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“Ser líderes en el mercado implica apostar por la excelencia en la calidad”

Jesús Quintá, gerente de Alibós

Alibós se dedica desde hace más de 50 añosa la manipulación y venta de castañas con un amplio nicho de mercado a nivel internacional. La cosecha procedente del suelo gallego está certificado por la IXP Castaña de Galicia y parte de su producción está avalada por el Craega. Charlamos con Jesús Quintá, gerente de esta veterana firma y presidente de la IXP Castaña de Galicia.

¿Cómo se prevé la cosecha de castañas de este año?
Irregular. Algunos municipios gallegos resultaron muy afectados por la avispa del castaño y contamos con que su producción se vea menguada. La calidad del fruto disminuyó debido a las altas temperaturas que tuvimos en el inicio del otoño, pero esperamos que las variedades algo más tardías tengan mejor calidad.

¿Qué porcentaje se produce en ecológico en Alibós?
Cerca de un 10% de las castañas comercializadas en Alibós proceden de sotos certificados en ecológico, que no sufren ningún tipo de tratamiento con fitosanitarios ni fertilizantes no autorizados y en los que se realizan los trabajos agrícolas y recolección de forma sostenible y respetuosa con la fertilidad del suelo.

¿Cuándo deciden su conversión en ecológico y por qué?
Somos una de las empresas más antiguas certificadas por el Craega, desde su creación en 1997. En aquel momento vimos la potencialidad del mercado ecológico de la castaña en el resto de Europa y aprovechamos la posibilidad. Nuestra posición de líderes en la comercialización de castaña pelada para industria nos obliga a ofertar a nuestros clientes toda la gama de calidades y certificaciones posibles y de esta forma fidelizarlos.

¿Cuáles son sus principales proveedores?
Una gran parte de la castaña ecológica procede de zonas de Galicia de cultivo tradicional donde hay agricultores certificados y el resto procede de las fincas que gestiona Alibós con contratos directos con los propietarios de los sotos. También tenemos proveedores de otras comunidades de Portugal.

¿Qué propiedades se tienen que dar en el suelo para que el soto produzca castaña de calidad?
Los mejores suelos son los de más de 1 m de espesor, que garantizan la alimentación hídrica y de nutrientes, así como arenosos para favorecer un buen drenaje. El castaño prefiere suelos con pH ácido, con un contenido equilibrado en nitrógeno y materia orgánica.

¿Cuáles son sus principales líneas de producción?
Nosotros retiramos las dos pieles de la castaña mediante tecnología específica y la congelamos para que pueda utilizarse durante un largo período de tiempo por otras industrias que procesan productos derivados o para ser consumida directamente en los lineales de congelado de los mercados más gourmet.

¿Cuál es el principal mercado de Alibós?
Vendemos en 17 países, entre ellos, Francia, Suiza, Japón, EE.UU., Reino Unido, Alemania, Bélgica…

¿Qué es el Proxecto Soutos?
Se inició allá por 2010 y consiste en la realización de nuevas plantaciones, tanto propias como de terceros con un sistema de cultivo adaptado a la producción de fruta de calidad, mediante la selección de variedades de alto rendimiento que demanda el mercado.

¿Dónde está la clave de su éxito?
Ser líderes en el mercado implica apostar por la excelencia en la calidad, tanto del producto como del servicio que lo acompaña, invertir en I+D, incorporar las últimas innovaciones del proceso productivo y en el producto y actualizar continuamente la maquinaria y las instalaciones. De este modo podemos ser competitivos y, además, disponer de un amplio conocimiento de un mercado en el que llevamos 50 años trabajando.

Desde el inicio del Craega ha tenido lugar un aumento considerable tanto en la superficie dedicada a la producción eco como al volumen de negocio. ¿A qué cree que se debe este incremento?
El consumidor está cada vez más concienciado. Estamos viviendo en los últimos meses diversas iniciativas y protestas a favor de la urgencia de la protección medioambiental y la agricultura ecológica es el modo productivo que tiene que acompañar esta tendencia. Creo que el consumo aún tiene margen para incrementarse en los próximos años, sobre todo en el mercado interno, que acostumbra a ir un poco detrás de otros países europeos en este tipo de tendencias de consumo.

