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El monopolio del mejillón eco, Xanceda y leches bio con premio, en la revista 52 del Craega

Con 2.500 km de costa, Galicia es líder absoluto en acuicultura bio de España. Salvo un mínimo porcentaje procedente de Aldán (Cangas do Morrazo), de la ría de Arousa salieron las 3.124 toneladas que el Craega registró en 2018, tal y como se desprende del último informe del Ministerio de Agricultura. 

La revista 52 del Consello -ya disponible en formato digital– lleva este tema a portada y habla con Juan Carlos Juncal Piñeiro, presidente de la Asociación de Mejilloneros San Amaro, para recordar cómo fue el despegue del sector y cuáles son sus perspectivas.

Premio Empresarias de Galicia 2019, Cristina Fernández-Armesto, socia de Casa Grande de Xanceda y nieta de los fundadores, protagoniza las dos páginas de entrevista. También figuran en el sumario los ganadores en ecológico de los Exceleite, Casa Codesal y Ganadería Pear SC. 

En esta edición no faltan las ecorrecetas, esta vez con Adrián Maneiro (cocinero del Hotel Attica 21 Coruña Matogrande y ganador del primero premio en la IX edición Cocina con Castaña de Galicia), y el calendario de ferias sectoriales.

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El Craega vuelve por vigésima vez a Biofach, feria líder de productos eco

Stand del Craega en Biofach 2019, la feria líder mundial de productos orgánicos

El sector eco gallego ya calienta motores para Biofach 2020. A celebrar entre el 12 y el 15 de febrero en Núremberg (Alemania), el Craega contará por vigésima vez con stand propio. Considerada la feira líder mundial de productos orgánicos, ofrece una panorámica completa de este segmento, desde producción y certificación hasta transformación y comercialización. Dirigido al público profesional, el programa incluye seminarios, workshops y conferencias sobre temas de actualidad.

Bajo el paraguas del Craega, compartirán stand -82 m2- ocho empresas: Porto-Muíños, Toca Honey (Mieles Anta), Quescrem (Innolact), Jamones González, Conservas Orbe, The Bio Factory,  Coraçai Orballo.

En funcionamiento desde 1990, Biofach es la mayor feria de producción ecológica del mundo. En la última edición pasaron por el  Messezentrum más de 51.500 personas (el 50% de procedencia internacional). Además de Alemania, en el top 5 de visitantes se encuentran Italia, Austria, Francia y España. En los 10 pabellones habilitados para BiofachVivaness –el salón de cosmética natural-, se dieron cita 3.273 expositores de 98 países. La de Núremberg inaugura el calendario de ferias del Craega para 2020. Completan el calendario dos convocatorias de Biocultura, en A Coruña y Madrid, y la segunda edición de Organic Food Iberia

Niños y mayores se acercan a la agroecología en un taller del Craega

Los niños tuvieron ocasión de plantar una semilla ecológica en tierra sin tratamientos químicos. Foto: Craega

El Consejo Regulador de la Agricultura Ecológica de Galicia (Craega) acaba de estrenar un ciclo de talleres infantiles en el Museo de Historia Natural de la Universidad de Santiago (USC). Bajo el título Érase una vez una semilla: agroecología y diversidad, niños de entre seis y 12 años se acercaron el pasado sábado hasta la institución con sede en Compostela para conocer la historia de las semillas y la importancia que tuvieron las mujeres en su conservación.

Organizados en dos grupos (niños y adultos), los participantes tuvieron ocasión de profundizar en la línea del tiempo de la agricultura poniendo en valor la enorme biodiversidad de los productos a través de dinámicas lúdicas. Jugaron a descubrir los frutos de la huerta y su variedad, construyeron un tirachinas y también plantaron semillas. Como punto y final, los asistentes degustaron una merienda con productos ecológicos certificados por el Craega.

