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Craega asistirá a la primera feria digital de Biocultura

El Craega participará en la 1.ª edición on line de la feria ecológica Biocultura On, organizada por Vida Sana, que tendrá lugar los próximos días 21, 22 y 23 de enero, y lo hará de la mano de Intereco, junto con el resto de los consejos reguladores de las distintas comunidades autónomas. A lo largo de los tres días, además del expositor común, se ofrecerán diversas actividades, entre las que habrá talleres ecogastronómicos y charlas para informar a los asistentes sobre la certificación pública.

ENTRADAS A LA VENTA

Esta feria pretende ser una experiencia digital en la que se presente lo último del universo eco de modo online y en directo. Si queréis participar, como público o como profesionales, podéis hacerlo clicando en este enlace.

Xosé Santiso: “O Fogar dignifica el rural. No queremos que nadie se avergüence”

Xosé Santiso, propietario del Fogar, en su huerta ecológica de Trasellas (Teo).

Cocina para Cáritas. Ha llevado sus platos ecológicos hasta el comedor de Inditex. La tienda online funciona otra vez para dar salida, entre otros, a las hortalizas y destilados de producción propia con sello del Craega.  Y prepara menús para entregar a domicilio o recoger en el local.  La maquinaria Fogar no para en la pandemia, aun a pesar de que los cinco restaurantes que tiene sembrados por toda Galicia permanecen cerrados. La COVID-19 ha sido un duro golpe, pero también un respiro necesario para probar acciones nuevas y rescatar ideas aparcadas por falta de tiempo. Una consultoría, una aceleradora de empresas, un motor de emprendimiento rural… Xosé Santiso, propietario del negocio, defiende el valor de un proyecto que echó a andar hace un cuarto de siglo con tres pilares clave: sostenibilidad, compromiso rural y economía circular.

O Santiso, como negocio de raíces rurales, ¿es un privilegiado en el contexto de la pandemia?
Es complejo. Nuestro proyecto tiene muchas facetas y ubicaciones distintas. Estamos en el rural, pero también en ámbitos urbanos. Somos casi autosuficientes para poder resistir durante bastante tiempo con una pandemia, pero eso no quita que nos haya dado un duro golpe. Ahora tenemos los cinco restaurantes cerrados y buena parte de la plantilla en un ERTE. Pero en momentos como el verano sí que fuimos unos privilegiados. Tenemos espacio exterior, producción propia y no dependemos de agentes externos. Si hablamos en términos de cultura de empresa, lo que nos trajo el confinamiento fue tiempo. Fogar do Santiso lleva 25 años trabajando para ser un referente de transformación social, ambiental, gastronómico y también del sector primario. Pero siempre prima el hoy y no hay margen para nada más.

¿El suyo es un proyecto en proceso de reinvención constante?
Lo cierto es que a nosotros la covid no nos obligó a reinventarnos. Lo llevamos haciendo dos décadas. Ya en la crisis de 2008 creamos un plan estratégico a 100 años porque pensamos que la sostenibilidad nunca puede ser cortoplacista. Nuestra empresa cuenta con tres patas equilibradas: social, ambiental y económica. La pandemia está dejando muy perjudicada esta última, pero refuerza las otras dos. Con el negocio cerrado al 90%, hay que tener un colchón financiero para subsistir hasta que la situación cambie. O te quedas parado y te pones a llorar o aprovechas ese paréntesis sin ingresos para hacer todo lo que tenías pendiente por falta de tiempo. Y decidimos centrarnos en la puesta en valor y diseñar la hoja de ruta para activar O Fogar consultora, aceleradora, formadora de emprendimiento rural, transformadora social…

¿Entonces este paréntesis obligado ha servido para reactivar el Plan Estratégico de O Santiso?
Cuando tomamos la decisión de crear un Fogar a cien  años, la mayor motivación era dejar una herencia digna a las siguientes generaciones. La restauración y la alimentación deben llevarse al ámbito de la sostenibilidad real. Si no introduces acción en un plan estratégico eres una isla. Hay que saber utilizarlo para educar, transformar gente de tu entorno, generar más valor y lograr que otras organizaciones y administraciones se impliquen. Durante muchos años, nosotros hemos hecho eso mismo. Mirábamos sólo lo que teníamos delante de los pies porque no llegábamos a todo. Ahora ese bagaje nos sirve para invertir en nosotros mismos y explicarle a otros un caso real. Yo creo en la innovación y en la evolución constante. Es la clave para adaptarse a los tiempos y para seguir al frente del cambio.

¿Considera suficientes las medidas que está adoptando la Administración para el sector hostelero?
Aceptamos cualquier medida que haya para el sector. Pero en cuanto a los criterios empleados para establecer las normas, es necesario hacer alguna puntualización. Se adoptan medidas estándar y no se tienen en cuenta las peculiaridades de cada negocio. Cuando un establecimiento está ubicado en una carballeira y hay 10 metros de separación entre las mesas, entiendo que en ese sitio las posibilidades de contagio son menores que en un supermercado. Y si preparas platos para llevar, ¿por qué no comer en la carballeira y no en casa? La Administración debería abrir entornos seguros para la hostelería, al igual que está haciendo con el sector de la cultura. Tenemos locales en cascos urbanos que son muy pequeños y estoy de acuerdo en cerrar. Pero en Teo, Oleiros y Allariz, no. Y para los que no dispongan de espacios exteriores como los nuestros, hay alternativas. Tenemos cocinas móviles que podríamos poner al servicio de otros hosteleros para que se instalen en parques o espacios abiertos de las ciudades.