La castaña eco, el sabor del otoño gallego

Anabel Dacosta (Pecado de Outono): «Si los castaños aguantan, nosotros estaremos con ellos»

«Si los castaños aguantan, nosotros estaremos con ellos»

Anabel Dacosta, de la empresa Pecado de Outono

Anabel Dacosta y José Feijóo son los responsables de esta empresa, situada en el municipio ourensano de Riós. Tras más de quince años dedicados a la recolección de castaña, desde hace seis dieron el salto a su transformación y a la comercialización de la castaña fresca, deshidratada y harina, productos que salen a la calle con la garantía del sello del Craega.

Pecado de Outono nace de la necesidad de crear un medio de vida en el rural. Hace seis años se vieron en la tesitura de tener que decidir: trasladarse a la ciudad en la búsqueda de trabajo o montar una empresa en el rural. Y eligieron la aldea.

A pesar de tener ya algunos castaños heredados de la familia, resultaban insuficientes para abastecer el taller. «Las plantaciones nuevas no producen de una manera considerable hasta los veinte años, de modo que la alternativa eran árboles grandes abandonados que pudieran ponerse en plena producción en tres o cuatro años». Reconocen que, a pesar de ser un trabajo extremadamente duro, el resultado merece la pena: «Quitar malas hierbas del tamaño de árboles, eliminar matorrales… Todo a mano… Y podar en altura, pero sólo con mirarlos nos vemos reconfortados. Son árboles mágicos, magestuosos y agradecidos».

«En estos años su evolución, tras limpiarlos, podarlos, vacunarlos y cuidarlos año tras año, el resultado fue impresionante. Por fortuna, cada año tenemos más producción. Esto nos permite tener que comprar menos cada campaña a otros productores ecológicos, que, además, no hay en nuestro entorno», nos cuenta Anabel. En la actualidad, a pesar de que algunas son nuevas y su producción todavía no es representativa, poseen ya más de 200 árboles frutales muy variados.

La cosecha de este otoño se prevé incierta, porque a pesar de ser un año climatológicamente bueno, gracias a lluvia caída de forma constante a lo largo de estos últimos meses, sobrevuela la amenaza de la avispa del castaño, muy acusado en su zona. De hecho, «hay variedades, como la famosa, que está tremendamente afectada, de modo que hay árboles pletóricos y hay árboles sin nada», asegura.

La producción con más salida es la castaña fresca, pero sólo la hay en temporada, y no llega a los dos meses, pero también se está dando bien durante todo el año a harina y el fruto deshidratado. Tras estos seis años, afirman tener ya un nicho de mercado estable -suministran a tiendas ecológicas, incluidas a las de venta a granel, así como la ferias y supermercados eco-, pues su pretensión nunca fue la de ser grandes y siguen pensando así: «Sólo queremos ser sostenibles en todos los sentidos», afirma.

El proyecto de Pecado se completa con las visitas guiadas a su propiedad, a la que asisten grupos de colegios, grupos de adultos, asociaciones… y participan activamente todos los años con los campamentos que organizan dedicados a las castañas y a los sotos.

A pesar de la incertidumbre ante lo futuro, debido a las amenazas para el sector (la avispa del castaño y el cambio climático, así como el largo ciclo de la producción de la castaña), siguen manteniendo la ilusión en su trabajo: «Si los castaños aguantan, nosotros estaremos con ellos».

La castaña eco, el sabor del otoño gallego

«Ser líderes en el mercado implica apostar por la excelencia en la calidad»

“No podemos pensar en los comedores escolares solo como un lugar donde darles calorías a los alumnos”

Xavier Simón Fernández, profesor de la UVigo e integrante del Grupo de Investigación en Economía Ecológica, Agroecología e Historia

Los comedores escolares son un rompecabezas para cientos de familias que se ven en la obligación de echar mano de este servicio para conciliar. Con este tema como telón de fondo, la Universidad de Vigo (Uvigo) celebró el pasado julio en Allariz un curso de verano en el que expertos de diferentes ámbitos abordaron la realidad de los menús en los colegios. El programa Comedores escolares ecológicos, avanzando hacia una economía circular en las Reservas de Biosfera estuvo dirigido por Xavier Simón Fernández, profesor de la Uvigo e integrante del Grupo de Investigación en Economía Ecológica, Agroecología e Historia.