La actividad es fruto de la colaboración del Consejo con la Asociación de Amigos del Museo de Historia Natural. Con un tope de 30 plazas y de carácter gratuito, casi medio centenar de personas quedaron en lista de espera. Debido al elevado interés por el taller, la organización confía en repetir la convocatoria en el futuro.

Ayudas para seguros agrarios, razas autóctonas y productos vitivinícolas

La Consellería do Medio Rural ha venido publicando en las últimas semanas del año diferentes convocatorias relacionadas con el sector primario. De cara a 2020, hay subvenciones para contratar seguros agrarios, fomentar las razas autóctonas y para productos vitivinícolas:

1. Seguros agrarios. Dirigidas a agricultores y ganaderos, tienen el objetivo de habilitar herramientas frente a la actuación de agentes ajenos (clima, enfermedades, etc). La Xunta participará en las subvenciones que financien las pólizas de seguro previstas en el Plan anual estatal. De esta línea quedan fuera las grandes empresas y las que se dedican a la transformación y comercialización de productos agrícolas. Los límites son los siguientes: un 65% en el recibo de prima de los seguros agrícolas y de explotaciones ganaderas y acuícolas y un 80% en el caso de seguros de retirada y destrucción de animales muertos en las explotaciones.

2. Fomento de las razas autóctonas. Con una cuantía de 200.000 € durante 2020, este programa se impulsa con el cometido de aumentar la rentabilidad de las explotaciones ganaderas gallegas; modernizar el sector en materia de genética, sanidad y producción animal; y mejorar la eficiencia de los sistemas de productos agrarios y de las calidades en sus producciones. Las subvenciones están destinadas a las organizaciones o asociaciones de criadores de las razas autóctonas gallegas.

3. Productos vitivinícolas. Concebidas para el período 2019-2023 y financiadas por el Fondo Europeo de Agrícola de Garantía (Feaga), de la convocatoria para el próximo ejercicio podrán beneficiarse empresas vitivinícolas, organizaciones de productores, asociaciones y organizaciones interprofesionales. El plazo de solicitud de esta línea de ayudas concluye el 31 de enero.

Diez cosas que debes saber sobre el CRAEGA y la agricultura ecológica

El Consejo Regulador de la Agricultura Ecológica de Galicia (CRAEGA) se fundó en 1997 bajo el paraguas de la Consellería de Medio Rural. Es la única autoridad de control que certifica este modelo de producción en la comunidad.

1. ¿Qué certifica el CRAEGA?
Según la normativa europea de producción ecológica, el CRAEGA certifica productos agrarios de origen animal o vegetal (transformados y no transformados) destinados a la alimentación humana; piensos; material de reproducción vegetativa y semillas para cultivo; levaduras para consumo humano o animal; y productos de acuicultura ecológica (pescados, algas y moluscos). El Consejo no certifica pesca extractiva o caza.

2. ¿Qué es un producto ecológico?
Es lo que se obtiene a través de técnicas agrarias o ganaderas respetuosas con el medio ambiente y con el bienestar animal, según las directrices que establece la normativa europea. En agricultura ecológica no está permitido el uso de químicos de síntesis como fertilizantes, pesticidas, antibióticos, etc. De lo que se trata es de preservar el medio, mantener o aumentar la fertilidad del suelo y también de proporcionar alimentos con todas sus propiedades naturales.

3. ¿Cómo es el proceso de certificación?
Es muy sencillo. El primer paso es contactar con el CRAEGA y solicitar la inscripción en los registros. Una vez aprobada la petición, se inicia el proceso de certificación y el Consejo envía al aspirante un Plan de Auditoría. Conforme a este documento, el equipo técnico realiza una visita para evaluar el modelo de producción y el sistema empleado por el operador. Este paso es fundamental para asegurar el cumplimiento de los requisitos. En caso de que sea necesario, también se toman muestras. De la auditoría queda constancia mediante un acta. A continuación, se eleva el informe al comité de certificación, órgano independiente del Consejo.