El servicio de entrega a domicilio es una de las líneas que ha estrenado Fogar do Santiso con la pandemia. ¿La acogida es buena?
La facturación es irrelevante para el volumen de una estructura como la nuestra. Está concebido como una acción de marketing para que la gente vea que sigues ahí y para concienciar sobre el consumo de producto de temporada. Lo que mejor funciona son los combos familiares con una oferta económica muy agresiva. Sacas mercancía casi a coste para que el cliente siga creyendo en ti. Lanzamos una caja de hamburguesas para hacer en casa, organizamos unas jornadas carnívoras, cestas de Navidad con producto local, tenemos otra oferta para llenar la nevera con hortalizas de nuestra huerta… Pero la aceptación es ridícula. No hay concienciación.

¿Está pasando lo mismo con la venta online?
Ya habíamos tenido una tienda online hace muchos años y ahora la reactivamos. Pero no funciona, es solo un complemento. No es posible vender producto local ecológico en tu entorno a través de Internet. En el confinamiento, la gente siguió comprando en las grandes superficies, justo donde no se aporta valor al tejido local. Por eso creemos que las acciones tienen que ser en el origen, en la transformación del consumidor, en los valores que identifican las normativas, en los comités ambientales, en la educación…

¿Qué significa la familia en los orígenes del proyecto Santiso?
Todo. Mi abuelo era una persona muy inventiva. Era músico, construía molinos, contaba historias… Mi padre era poeta, filósofo, músico… Por encima de todo, quería mucho a su tierra. Emigró. Estuvo entre 10 y 12 años en diferentes países, aprendiendo idiomas y conociendo otras culturas. Y cuando volvió para aquí, se hizo agricultor trabajando para terceros. Una persona peculiar. A mí, desde niño me inculcaron ese sentimiento de arraigo, de apego a la tierra. Empecé con mi padre las clases de música con ocho años y también con él me acerqué a la recuperación de tradiciones como la malla, el Entroido… En el 1996 abrimos O Fogar. Lo construimos con la ayuda de los chavales que venían conmigo al instituto. Queríamos hacer un mundo surrealista, traer la ciudad al rural para que vieran su valor. Pero el objetivo sobre todo era que restauración y gastronomía se convirtieran en un medio para transmitir la cultura y las raíces. Creamos una romería permanente, un espacio donde revivir el pasado, donde comer con las manos en el suelo de tierra como si te trasladaras a los tiempos de los Picapiedra… El primer día, recién abiertos, había mil personas en la puerta.

Y desde entonces hasta llegar a los cinco restaurantes…
Lo de abrir restaurantes no es algo que nos  gustara. Ha sido una forma de darle salida a nuestro producto y de mantener la cultura del proyecto. Tenemos una estructura de autoabastecimiento desde 2007. En el rural, la estacionalidad es brutal. Trabajas dos meses en verano y algo los fines de semana durante el resto del año. A partir del 2008, entre la crisis y el carné por puntos, la gente dejó de salir. Y había que buscar alternativas. Pero para hacerlo bien, respetando la trazabilidad y la economía circular, necesitas profesionalizar todos y cada uno de tus departamentos. Si además quieres transmitir el valor que hay detrás de cada plato y respetar tu filosofía empresarial, hace falta volumen. Con lo cual, abrimos por necesidad. Ahora estamos en Teo, Santiago (Santiso Compostela y Taverna Gallega), Oleiros y Allariz. Nos falta el mar. La idea es abrir en las Rías Baixas porque llevamos mucho tiempo comprando producto a la Cofradía de Pescadores de Aldán.

Además de llevar O Santiso al mar, ¿algún otro proyecto entre manos?
Estamos con un proyecto para convertirnos en proveedores de materia prima para el comedor de Inditex a través de Sodexo (gestora del servicio). Ahora que el ritmo de trabajo es muy bajo,  podemos destinar un turno a prepararles productos elaborados. Tenemos infraestructura para hacer, por ejemplo, una croqueta vegana con materia prima 100% orgánica, local y de temporada. Además, desde marzo estamos cocinando para Cáritas porque vemos que existe una necesidad muy grande. A largo plazo, valoramos la  opción de crear una distribuidora de ecológico. Es muy difícil que una empresa externa ponga en valor lo que hay detrás de nuestro proyecto.

¿Cómo imagina O Santiso pospandemia?
El valor del proyecto debe conseguir mucho más peso. Fogar tiene que ser un agente transformador a través del conocimiento y no solo de la comida. La gente que ahora reconoce  lo que hace O  Santiso ya sabe de sostenibilidad y está muy concienciada. Para el resto, es un sitio en el que lo pasas bien, que tiene historia, que es atractivo… Les da igual lo que hay detrás del plato. Estamos en un momento en el que es importante que se perciba lo que hay más allá de la fachada. Nosotros defendemos nuestra tierra y no queremos que las siguientes generaciones se avergüencen del rural. Hay que dignificarlo. 

Galicia afianza su liderazgo estatal en leche y pollo ecológicos

En huevos bio, Galicia se sitúa en segunda posición en unidades (23.879.197) por detrás de Andalucía

Leche de vaca, carne de pollo y de cerdo, huevos, mejillones y algas. Son los fuertes del sector ecológico gallego en el conjunto estatal. Territorio productor por excelencia, 18 de cada 100 granjeros censados en España desarrollan aquí su actividad. De hecho, el registro de ganaderos certificados (328) ponen a Galicia en el segundo puesto a nivel nacional, tal y como recogen los datos del Ministerio de Agricultura de 2019. Con el máximo de conserveras de pescado y mariscos (38), el eco autóctono llega hasta la tercera posición en el informe del Gobierno.