En Galicia prevalece un sistema mixto de gestión. ¿Por qué formula se inclina a la hora de garantizar la alimentación equilibrada de los niños?
Lo que importa no es tanto el sistema de gestión del comedor como el modelo de alimentación por el que se apueste. Esa es la clave. Sea centralizado o descentralizado, sea in situ o mediante catering, lo relevante es el contenido de los menús, el origen de sus proteínas, la estacionalidad del menú, el uso de productos frescos, la presencia de precocinados, el tiempo que transcurre entre el cocinado y su consumo, el uso de plásticos, el volumen de los residuos y su destino, el origen de los alimentos, etc.

Según un estudio del proyecto Carro de combate, en la comunidad existen 333 colegios con cocina in situ. El catering se reduce a 103, pero hay muchas familias que no están satisfechas…
Si las familias no están satisfechas con el sistema, hay que buscar nuevas fórmulas que permitan atenuar ese malestar. Yo creo que no podemos pensar los comedores escolares únicamente como un lugar donde darles calorías a los alumnos y alumnas. Hay que integrarlo dentro de la comunidad educativa y eso incluye cambios profundos, también en las familias. Podemos usar los comedores escolares como un medio para mejorar la alimentación incluso cuando no se come en el cole.

El catering parece difícil de erradicar. El negocio está en manos de un grupo de empresas cada vez más reducido. ¿Podrá desaparecer algún día de los centros?
El catering, como servicio para prestar alimentación colectiva, me parece necesario en esta sociedad en la que vivimos. El problema no es el catering en sí mismo. Hay modelos que apuestan por la inclusión social, por los productos ecológicos… Si, como usted dice, se trata de un negocio en pocas manos, seguramente si las licitaciones públicas del servicio para los colegios (y para los hospitales, centros penitenciarios…) fuesen de menores cuantías en la licitación, habría más oportunidades para otras pequeñas y medianas empresas, ¿no cree? Por lo tanto, en lo que respecta a la gestión pública de la alimentación colectiva, es responsabilidad de las administraciones, si quieren evitar oligopolios, buscar fórmulas que permitan lotes de adjudicación de menor escala para que se incremente la competencia.

¿Realmente para las administraciones (Xunta o concellos) resulta más económico mantener el catering?
Yo creo que es una decisión política. ¿Más económico? No lo sé. No manejo los datos de las adjudicaciones. De todas formas, para poder evaluar la idoneidad de las diferentes alternativas de servicio a los comedores colectivos hay que tener en cuenta la economía, pero también se deberían utilizar los criterios sociales y ambientales.

El modelo de cocina en cada centro, con alimentos ecológicos y de temporada, ¿es ciencia ficción?
Ciencia ficción es pensar que nos podemos alimentar del mismo modo 7.000 millones de personas, con alimentos iguales producidos por grandes fábricas controladas por pocas empresas, comiendo cualquier alimento en cualquier momento del año.

¿Cuál es, en su opinión, el modelo ideal? Ponga algún ejemplo.
No hay un único modelo ideal, habrá tantos modelos de alimentación como territorios y como condiciones culturales existan. La diversidad es la clave para afrontar los retos más urgentes. Solo así seremos capaces de responder adecuadamente y, al mismo tiempo, a los retos sociales, económicos y ambientales. Mediante la uniformización de la producción o del consumo de alimentos, podemos producir alimentos baratos, pero a un coste social y ambiental muy alto.

¿Habría que exportar al conjunto de la comunidad el modelo del Concello de Ames y de la Asociación Reserva de Biosfera Mariñas Coruñesas y Terras do Mandeo?
No lo creo. Lo que necesitamos es que los actores sociales (padres y madres, comunidades educativas, responsables políticos, labradores y labradoras, consumidores y consumidoras…) en cada escala decidan colectivamente cuál es el modelo alimentario que quieren para sí mismos, para los colegios, pero también para las propias familias y para la restauración, etc.

¿Extender los ecocomedores contribuiría a disminuir la huella de carbono?
La clave es producir de forma respetuosa con el medio ambiente, tanto alimentos como otros bienes y servicios. Si lo hacemos así, reduciremos la huella de carbono, es decir, estaremos contribuyendo menos al cambio climático. Si, además, tratamos de consumir localmente, reduciendo el transporte, estaremos actuando con una mayor responsabilidad. Entiendo que los comedores escolares de los centros públicos de enseñanza se pueden convertir en un mecanismo que impulse la transformación profunda de los modelos de producción y consumo de alimentos. Y se trata de una urgencia colectiva.