4. ¿Para qué sirve el sello del CRAEGA?
El sello es la única garantía oficial de que un producto procede de una finca o industria sometida a las inspecciones y controles dictados desde la Unión Europea (UE). En España, se ocupa de su cumplimiento el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en la mayor parte de los casos a través de los consejos o comités autorizados por las diferentes administraciones autonómicas.

5. ¿Qué diferencias hay entre un producto certificado y un producto convencional?
Los productos que llevan el sello del CRAEGA tienen un carné de garantía. La certificación es el único amparo legal que acredita la compra de un producto ecológico de verdad, es decir, que cumple las normas. Además de los controles oficiales que se efectúan a todos los alimentos, los ecológicos son objeto de una certificación adicional que verifica la autenticidad de su origen y su trazabilidad.

6. ¿Qué otros sellos se pueden encontrar en un producto ecológico?
Además de la marca obligatoria que expide cada comunidad autónoma, los alimentos ecológicos certificados también deben incluir el logo europeo de producción ecológica. Este último se excluye en ciertos casos porque los alimentos no se encuentran en el ámbito de la legislación medioambiental de la UE (caza de animales salvajes o pesca extractiva).

7. ¿Por qué el CRAEGA cambia el logotipo?
El cambio de logotipo responde a una orden del Ministerio de Agricultura que afecta a todos los consejos reguladores con actividad semejante en el conjunto del Estado. En Galicia, entró en vigor el 26 de diciembre de 2018 en cumplimiento de una orden de la Xunta. De cara al consumidor, la modificación es casi imperceptible. El diseño (símbolos, formas, colores y tipografía) es casi igual. Lo único que varía es el vocablo situado en el extremo inferior: en lugar de «Galicia» pone «CRAEGA».

8. ¿Existe un período de convivencia entre el viejo y el nuevo sello?
Sí. Hasta 1 de enero de 2021 -fecha en la que debe estar impuesta la nueva marca- pueden encontrarse en los puntos de venta productos con cualquiera de los dos logotipos. A partir de entonces, en el etiquetado sólo se podrá utilizar la nueva imagen del CRAEGA.

9. ¿Por qué el plátano de Canarias puede llevar el sello del Consejo?
El CRAEGA certifica el proceso de producción de la agricultura ecológica en cualquiera de sus fases: producción, transformación, envasado y comercialización. Puede certificar todas las etapas o solo una. Asimismo, su labor no está ligada a lo que sale de un territorio concreto, algo que sí avalan, sin embargo, una Denominación de Origen (DO) o una Indicación Geográfica Protegida (IGP). Veamos, por ejemplo, el recorrido de un plátano de Canarias que encontramos en la tienda con el sello del CRAEGA. Su viaje comienza cuando una empresa comercializadora inscrita en el Consejo -con su domicilio social en la comunidad- compra este producto en el archipiélago. Lo adquiere a granel y con el correspondiente certificado ecológico en origen. Una vez aquí, se ocupa de envasarlo y etiquetarlo con sus datos, como estipula la normativa de etiquetado.

Para que ese plátano salga a la venta como orgánico, le falta cumplimentar el último paso. La legislación europea es muy estricta y exige que todas y cada una de las fases del proceso -desde que se pone la semilla hasta que llega a la tienda- se controlen rigurosamente. El papel del CRAEGA en este caso es certificar que la cadena se cierra conforme estipula la normativa vigente. Cuando los auditores corroboran que se ajusta a las reglas, se activa el proceso para expedir el sello.

10. ¿Cuántos productos hay certificados?
Hay alrededor de 1.800 productos certificados de diferentes familias: productos vegetales, lácteos y derivados, carnes y derivados, conservas de pescado, productos del bosque y cosecha silvestre, huevos y derivados, piensos y alimentación animal, acuicultura y recogida de algas, etc.