En el sector lácteo ecológico, Galicia es la reina indiscutible y continúa sin alcanzar techo. En España, hay 232 granjas y más de la mitad se localizan en la comunidad. Son 119, 10 más que en 2018. El liderazgo se refleja tanto en la cifra de reses (4.770) como en los volúmenes de producción (22.149 t). De aquí sale algo más del 50% de la leche que se certifica en el Estado (40.450 t). Encabezar el sector beneficia a la industria gallega a la hora de ostentar la exclusiva de dos derivados: nata (14 t) y mantequilla (15 t). Por cierto, la producción de nata casi se triplicó en solo un año. Por su parte, el queso eco (67 t) asciende en el último ejercicio del cuarto al tercer puesto por detrás de Madrid y Murcia.

AVE DE CORRAL. Galicia también es una potencia en la producción de aves de corral. Según el informe del ministerio, aquí están 36 de las 109 granjas que existen en España. Aunque es la segunda comunidad en cifra de explotaciones (por detrás de Cataluña), el censo de cabezas de ganado y el volumen de carne le permiten ocupar el primer puesto. De los 968.820 pollos computados en el Estado, 860.464 pertenecen a una explotación gallega. Con un aumento de un 222% en el último año, es precisamente el vertiginoso crecimiento del registro avícola autóctono el que tira de este segmento en el conjunto estatal y favorece que anote una subida próxima al 150%.

De las 36 explotaciones gallegas salieron 84 de cada 100 t de pollo ecológico de las que se produjeron en España. Las 1.614 t que recoge el informe suponen un progreso de un 49,7% en relación al curso anterior.

En huevos bio, Galicia se sitúa en segunda posición en unidades (23.879.197). Producción que procede de las 139.384 gallinas registradas en las 27 granjas que computa el informe.

En lo que a porcino se refiere, hay 17 explotaciones. Son tres más que en 2018, un incremento que lleva a la comunidad a la tercera posición estatal. El sector empuja con fuerza y casi logra duplicar la producción de carne hasta llegar a las 385 t, el 13,6% del total nacional. Sin embargo, no consigue abandonar el cuarto lugar y por delante continúan Aragón, Andalucía y Castilla y León.

El progreso del sector se apoya en el aumento del censo ganadero que, con un avance del 106,8%, alcanza las 9.084 cabezas. Con algo más de la cuarta parte del cerdo ecológico que existe en España, Galicia lidera esta vez el registro nacional.

POTENCIA EN MIEL. Galicia es tercera comunidad en apicultura ecológica y así queda reflejado en todas y cada una de las variables. Cuenta con 35 explotaciones y 14.152 colmenas que cerraron 2019 con una producción de 228,8 t de miel.

Por su propia geografía y gracias a sus 2.500 km de costa, en acuicultura el sector bio gallego no tiene rivales. Los 47 operadores (34 de mejillón y 13 de algas) representan el 77% de los productores especializados en este segmento a nivel estatal.

INDUSTRIAS. El peso de la ganadería ecológica en Galicia es un factor determinante a la hora de desarrollar un tejido industrial que transforme el producto y lo introduzca en el mercado. Con 112 industrias relacionadas con la producción animal, ocupa el tercer puesto en la tabla estatal. 38 se dedican a la elaboración y conservación de pescado, crustáceos y moluscos y llevan a la comunidad a exhibir otro máximo nacional. 31 tienen que ver con la carne; 26 fabrican productos alimenticios de origen animal y 17 están vinculadas a los lácteos.

Aun a pesar de que la industria eco gallega no desempeña un papel relevante en el conjunto nacional, año tras año adquiere mayor protagonismo. Las empresas especializadas en elaborar y comercializar producto bio casi se cuadriplicaron en Galicia en la última década y hoy representan ya el 25,7% del censo del Craega. Con 62 inscritos, las comercializadoras crecieron en el último curso cerca de un 35%.

INFORME MAPA 2019: https://bit.ly/2Hq0RK2

INFORME CRAEGA 2019: https://bit.ly/2J4dFpQ

Dolores Raigón: “En agricultura convencional se sigue agrediendo al planeta sin coste alguno”

Dolores Raigón Jiménez, vicepresidenta de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE). Foto: SEAE

Lo ecológico tiene por delante un escenario esperanzador, siempre y cuando la política no frustre sus expectativas. Lo dice M.ª Dolores Raigón Jiménez (Montilla, Córdoba, 1961), doctora en Ingeniería Agrónoma y catedrática de Edafología y Química Agrícola por la Politécnica de Valencia, además de profesora en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural. También ocupa el cargo de vicepresidenta de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE). Pocas voces hay en España tan autorizadas como la suya para analizar la realidad de la producción ecológica. En plena pandemia publicó Manual de la nutrición ecológica. De la molécula al plato (SEAE, 2020), un libro en el que trata sobre el qué, cómo y de dónde comer.

Producto eco vs. convencional. ¿Hay algún dato objetivo que avale que el primero es mejor que el segundo?
A fecha de hoy tenemos datos procedentes de investigaciones científicas que nos indican que los alimentos ecológicos son seguros porque no exponen a los consumidores a residuos de plaguicidas sintéticos. La exposición a antibióticos, microorganismos, nitratos, metales pesados u organismos genéticamente modificados (OGM) es muy escasa o nula. Además, desde el punto de vista nutricional, las concentraciones de los nutrientes en los alimentos bio se ajustan a los niveles estándar de composición y en algunos parámetros se superan significativamente, presentando mayores contenidos en vitamina C, antioxidantes totales, minerales y ácidos grasos omega 3 (ω3) y omega 6 (ω6). Sin olvidar que existen otros beneficios asociados gracias a la contribución que la agricultura ecológica realiza al medio ambiente, la biodiversidad, el paisaje, la transmisión del conocimiento patrimonial agrícola y ganadero, o cuestiones relacionadas con el relevo generacional de las explotaciones.

