para seguir con el tema de nuevas especies para la cosmética.

¿Cuáles diríais que son las razones para mercar estos productos?

María: Lo primero, por supuesto, es que son productos ecológicos. Son buenos. Y después también la gente se entera de que somos cinco mujeres con una empresa muy pequeña y que estamos tratando de hacer algo bien hecho y desde la solidaridad. Entonces esto también los incita a comprar para colaborar. Siempre hablamos de la gente que colaboramos y lo ponemos en las etiquetas.

Marta: Es una innovación grandísima. Empezó en una granja que hace cosmética.

En cuanto a los consumidores, ¿de dónde es la clientela?

Marta: Empezamos en Madrid y estamos muy extendidas allí, la verdad; gracias a un programa en el que salimos. En Cataluña y el País Vasco también tenemos buenas ventas. Lo que nos falta fuera de Galicia son tiendas físicas; tenemos en sitios puntuales.

GRANXA MARUXA

Granxa Maruxa cuenta con más de veinte años como tal, pero su historia se remonta cincuenta años atrás cuando el padre de María y Marta inició el proyecto. Cuando Marta estaba a punto de finalizar sus estudios de Empresariales, llegó la casa y “habían escapado las vacas, las traje y me pareció sencillo”. A partir de ahí empezó su andadura. Tuvo que aprender todo de cero, ya que no contó con mucha ayuda, “no confiaban”. Tras aprender todo lo relacionado con esto, visitó la granja Casa Codesal con su padre “y él mismo vio que era posible lo ecológico”. Contando con el sello del Craega, empezó con su producción de leche. Actualmente está a punto de salir la Cooperativa As Vacas da Ulloa, un proyecto que nace junto con Ganados A Cernada y con el que harán todos los productos derivados de la leche. Desde hace siete años tiene la ayuda de su hermana María, que cerró el estudio fotográfico para ir a vivirse para el rural: “Estoy encantada, no me cambiaría por nada”.

Hoy cuentan con unas 62 vacas, de las que ordeñan unas 28. En cuanto a productos agrarios solo tienen huerta para autoconsumo, pero fue una de las ideas que también se le pasó por la cabeza a esta emprendedora. “Lo vi muy complicado y preferí centrarme en la leche”.

En la carballeira que hay alrededor de su vivienda y de la granja también acogen el Festival Agrocuir. Una idea que nació para darle más vida al rural. Además de este, que ya tiene historia, también se celebró el Monterrosón o el de Arte no Rural, que ya se muestra en el exterior de la granja y vivienda.

MILHULLOA

El proyecto de Milhulloa también cuenta con más de veinte años de vida. Al finalizar las carreras de Chusa y Carmela, decidieron meterse en un máster de creación de empresas. La idea que iniciaron ya comprendía las plantas medicinales. Su proyecto fue escogido y, tras finalizar el año de estudios, decidieron que tenían que seguir adelante. La idea que les proponían era que empresas de fuera les comprasen los productos, “pero no pagaban ni la cosecha”. Desde el inicio, decidieron contar con el sello del Craega para su proyecto pionero. “Empezar con plantas medicinales no fue ventajoso, porque en aquel momento no se consumían tantas infusiones”, explican. Pero poco a poco fueron calando y la entidad fue creciendo.

En invierno la cámara de secado estaba vacía, por lo que decidieron buscar una alternativa. Empezaron con el excedente de producción de la espinaca, pero volvieron a su filosofía de productos autóctonos y probaron con el grelo. Tras las pruebas, vieron que quedaba bien y fue una salvación para darle uso al secadero en ese periodo.

Actualmente cuentan con unas 65 variedades, incluyendo las mezclas. Y la forma de trabajar es tratar con gente que está en ecológico y tiene plantaciones de grelos. Además, le secan diferentes productos a variadas empresas. Le realizan un pequeño estudio para saber cómo va a quedar y luego ya trabajan con las diferentes marcas. Milhulloa cuenta con unas 10 hectáreas de cultivo de las plantas, aunque hasta la primavera no hay nada.

La pandemia en este sector parece no haber pasado. “Quizás porque la tendencia fue a ir más al pequeño comercio y ahí es donde estamos nosotros”, apuntan. Aprovecharon esta época tan atípica para hacer un etiquetado diferente, “un homenaje para los abuelos y padrinos, que al final son los que siempre nos consienten y los que más se están viendo afectados por la pandemia”.