La castaña eco, el sabor del otoño gallego

Es el fruto por excelencia de esta estación en Galicia. Las calles de los pueblos y de las ciudades desprenden un agradable olor a castaña asada y son numerosos los puntos de la comunidad donde celebran la cosecha acompañada del vino recién hecho en los populares magostos. Con todo, la castaña de producción ecológica, en progresiva expansión tanto en superficie como en volumen de negocio desde los comienzos del Craega, tiene un importante valor añadido respecto de la convencional: en todo el proceso, desde que se planta el árbol hasta su recolección, está prohibido emplear herbicidas u otro tipo productos químicos no autorizados por la normativa de producción ecológica, por lo que, además de sabroso y nutritivo, consumiremos un alimento más sano y más respetuoso con el medio ambiente.

CASTANEA SATIVA, EL ORIGEN. Castanea sativa es el nombre científico de este fruto, un alimento presente en las mesas gallegas desde tiempos inmemoriales, cuyo mayor desarrollo e implantación en España tuvo lugar durante la presencia de los romanos. En esa época las castañas se consumían asadas, crudas, secas o en harina y formaban parte de la dieta durante todo el año. Su proliferación en nuestro territorio se debe al clima, templado y húmedo, propicio para el desarrollo del castaño (Castanea sativa Mill.), como se refleja en el hecho de que la mayoría de los sotos del Estado se localizan en la zona noroeste y especialmente en nuestra comunidad.

A partir del siglo XVI, con la incorporación de la pataca y el maíz llegados de América y con el desarrollo de enfermedades del castaño, el fruto por excelencia del otoño quedó relegado con el paso de los años a un alimentos para las clases sociales más humildes y sus animales domésticos.

Con el paso del tiempo, su consideración fue cambiando hasta adquirir una imagen más sofisticada y su demanda fue protagonista de un auge procedente de la revalorización de los productos artesanos, así como su utilización en la alta cocina, hasta llegar a compartir mesa con selectas exquisiteces y a internarse en los principales mercados internacionales de muy diversas formas: fresca, muy apreciada para la elaboración del marrón glacé; deshidratada; harina; sopa; crema o conservas (natural y en almíbar), por citar solo algunas opciones.

SABROSA Y SALUDABLE. Asada, cocida en caldo o con leche, la castaña representa uno de los alimentos esenciales de la gastronomía gallega y se consume sola o combinada con platos de caza, verduras, carne… además de constituir una excelente base para elaborar exquisitas sobremesas.

Actualmente nadie duda e sus calidades nutritivas y de su baja aportación calórica, pues su componente mayoritario son los hidratos de carbono (almidón, sacarosa y fibra soluble).

Tiene un bajo contenido de proteínas, aunque cuenta con un valor biológico más importante que de otros vegetales, es decir, de mejor calidad. La cantidad de gras presente en ellas también es muy baja, bastante similar a la de los cereales y, por tanto, muy inferior a la de los frutos secos. Es, además, una buena fuente de vitaminas C, E y B y minerales (K, P, Mg, Ca y Fe). Su bajo contenido en gluten está a despertar el interés para su utilización en alimentos aptos para celíacos y también para dietas bajas en sodio.

En definitiva, la castaña es un alimento muy nutritivo, además de sabroso, muy recomendable para incluir en una buena alimentación.

Jesús Quintá (Alibós): «Ser líderes en el mercado implica apostar por la excelencia en la calidad»

Anabel Dacosta (Pecado de Outono): «Si los castaños aguantan, nosotros estaremos con ellos»

“Ser líderes en el mercado implica apostar por la excelencia en la calidad”

Jesús Quintá, gerente de Alibós

Alibós se dedica desde hace más de 50 añosa la manipulación y venta de castañas con un amplio nicho de mercado a nivel internacional. La cosecha procedente del suelo gallego está certificado por la IXP Castaña de Galicia y parte de su producción está avalada por el Craega. Charlamos con Jesús Quintá, gerente de esta veterana firma y presidente de la IXP Castaña de Galicia.