¿Son sólo evidencias o existen estudios científicos que realmente sostengan afirmaciones del tipo “los productos ecológicos son más saludables”?
Las evidencias vienen de los estudios científicos publicados, las intuiciones son las que tienen otros orígenes. La influencia de los modelos dietéticos y nutricionales tuvo una repercusión sobre la salud. De hecho, se reconoció un aumento de ciertas enfermedades crónicas, no contagiosas, como consecuencia de la dieta y los hábitos de vida. En cualquier caso, las investigaciones que avalan los efectos de los alimentos ecológicos son pocas porque resultan muy costosas.
Aun así, en informes publicados se indica que la dieta bio reduce los factores de riesgo cardiovascular, tanto en individuos sanos como enfermos. Algunos argumentos científicos sugieren un fuerte papel protector de la frecuencia de consumo de alimentos orgánicos con respecto al riesgo de padecer diabetes tipo 2 e hipertensión en varones, sobrepeso y obesidad. Concluyen que las pautas nutricionales deben ser revisadas en función de las prácticas agrícolas ejecutadas en la producción de alimentos.
Incluso en algún trabajo se encuentran relaciones de tipo emocional, indicando que, para el adulto de mediana edad, la elección de un estilo de vida basado en una dieta ecológica constituye una conexión con aspectos como la identidad, los valores y el bienestar. Por último, la no presencia de residuos fitosanitarios constituye un beneficio evidente para la salud.

¿Qué hay detrás de esos estudios y/o noticias que, con cierta frecuencia, agreden a la agricultura ecológica?
Sistemáticamente se vienen produciendo ataques al sistema de producción ecológico de forma directa o con mensajes tendenciosos. Muchos de los argumentos en los que se basan estos ataques se retroalimentan de las mismas fuentes y en algunos casos son argumentos manipulados, no coincidentes con el mensaje original. Quiero insistir en que la alimentación y la agricultura ecológicas responden a una demanda de la sociedad que exige medidas sobre la protección del medio ambiente y la calidad de los alimentos, haciendo especial hincapié en las limitaciones y en las consecuencias de la producción ecológica. Hablar de agricultura ecológica es hablar de biodiversidad. Mantener la fertilidad del suelo implica el incremento de sus microorganismos, algo que es necesario para respetar los ciclos elementales de la materia orgánica.
La sanidad vegetal debe realizarse a través del equilibrio del ecosistema, aplicando técnicas como la introducción de setos o la implantación dentro de la misma parcela de técnicas de asociación y rotación de cultivos. En ganadería, la introducción de variedades y razas autóctonas le da al territorio un considerable valor añadido… Si esta es la realidad de la producción ecológica, ¿hasta cuándo nuestros agricultores y ganaderos deben estar pidiendo perdón por hacer las cosas bien y pagar para que quede constancia de ello? Mientras tanto, en agricultura convencional se sigue agrediendo al medio ambiente y a la salud global del planeta sin coste alguno.

Por continuar rebatiendo a los detractores de este modelo, ¿qué ventajas tiene para la salud consumir alimentos eco?
Insisto en la dificultad que requiere obtener resultados científicos en el plano de la salud. En cualquier caso, el concepto de salud abarca la totalidad y la integridad de los sistemas vivos. No se trata sólo de la ausencia de enfermedad, sino del mantenimiento del bienestar físico, mental, social y ecológico de los individuos y sus ecosistemas. De este modo, los suelos saludables producen cultivos saludables que fomentan la salud de los animales y de los seres humanos y del planeta como uno e indivisible. La inmunidad, la resiliencia y la regeneración son características clave de la salud. Todo esto, unido a que los alimentos bio no presentan residuos químicos de síntesis ni OGM y tienen mayor valor nutricional, lleva a concluir que sin duda son mejores para la salud.
Así mismo, también existen evidencias de la mayor concentración de sustancias de carácter antioxidante en los alimentos de producción orgánica debido a que las prácticas de fertilización y de sanidad vegetal generan más mecanismos de defensa entre la propia planta. El resultado es la síntesis de sustancias beneficiosas para el organismo. En los productos de origen ganadero la presencia de mayor fracción de ácidos grasos mono y poliinsaturados constituye también una de las aportaciones más importantes para la salud.

¿Y para el medio ambiente?
Existe un gran número de variables ambientales a favor de las técnicas de agricultura y ganadería ecológicas. Las explotaciones bajo este sistema de producción presentan menor lixiviación de nitratos, fósforo y productos fitosanitarios, contribuyendo a la mayor calidad de las aguas subterráneas y superficiales. La lixiviación, al igual que las emisiones de óxido nitroso y de amoníaco, se reduce por unidad de superficie productiva. La degradación severa de los ecosistemas marinos y de agua dulce en todo el mundo está vinculada al uso excesivo de fertilizantes nitrogenados y fosforados, lo que provoca la eutrofización del agua dulce y la producción de zonas hipóxicas en aguas costeras.
Además, los impactos ambientales de la agricultura ecológica se limitan mucho en la medida en que no se emplean moléculas químicas de síntesis persistentes en el sistema. La agricultura ecológica recurre a técnicas que buscan mantener el equilibrio natural y, de ser el caso, las sustancias que utiliza responden a una composición equivalente a su presencia en la naturaleza.

Explíquenos los peligros para la salud de los fitosanitarios y químicos que se utilizan en cultivo convencional.
No soy partidaria de generar miedos o proyectar sensacionalismos sobre este tema, pero la exposición humana a los fitosanitarios es un hecho bien estudiado en los últimos años. Existe información de los efectos agudos de estos productos en casos de intoxicación por exposiciones a las sustancias químicas presentes en los mismos. Son conocidos los trabajos sobre incidencia y mortalidad por cáncer (cerebro, pulmón, ovario, próstata, sarcomas de partes blandas y algún tipo de leucemia) en agricultores, cuyo riesgo es superior al resto de la población general. También tienen algunas consecuencias sobre el desarrollo y funcionalidad de diferentes órganos y sistemas: alteraciones neurológicas, reproductivas, endocrinas o inmunológicas, e incluso fracasos funcionales y cambios importantes del comportamiento. Por eso, considerando valores globales, los alimentos ecológicos muestran evidencias científicas de ser más seguros, ya que no presentan residuos fitosanitarios.
En un estudio del servicio de investigación del Parlamento Europeo, se concluye que los residuos en frutas y verduras producidas por técnicas convencionales constituyen la principal fuente de exposición a plaguicidas en humanos.