¿Cómo se prevé la cosecha de castañas de este año?
Irregular. Algunos municipios gallegos resultaron muy afectados por la avispa del castaño y contamos con que su producción se vea menguada. La calidad del fruto disminuyó debido a las altas temperaturas que tuvimos en el inicio del otoño, pero esperamos que las variedades algo más tardías tengan mejor calidad.

¿Qué porcentaje se produce en ecológico en Alibós?
Cerca de un 10% de las castañas comercializadas en Alibós proceden de sotos certificados en ecológico, que no sufren ningún tipo de tratamiento con fitosanitarios ni fertilizantes no autorizados y en los que se realizan los trabajos agrícolas y recolección de forma sostenible y respetuosa con la fertilidad del suelo.

¿Cuándo deciden su conversión en ecológico y por qué?
Somos una de las empresas más antiguas certificadas por el Craega, desde su creación en 1997. En aquel momento vimos la potencialidad del mercado ecológico de la castaña en el resto de Europa y aprovechamos la posibilidad. Nuestra posición de líderes en la comercialización de castaña pelada para industria nos obliga a ofertar a nuestros clientes toda la gama de calidades y certificaciones posibles y de esta forma fidelizarlos.

¿Cuáles son sus principales proveedores?
Una gran parte de la castaña ecológica procede de zonas de Galicia de cultivo tradicional donde hay agricultores certificados y el resto procede de las fincas que gestiona Alibós con contratos directos con los propietarios de los sotos. También tenemos proveedores de otras comunidades de Portugal.

¿Qué propiedades se tienen que dar en el suelo para que el soto produzca castaña de calidad?
Los mejores suelos son los de más de 1 m de espesor, que garantizan la alimentación hídrica y de nutrientes, así como arenosos para favorecer un buen drenaje. El castaño prefiere suelos con pH ácido, con un contenido equilibrado en nitrógeno y materia orgánica.

¿Cuáles son sus principales líneas de producción?
Nosotros retiramos las dos pieles de la castaña mediante tecnología específica y la congelamos para que pueda utilizarse durante un largo período de tiempo por otras industrias que procesan productos derivados o para ser consumida directamente en los lineales de congelado de los mercados más gourmet.

¿Cuál es el principal mercado de Alibós?
Vendemos en 17 países, entre ellos, Francia, Suiza, Japón, EE.UU., Reino Unido, Alemania, Bélgica…

¿Qué es el Proxecto Soutos?
Se inició allá por 2010 y consiste en la realización de nuevas plantaciones, tanto propias como de terceros con un sistema de cultivo adaptado a la producción de fruta de calidad, mediante la selección de variedades de alto rendimiento que demanda el mercado.

¿Dónde está la clave de su éxito?
Ser líderes en el mercado implica apostar por la excelencia en la calidad, tanto del producto como del servicio que lo acompaña, invertir en I+D, incorporar las últimas innovaciones del proceso productivo y en el producto y actualizar continuamente la maquinaria y las instalaciones. De este modo podemos ser competitivos y, además, disponer de un amplio conocimiento de un mercado en el que llevamos 50 años trabajando.

Desde el inicio del Craega ha tenido lugar un aumento considerable tanto en la superficie dedicada a la producción eco como al volumen de negocio. ¿A qué cree que se debe este incremento?
El consumidor está cada vez más concienciado. Estamos viviendo en los últimos meses diversas iniciativas y protestas a favor de la urgencia de la protección medioambiental y la agricultura ecológica es el modo productivo que tiene que acompañar esta tendencia. Creo que el consumo aún tiene margen para incrementarse en los próximos años, sobre todo en el mercado interno, que acostumbra a ir un poco detrás de otros países europeos en este tipo de tendencias de consumo.

La castaña eco, el sabor del otoño gallego

Anabel Dacosta (Pecado de Outono): «Si los castaños aguantan, nosotros estaremos con ellos»

«Si los castaños aguantan, nosotros estaremos con ellos»

Anabel Dacosta, de la empresa Pecado de Outono

Anabel Dacosta y José Feijóo son los responsables de esta empresa, situada en el municipio ourensano de Riós. Tras más de quince años dedicados a la recolección de castaña, desde hace seis dieron el salto a su transformación y a la comercialización de la castaña fresca, deshidratada y harina, productos que salen a la calle con la garantía del sello del Craega.

Pecado de Outono nace de la necesidad de crear un medio de vida en el rural. Hace seis años se vieron en la tesitura de tener que decidir: trasladarse a la ciudad en la búsqueda de trabajo o montar una empresa en el rural. Y eligieron la aldea.

A pesar de tener ya algunos castaños heredados de la familia, resultaban insuficientes para abastecer el taller. «Las plantaciones nuevas no producen de una manera considerable hasta los veinte años, de modo que la alternativa eran árboles grandes abandonados que pudieran ponerse en plena producción en tres o cuatro años». Reconocen que, a pesar de ser un trabajo extremadamente duro, el resultado merece la pena: «Quitar malas hierbas del tamaño de árboles, eliminar matorrales… Todo a mano… Y podar en altura, pero sólo con mirarlos nos vemos reconfortados. Son árboles mágicos, magestuosos y agradecidos».

«En estos años su evolución, tras limpiarlos, podarlos, vacunarlos y cuidarlos año tras año, el resultado fue impresionante. Por fortuna, cada año tenemos más producción. Esto nos permite tener que comprar menos cada campaña a otros productores ecológicos, que, además, no hay en nuestro entorno», nos cuenta Anabel. En la actualidad, a pesar de que algunas son nuevas y su producción todavía no es representativa, poseen ya más de 200 árboles frutales muy variados.

La cosecha de este otoño se prevé incierta, porque a pesar de ser un año climatológicamente bueno, gracias a lluvia caída de forma constante a lo largo de estos últimos meses, sobrevuela la amenaza de la avispa del castaño, muy acusado en su zona. De hecho, «hay variedades, como la famosa, que está tremendamente afectada, de modo que hay árboles pletóricos y hay árboles sin nada», asegura.

La producción con más salida es la castaña fresca, pero sólo la hay en temporada, y no llega a los dos meses, pero también se está dando bien durante todo el año a harina y el fruto deshidratado. Tras estos seis años, afirman tener ya un nicho de mercado estable -suministran a tiendas ecológicas, incluidas a las de venta a granel, así como la ferias y supermercados eco-, pues su pretensión nunca fue la de ser grandes y siguen pensando así: «Sólo queremos ser sostenibles en todos los sentidos», afirma.

El proyecto de Pecado se completa con las visitas guiadas a su propiedad, a la que asisten grupos de colegios, grupos de adultos, asociaciones… y participan activamente todos los años con los campamentos que organizan dedicados a las castañas y a los sotos.

A pesar de la incertidumbre ante lo futuro, debido a las amenazas para el sector (la avispa del castaño y el cambio climático, así como el largo ciclo de la producción de la castaña), siguen manteniendo la ilusión en su trabajo: «Si los castaños aguantan, nosotros estaremos con ellos».

La castaña eco, el sabor del otoño gallego

«Ser líderes en el mercado implica apostar por la excelencia en la calidad»

El Craega lleva otra vez la agricultura ecológica a la escuela

Charla sobre agricultura ecológica celebrada en el CEIP Espedregada (Poio, Pontevedra) durante la edición 2018-2019 del programa Faite Eco do Lóxico. Foto: Craega

Mejorar los hábitos alimenticios del alumnado y concienciar sobre las ventajas de consumir productos ecológicos. Con este objetivo, el Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica de Galicia (Craega) se suma por tercer curso consecutivo al Plan Proxecta. Iniciativa de la Consellería de Educación, a través de este programa centros escolares de toda la comunidad tendrán ocasión de acercarse a la realidad del sector bio gracias a diversas actividades diseñadas para escolares.