La crisis económica derivada de la pandemia ha mermado el poder adquisitivo de muchas familias. ¿Esto supone un freno para la tendencia ascendente que venía manifestando el consumo de productos eco?
Todo lo contrario. Lo que se ha visto en los momentos de la pandemia, marcada por la crisis sanitaria, ecológica, social y medioambiental, es que los consumidores han priorizado la alimentación frente a otras ofertas de consumo. En resumen, la preocupación por la situación se ha traducido en compra positiva de productos bio.

¿Conviene entonces ahora insistir, más que nunca, en que los alimentos ecológicos no son caros?
Aunque los estudios demuestran que una menor renta aumenta la búsqueda de precios económicos en los alimentos, esta tendencia está muy relacionada con el rol que los consumidores le asignen. En el plano negativo, un coste elevado significa que se debe hacer un sacrificio. Por el contrario, un enfoque positivo señala alta calidad del producto. En general, los alimentos baratos suelen tener altos contenidos en grasa y en azúcar, cuyo consumo según las pautas dietéticas actuales debe reducirse por sus consecuencias para la salud pública. Por eso, el ingreso es sólo un factor explicativo parcial y es sustituido por otras variables sociodemográficas, educacionales, de salud, presencia de menores en el hogar, etc., que eliminan la barrera de los precios altos. En este sentido los alimentos ecológicos nunca han sido caros.
Si el consumo de los alimentos incluyera los valores reales de los costes ambientales y del sistema de salud, el modelo de producción convencional dominante saldría muy mal parado frente al ecológico.

¿Le parece positivo para el sector que se aplace la entrada en vigor del nuevo reglamento de producción ecológica?
Atendiendo al trabajo que faltaba para su entrada en vigor en los diferentes territorios, creo que el aplazamiento ha sido una buena decisión.

¿España está preparada para cumplir el Pacto Verde Europeo y hacer su contribución para que el 25% de la superficie agraria de la UE sea ecológica en el horizonte de 2030?
Creo que España está en el buen camino, pero debe priorizar los esfuerzos y realizar una mayor apuesta por la producción ecológica. Se ha demostrado que los productores han realizado bien sus deberes y también que los consumidores están entrando en el buen planteamiento (de ahí el incremento en la oferta y la demanda de alimentos bio). Sin embargo, falta valentía política a la hora de tomar decisiones que apoyen al sector.

A modo de conclusión, ¿qué escenario se presenta a corto-medio plazo para el sector ecológico?
Un escenario esperanzador, pero tengo la sensación de que le va a tocar un esfuerzo extra a productores y consumidores. Desconfío de las agendas políticas o de las decisiones de lavado en verde que están tomando algunas instituciones.


Un manual para desgranar los nutrientes de los alimentos eco

En Manual de la nutrición ecológica. De la molécula al plato (SEAE, 2020), Dolores Raigón realiza una profunda evaluación bioquímica de los nutrientes y su presencia en los alimentos, tanto ecológicos como convencionales. El objetivo de esta primera parte (capítulos 1 al 8) es entender con un lenguaje accesible de qué moléculas se habla cuando se citan los nutrientes, cómo el modelo agrícola, ganadero y de transformación puede influir en su acumulación, y la importancia que tienen en la concentración selectiva de los alimentos.

En el siguiente tramo del libro (capítulos 9 al 16), la autora hace un barrido descriptivo por los alimentos más representativos en la nutrición y con un consumo más generalizado (cereales, legumbres, frutas, verduras frescas, frutos secos, leche y derivados) o de origen ganadero (huevo, carnes de pollo, conejo y ternera) y acuícola. Ya por último, se elabora una dieta semanal teórica cumpliendo las necesidades nutricionales diarias, en función del origen bio o no de los alimentos.

Raigón concluye que los productos orgánicos pueden tener unas consecuencias positivas sobre la salud porque, en el proceso de producción, se garantiza el incremento de nutrientes, la ausencia de residuos químicos y el aumento de las sustancias bioactivas.


 

Trasdeza Natur: una huerta ecológica de premio

María José Tallón García (Trasdeza Natur) sosteniendo la distinción que le ha otorgado el Ministerio en los XI Premios de Excelencia a la Innovación para Mujeres Rurales. Foto: MAPA

El Agader 2018, el segundo premio Semente Ribeira Sacra y ahora el que otorga el Ministerio de Agricultura a las mujeres rurales con mejores ideas. María José Tallón García, fundadora de Trasdeza Natur, no deja de recibir reconocimientos por la huerta ecológica que montó en Silleda (Pontevedra). “Es el resultado de mucho esfuerzo y trabajo. Tenemos muy claro el modelo de negocio que debemos seguir”, señala. Certificado por el Craega y con un sistema pionero para deshidratar frutas y verduras con energía solar, su proyecto la llevó a recoger días atrás en Madrid el tercer galardón de los XI Premios de Excelencia a la Innovación para Mujeres Rurales en la categoría de actividad agraria.

Tallón siempre supo que ámbito rural, agricultura ecológica y tecnología sostenible pueden ir de la mano. En 2016, se quedó sin trabajo y fue entonces cuando comenzó a pensar en la finca familiar como opción de autoempleo. Economista de formación, para profesionalizar la explotación de alrededor de 6.000 m2 hizo una inmersión inicial en el sector primario a través de varios cursos y talleres que le dieron una visión más técnica. Quería cultivar vegetales sin tratamientos químicos, pero también transformar el producto para llegar a nuevos nichos de mercado.