Faite Eco do Lóxico -nombre de la línea del Craega– cerró la edición anterior con una cifra récord de 46 centros participantes. Aún a pesar de que el tope se había fijado en 30, la demanda superó todas las expectativas y se admitieron todas las solicitudes a fin de satisfacer las necesidades de la comunidad educativa. Durante el período académico 2018-2019, se impartieron charlas sobre agricultura ecológica en centros escolares (Infantil, Primaria, ESO, Bachillerato y FP) repartidos por toda la comunidad.

Como colofón, se convocó un certamen para premiar los trabajos que los escolares desarrollaron con esta materia como telón de fondo. El CEIP Celso Currás (Trabada, Lugo) fue el ganador en la categoría de Infantil, mientras que el CEIP O Bolo (O Bolo, Ourense) resultó galardonado en el nivel de Primaria. El reconocimiento en la convocatoria de Secundaria fue a parar al IES Arcebispo Xelmírez II (Santiago, A Coruña).

El plazo para inscribirse en la edición 2019-2020 del Plan Proxecta concluye el 16 de octubre. La convocatoria está dirigida a centros de enseñanza no universitarios sostenidos con fondos públicos dependientes de la Consellería de Educación. El Craega establece de nuevo un límite de 30 centros y vuelve a ofertar un amplio abanico de actividades a desarrollar durante el segundo y el tercer trimestre. El alumnado trabajará los conceptos fundamentales de la agricultura ecológica desde una perspectiva lúdica. Además de charlas, habrá talleres, degustaciones, juegos, visitas guiadas y un largo etcétera.

Faite Eco do Lóxico es una de las seis modalidades que integran Aliméntate Ben, una línea del Plan Proxecta promovida por las consellerías do Mar, la de Medio Rural y la de Sanidade. Con esta iniciativa, la Administración pública quiere plantar cara al deterioro de la calidad de la oferta alimentaria en el ámbito escolar a causa de razones socioeconómicas de distinto tipo. El objetivo es trabajar la alimentación saludable de forma integral dando a conocer los productos que componen el patrimonio alimentario y fomentando elecciones saludables a través del consumo responsable.

¿QUÉ ES EL PLAN PROXECTA? Desarrollado desde la Consellería de Educación, el Plan Proxecta nace para fomentar la innovación educativa en los centros a través de programas externos. Con la colaboración de diferentes organismos, el cometido no es otro que incentivar el trabajo activo, cooperativo y en red, tanto del alumnado como del profesorado. En el curso escolar 2019-2020, se ofertan 44 programas educativos.

Más información: https://www.edu.xunta.gal/portal/planproxecta

“No podemos pensar en los comedores escolares solo como un lugar donde darles calorías a los alumnos”

Xavier Simón Fernández, profesor de la UVigo e integrante del Grupo de Investigación en Economía Ecológica, Agroecología e Historia

Los comedores escolares son un rompecabezas para cientos de familias que se ven en la obligación de echar mano de este servicio para conciliar. Con este tema como telón de fondo, la Universidad de Vigo (Uvigo) celebró el pasado julio en Allariz un curso de verano en el que expertos de diferentes ámbitos abordaron la realidad de los menús en los colegios. El programa Comedores escolares ecológicos, avanzando hacia una economía circular en las Reservas de Biosfera estuvo dirigido por Xavier Simón Fernández, profesor de la Uvigo e integrante del Grupo de Investigación en Economía Ecológica, Agroecología e Historia.

En Galicia prevalece un sistema mixto de gestión. ¿Por qué formula se inclina a la hora de garantizar la alimentación equilibrada de los niños?
Lo que importa no es tanto el sistema de gestión del comedor como el modelo de alimentación por el que se apueste. Esa es la clave. Sea centralizado o descentralizado, sea in situ o mediante catering, lo relevante es el contenido de los menús, el origen de sus proteínas, la estacionalidad del menú, el uso de productos frescos, la presencia de precocinados, el tiempo que transcurre entre el cocinado y su consumo, el uso de plásticos, el volumen de los residuos y su destino, el origen de los alimentos, etc.