“Montamos el obrador y nos dimos cuenta de que la deshidratación era la forma de transformar que más respeta el producto natural porque conserva la mayoría de sus propiedades”, explica. No fue sencillo encontrar una tecnología que cumpliera con su filosofía. Después de hacer contactos en Centroamérica, Tallón dio con una solución mucho más cerca, en la Universidad de Santiago (USC). En la Facultad de Física estaban trabajando con un prototipo de secadero solar para algas y se pusieron de acuerdo para adaptarlo a su huerta.

En uno de los extremos de la huerta ecológica se sitúan los paneles solares que abastecen el taller.  Foto: TN

En 2017, Trasdeza Natur comenzó con la transformación de producto. “Fuimos mejorando la máquina de la USC poco a poco y adaptándola a nuestras condiciones con el objetivo de conseguir autonomía y huella de carbono cero”, añade. Aprovechando la energía solar y sin emisión alguna, lo que obtiene son frutas y verduras deshidratas con sello ecológico para consumir con yogur, cereales o como snack saludable.

LOS EFECTOS DE LA COVID. La pandemia en Trasdeza Natur tiene un doble efecto: ralentizó proyectos a punto de ver la luz y ha dado un discreto empujón a las ventas online. “Notamos más interés a nivel local, pero es cierto que mucha gente de la ciudad vino al rural durante el confinamiento y cultiva su propia huerta”, comenta Tallón. A su clientela, fundamentalmente de la zona, le sirven hortalizas y frutas de temporada en formato fresco y deshidratado. Pueden comprar a través de la web y recibirlo en la casa (servicio en Silleda y alrededores).

En un futuro, su intención es continuar desarrollando la tecnología que tanta fama le ha dado al proyecto y sacar nuevos productos deshidratados y en mayores cantidades.

LA CERTIFICACIÓN. La huerta de Silleda nació con la convicción de que lo sello del Craega era una de sus piedras angulares. “Para nosotros es una garantía de calidad. Es una manera de cerciorarte de que haces las cosas bien porque hay un agente externo que, con un punto de vista oficial, certifica que es así”, recalca Tallón.

“En el rural hay muchos caminos por explorar y ahora debería estar más vivo que nunca. Emprender es viable y da muchas satisfacciones. Sólo el hecho de estar en contacto con la naturaleza genera tranquilidad”, concluye para animar a las nuevas generaciones.


La laguna, una depuradora natural para el riego

El proyecto sostenible de Trasdeza Natur cuenta también con una laguna para reutilizar el agua del taller y destinarla al riego. Con el objetivo de evitar vertidos al terreno o a la cuneta, se optó por instalar un sistema de depuración con plantas que permite eliminar los residuos sin dañar el medio ambiente y además darle un nuevo uso al agua.

De hecho, la empresa cuenta con el sello de calidad turística en destino (categoría turismo industrial) y, periódicamente, recibe visitas de centros escolares, escuelas técnicas, profesionales, etc. Las entradas se pueden comprar en la web.

La laguna está totalmente cubierta de plantas y funciona como un filtro verde. Foto: TN

Biofach 2021 cancela el formato presencial y se celebrará online

Ocho empresas certificadas se sumaron al ‘stand’ agrupado que el Craega organizó en Biofach 2020. Foto: Craega

Biofach 2021, la feria líder mundial del sector orgánico, se celebrará únicamente en formato digital. La entidad organizadora, NürnbergMesse, adopta esta decisión en respuesta al complejo escenario derivado de la pandemia. La edición online tendrá lugar entre el 17 y el 19 de febrero. La próxima cita en el recinto de la ciudad germana queda postpuesta hasta 2022.

“Lamento que la feria física no pueda celebrarse y recalco que esta decisión fue extremadamente difícil para todos nosotros”, señala Petra Wold, miembro del consejo de administración de NürnbergMesse, en un comunicado. La suspensión llega después de realizar una encuesta entre expositores y visitantes y, también recogiendo su parecer, la organización ha considerado conveniente promover un encuentro digital.

Siete empresas eco gallegas había previsto participar en el estand agrupado que el Craega estaba organizando para la convocatoria de 2021.

EDICIÓN DIGITAL. Pendiente de presentar el programa definitivo, desde NürnbergMesse avanzan que eSpecial Biofach/Vivaness ofrecerá presentaciones corporativas y de productos, así como plataformas de diálogo para que los profesionales del sector puedan establecer contacto.

Por otra parte, también brindará a la comunidad ecológica la opción de sumarse al congreso que tradicionalmente se celebra coincidiendo con la feria. El tema principal de 2021 será ‘Dar forma a la transformación. Más fuerte. Juntos’.

La UE amplía hasta el 15 de junio la solicitud de la PAC

La Comisión Europea ha ampliado la solicitud de las ayudas de la Política Agrícola Común (PAC) hasta el 15 de junio. En un principio, el plazo expiraba el 30 de abril y el Gobierno español decidió prorrogarlo hasta el 15 de mayo a causa de la crisis del coronavirus. Además, desde el Ministerio de Agricultura se solicitó a Bruselas que extendiera un mes más el calendario para gestionar las subvenciones, petición que finalmente fue aceptada. 

El Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA), en colaboración con las comunidades autónomas, fomentará la presentación telemática de la solicitud única y favorecerá las distintas alternativas que permitan aprovechar al máximo estos mecanismos. 

ENLACE AYUDA:  https://www.xunta.gal/dog/Publicados/2020/20200218/AnuncioG0426-120220-0001_es.html

AMPLIACIÓN DE LA UE: https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/PDF/?uri=CELEX:32020R0501&from=ES

PLAZO: 15/06/2020

La despensa del mejillón bio está en Galicia

El Craega registró 3.124 toneladas de mejillón ecológico en 2018, casi el 60% de lo que se certifica en el conjunto del Estado.

Con 2.500 km de costa, Galicia es líder absoluto en acuicultura bio de España. El monopolio recae en la ría de Arousa, a más extensa del Estado. Salvo un mínimo porcentaje procedente de la ría de Aldán (Cangas do Morrazo), de ese laberinto escarpado de islas y arrecifes salieron las 3.124 toneladas que el Craega registró en 2018. Según el informe sobre producción ecológica que el Ministerio de Agricultura publicó recientemente, el noroeste peninsular mantiene el monopolio en acuicultura y absorbe el 59,4 % de lo que se certifica en el conjunto del Estado. En algas con etiqueta verde, Galicia también se sitúa en cabeza. De las 721 toneladas que se comercializaron en el país, 636 tenían aquí su origen.

Del mejillón ecológico y de cómo se fue haciendo un hueco en el mercado internacional sabe mucho Juan Carlos Juncal Piñeiro. Presidente de la Asociación de Produtores Mexilloeiros San Amaro y vocal del Craega, conoce como pocos los 230 km2 de la ría de Arousa. Pioneros en la producción del molusco con sello, en ese rincón singular del litoral gallego el colectivo gestiona 41 bateas repartidas en manos de 26 socios.

“Los principios fueron dífíciles. Comenzamos certificando dos bateas para industria y el primer año sólo vendimos el 20% de la producción. El resultado no pagaba el esfuerzo, pero era una apuesta de futuro con un producto innovador”, recuerda Juncal. La primera gran eclosión llegó en 2013. San Amaro empezó a vender fresco para Francia, un país con niveles de consumo ecológico muy elevados. La entrada en el mercado galo ejerció un efecto llamada y, al colectivo con sede en Vilanova de Arousa, se sumaron miembros de otras organizaciones, primero los de la Rianxeira y, más tarde, los de A Illa. Conscientes de las dificultades para introducir el bivalvo en los circuitos comerciales, después se inscribió también algún cocedero de mejillón y alguna depuradora, algo que sirvió para darle el ánimo definitivo al sector.

El mercado del mejillón eco se encuentra en un estado embrionario. “Aunque tres mil toneladas parezca una gran cantidad, supone poco más del 1 % del mejillón gallego comercializado. Partiendo de la calidad de las aguas, hoy en día se podría certificar más de un 90 % de nuestro molusco”, añade.

Fuente: ‘Agricultura ecológica. Estadísticas 2018’, Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

FRANCIA, El MERCADO MÁS APETITOSO. Francia es el tercer mercado de alimentos ecológicos a escala mundial y el noveno que más gasta al año en productos bio per cápita (101 €). Son datos de un informe del ICEX, en el que también se pronostica que el sector aspira a alcanzar los 12.000 millones de euros en 2020.

En Arousa fueron capaces de percibir las oportunidades de un país que hizo del mejillón fresco -no disponible en su mercado- una de las estrellas de su despensa. El sello del Craega resultó fundamental para abrirse camino. Además de suponer un valor añadido, la certificación “nos permitió conseguir estabilidad tanto en precio como en ventas”, explica el presidente de San Amaro.

Desde las Rías Baixas auguran que el futuro del molusco pasa por convertirse en ingrediente de platos elaborados, en consonancia con la tendencia de los mercados. Hoy se comercializa de manera muy semejante al convencional, tanto en conserva como en fresco. Este último es el que más demanda registra en el seno de San Amaro, algo que desde la agrupación atribuyen a que, con este formato, tiende a identificarse con un producto gourmet

Juan Carlos Juncal Piñeiro, presidente de la Asociación de Produtores Mexilloeiros San Amaro

DIFERENCIAS ENTRE MEJILLÓN BIO Y CONVENCIONAL. La calidad del agua es el principal criterio a la hora de establecer los límites entre el mejillón bio y el convencional. Según estipula la normativa de acuicultura ecológica, el molusco con etiqueta verde debe producirse en polígonos situados en zona sanitaria A o B (alta calidad). De analizar la calidad del agua se ocupa el Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño de Galicia (Intecmar).

Con el peso que tiene el entorno para el sector bateeiro, Juncal hace hincapié en que el mayor reto para los productores y los marineros de las rías gallegas “es conservar el medio en el que trabajamos, evitando que los intereses de empresas y personas sin escrúpulos los deterioren de forma irreparable”.

A corto-medio plazo, todo apunta a que se irán creando pequeños grupos de productores que asumirán la gestión de 20 o 30 bateas a fin de amortizar recursos y sacar mayor rendimiento a la producción.

Mejillón al margen, el también vocal del Craega ve más allá y apela a la Administración para que fomente el consumo de productos ecológicos. En esta línea urge medidas como la puntuación de los alimentos bio en los concursos de comedores gestionados por los poderes públicos o la aplicación del IVA superreducido.

Galicia encabeza la producción de carne avícola y cerró 2018 con un balance de 1.078 toneladas.

LÍDER EN LECHE Y CARNE AVÍCOLA. El informe del Ministerio de Agricultura pone de relieve que Galicia sigue ganando peso en producción ecológica año tras año. La superficie dedicada a este tipo de cultivo creció un 7,9 % solo en un ejercicio y, además, la comunidad logró encabezar ciertos sectores como la leche, la carne avícola, los huevos o la miel.

España sumaba 7.923 explotaciones ganaderas ecológicas en 2018, dos puntos más que en el ejercicio precedente. Con más de la mitad de las granjas certificadas del conjunto del Estado, Galicia lidera la producción láctea del país y anotó 15.697 toneladas de un total de 27.837. No obstante, cae hasta el quinto puesto en producción de carne. Únicamente 165 de las que hay en España se sitúan aquí y, de hecho, su peso en el balance es poco significativo: 207 toneladas frente a las más de 23.000 que computa el Estado en su conjunto.