Según un estudio del proyecto Carro de combate, en la comunidad existen 333 colegios con cocina in situ. El catering se reduce a 103, pero hay muchas familias que no están satisfechas…
Si las familias no están satisfechas con el sistema, hay que buscar nuevas fórmulas que permitan atenuar ese malestar. Yo creo que no podemos pensar los comedores escolares únicamente como un lugar donde darles calorías a los alumnos y alumnas. Hay que integrarlo dentro de la comunidad educativa y eso incluye cambios profundos, también en las familias. Podemos usar los comedores escolares como un medio para mejorar la alimentación incluso cuando no se come en el cole.

El catering parece difícil de erradicar. El negocio está en manos de un grupo de empresas cada vez más reducido. ¿Podrá desaparecer algún día de los centros?
El catering, como servicio para prestar alimentación colectiva, me parece necesario en esta sociedad en la que vivimos. El problema no es el catering en sí mismo. Hay modelos que apuestan por la inclusión social, por los productos ecológicos… Si, como usted dice, se trata de un negocio en pocas manos, seguramente si las licitaciones públicas del servicio para los colegios (y para los hospitales, centros penitenciarios…) fuesen de menores cuantías en la licitación, habría más oportunidades para otras pequeñas y medianas empresas, ¿no cree? Por lo tanto, en lo que respecta a la gestión pública de la alimentación colectiva, es responsabilidad de las administraciones, si quieren evitar oligopolios, buscar fórmulas que permitan lotes de adjudicación de menor escala para que se incremente la competencia.

¿Realmente para las administraciones (Xunta o concellos) resulta más económico mantener el catering?
Yo creo que es una decisión política. ¿Más económico? No lo sé. No manejo los datos de las adjudicaciones. De todas formas, para poder evaluar la idoneidad de las diferentes alternativas de servicio a los comedores colectivos hay que tener en cuenta la economía, pero también se deberían utilizar los criterios sociales y ambientales.

El modelo de cocina en cada centro, con alimentos ecológicos y de temporada, ¿es ciencia ficción?
Ciencia ficción es pensar que nos podemos alimentar del mismo modo 7.000 millones de personas, con alimentos iguales producidos por grandes fábricas controladas por pocas empresas, comiendo cualquier alimento en cualquier momento del año.

¿Cuál es, en su opinión, el modelo ideal? Ponga algún ejemplo.
No hay un único modelo ideal, habrá tantos modelos de alimentación como territorios y como condiciones culturales existan. La diversidad es la clave para afrontar los retos más urgentes. Solo así seremos capaces de responder adecuadamente y, al mismo tiempo, a los retos sociales, económicos y ambientales. Mediante la uniformización de la producción o del consumo de alimentos, podemos producir alimentos baratos, pero a un coste social y ambiental muy alto.

¿Habría que exportar al conjunto de la comunidad el modelo del Concello de Ames y de la Asociación Reserva de Biosfera Mariñas Coruñesas y Terras do Mandeo?
No lo creo. Lo que necesitamos es que los actores sociales (padres y madres, comunidades educativas, responsables políticos, labradores y labradoras, consumidores y consumidoras…) en cada escala decidan colectivamente cuál es el modelo alimentario que quieren para sí mismos, para los colegios, pero también para las propias familias y para la restauración, etc.

¿Extender los ecocomedores contribuiría a disminuir la huella de carbono?
La clave es producir de forma respetuosa con el medio ambiente, tanto alimentos como otros bienes y servicios. Si lo hacemos así, reduciremos la huella de carbono, es decir, estaremos contribuyendo menos al cambio climático. Si, además, tratamos de consumir localmente, reduciendo el transporte, estaremos actuando con una mayor responsabilidad. Entiendo que los comedores escolares de los centros públicos de enseñanza se pueden convertir en un mecanismo que impulse la transformación profunda de los modelos de producción y consumo de alimentos. Y se trata de una urgencia colectiva.