En cuanto a ave de corral, Galicia también merece un lugar destacado. Por detrás de Cataluña, es la segunda comunidad con más explotaciones (30) de este tipo. Sí que encabeza, no obstante, la producción de carne avícola y cerró el año con un cómputo de 1.078 toneladas (de las 1.289 de España).

El informe del Ministerio también otorga un hueco te sobresaliente a los huevos ecológicos. De las 21 granjas inscritas en Galicia salieron 22.141 unidades, cifra que le atribuye la segunda posición en este segmento. Algo parecido sucede con la miel. Galicia presume de ser la tercera comunidad en suma de explotaciones (31). En ellas se reparten 14.562 colmenas que produjeron 170 toneladas de miel, cantidad que deja de nuevo a Galicia en el número tres de la lista.

El sector eco gallego abre nuevos horizontes en Biocultura A Coruña

El Craega acudió a Biocultura A Coruña con la imagen de la campaña ‘Somos Semente’

Tres intensos días de feria abierta a todos los públicos y muy cerca de la casa. El sector eco gallego mostró en la segunda edición de Biocultura A Coruña (28 y 29 de febrero y 1 de marzo) su madurez y tuvo ocasión de palpar el interés creciente del público local por los alimentos orgánicos. En el estand agrupado del Craega, 21 expositores del Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica de Galicia (Craega) acercaron sus propuestas a consumidores y profesionales procedentes de toda la comunidad.

Para la entidad que se ocupa de controlar y certificar el sector ecológico en Galicia, la feria permitió alinear en un único escaparate un amplio abanico de productos: miel, mermeladas, café, fruta, algas, carne, embutidos, cerveza, helados, pan o vino. Bajo el paraguas del Consello, compartieron estand Camemorcol; Biowak; Jamones González; Mieles Anta; Bubela Artesá; Galuriña; The Bio Factory; Verín Biocoop; Galletas Daveiga; Cafés Saburido (Sabora); Celtaverde; Conservas do Támega; Maruxas de Nata; Producto de Aldea; Sovoral; Daiquí; Bodegas Corisca; Euro Andean Trading; Bodegas Xangall; Mirabel de O Rosal-Alén do Val; y Algamar.

Con el apoyo de la Consellería de Medio Rural, a través de la AXencia Galega da Calidade Alimentaria (Agacal), el Craega organizó diferentes actividades como show cooking, talleres infantiles, catas y mesas redondas.

Organizada por la Asociación Vida Sana, Biocultura A Coruña logró reunir a 150 expositores dedicados a los sectores de la alimentación bio (con más de 10.000 referencias), cosmética ecológica, moda sostenible, casa sana, bienestar y artesanía. La próxima cita será en Barcelona del 7 al 10 de mayo. La feria se despidió con un balance superior a los 11.000 visitantes. 

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Los chefs Kike Piñeiro y Eloy Cancela sacan jugo al producto eco en el Centro Superior de Hostelería de Galicia

Kike Piñeiro, izquierda, y Eloy Cancela, chefs de A Horta do Obradoiro, con José Ángel Regueiro Real durante el ‘show cooking’ celebrado en el CSHG

Vacuno, huerta y mejillón con sello ecológico. Son los tres productos que el Consejo Regulador de Agricultura Ecológica de Galicia (Craega) presentó el pasado miércoles a los alumnos del Centro Superior de Hostelería de Galicia (CSHG). El testimonio de José Ángel Regueiro Real, ganadero de vacuno y vocal en la comisión de gobierno del Craega, y el show cooking impartido por los chefs del restaurante A Horta do Obradoiro sirvieron para acercar algunos de los secretos de los alimentos certificados a los que en el futuro van a tomar el relevo en el sector hostelero.

Operador de vacuno ecológico e integrante de la dirección del Consejo (en representación de las empresas de producción animal), Regueiro Real se encargó de explicar a los alumnos de segundo y último curso de Gastronomía y Gestión en Cocina cómo funciona su ganadería. Situada a ocho kilómetros de Lugo, su explotación suma 25 vacas nodrizas. Tramitó la solicitud para convertirse en ecológico en 2003 y fue uno de los primeros en adherirse a la entidad que controla y certifica este sistema de producción en la comunidad. Habló de las características del producto, pero también de las dificultades que supone mantener en pie un negocio en el rural y, en particular, de encontrar un hueco en un mercado que no siempre sabe poner en valor los alimentos de calidad.

Mientras Regueiro Real abundaba en la cara empresarial del sector, Kike Piñeiro y Eloy Cancela, del restaurante A Horta do Obradoiro, preparaban un menú a base de productos ecológicos en el CSHG que posteriormente los estudiantes degustaron. Cuscús de coliflor con calabaza asada, guiso de mejillón tigre y snack de vacuno ecológico (con jarrete de ternera).

La sobremesa fue uno de los momentos más especiales del show cooking. Con el queso y la miel como ingredientes estrella, los chefs diseñaron dos presentaciones diferentes: rollo con crema de queso y miel; y queso de nabiza con miel fresca del panal.

SEMANA DE EXPLOTACIÓN. Durante el segundo trimestre del curso, en el mes de marzo, los alumnos del CSHG tendrán ocasión de incluir los productos ecológicos en sus trabajos fin de carrera. Como viene siendo habitual, los estudiantes de último curso de Gastronomía y Gestión en Cocina tendrán que cerrar el ciclo de formación desarrollando el proyecto empresarial de un restaurante con todos los aspectos que eso implica: definición del negocio, estudios de mercado y viabilidad; y puesta en funcionamiento. Finalmente el restaurante se abrirá al público durante una semana en las instalaciones que el centro posee en la zona de la Barcia.

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