Evaristo Rodríguez (Abadía da Cova): “No es cierto que el vino ecológico tenga menos calidad”

Evaristo Rodríguez-Abadía da Cova-Adegas Moure
Evaristo Rodríguez (segundo por la izquierda), gerente de Adegas Moure, durante la presentación de la última cosecha. Foto: Adegas Moure

Corría 2010 cuando Abadía da Cova presentaba su primer vino ecológico certificado por el Craega. Nueve años después el hijo más mimado de Adegas Moure acaba de hacerse con el Acio de Oro en las Catas de Galicia 2019. Organizado por la Consellería do Medio Rural, el certamen reconoce cada año los mejores vinos y aguardientes que se producen en la comunidad. A la hora de elegir ganador de la categoría orgánica, el jurado se fijó en una variedad de la D.O. Ribeira Sacra. Detrás del galardón hay una empresa con sólidos valores que inició su andadura hace casi un siglo en O Saviñao. Hoy es una de las imágenes más reconocidas de la zona. Hablamos con Evaristo Rodríguez, gerente de Adegas Moure.

¿Por qué Abadía da Cova decide iniciar su aventura con lo ecológico?
Siempre hemos tenido una filosofía de respeto al medio y así se mantiene en la etapa que vivimos ahora de relevo generacional, incluso con más incidencia. Aplicamos los mismos principios a la hora de realizar tratamientos o hacer elaboraciones, tanto en convencional como en ecológico. Pero no tenemos todo certificado por las características de nuestras parcelas. Conseguir productos sanos y respetuosos con el medio y con la naturaleza son conceptos que están pegados a nuestra marca. Y pienso que es algo fundamental para cualquiera que tenga sensibilidad por el mundo vinícola y en particular para los que trabajamos todos los días en el sector agrario. El cambio climático está ahí.

Una aclaración para profanos, ¿cuál es la diferencia entre un vino eco y uno convencional?
Las principales diferencias están más en la viticultura que en la elaboración. Hay quien tiene la necesidad de hacer vinos naturales y sanos, y además de calidad. Lo más reseñable es la sensibilidad que muestra lo ecológico con el medio: no se emplean herbicidas y los tratamientos son menos agresivos.

En Galicia, es particularmente difícil producir vino eco
Sí. Tenemos una viticultura con bastante riesgo. La humedad y la temperatura provocan que proliferen los hongos y, por si acaso, uno intenta preservar la cosecha con lo que tenga a mano. También es cierto que en la convencional, a veces, usamos cañones para matar moscas. Cuanto más agresivos sean los productos que utilizamos, más desequilibrio provocamos. Es decir, hacemos a las plantas más sensibles a las enfermedades y más resistentes a los tratamientos. En ecológico, la viticultura es mucho más respetuosa. Hay productos fitosanitarios certificados que funcionan muy bien frente a algunas dolencias. En este sentido, estamos en una etapa de grandes cambios.

¿Qué matices de sabor definen al vino premiado?
Es un vino afrutado, ligero, natural… Refleja muy bien las características del suelo en el que se produce. Es muy mineral. También se trata de un vino menos corpulento que otros porque no se puede arriesgar buscando grandes maduraciones y que aparezca botritis (un hongo que pudre las vides). En resumen, es muy fácil de beber, muy en boga con lo que se demanda hoy en día en el mercado. Nosotros queremos ir en esa línea también con otras variedades, sobre todo con los vinos jóvenes. En realidad, esa es la vocación típica en nuestra zona. La Ribeira Sacra da una mencía muy afrutada, acorde con la vida del paisano antiguo.

Evaristo Rodríguez, izquierda, con Núñez Feijóo y Francisco López Valladares, presidente del Craega, mostrando el premio de las Catas de Galicia 2019. A la derecha, foto del Abadía da Cova Ecológico galardonado.

¿Cuál es la diferencia entre los vinos de la Ribeira Scra y los de otras zonas de España?
Aquí no tenemos que envejecerlos para que sean bebibles. En muchas zonas de España se trabaja con variedades que son más ásperas, con más cuerpo… Y por lo tanto hay que abordar procesos de elaboración más largos, en particular con los crianzas. Todo depende del estilo de vino, de la variedad, de su grado de maduración… Salvo que se sometan a fermentaciones especiales, es muy difícil que resulten bebibles. Por eso, son fundamentalmente de barrica. Sin embargo, los de la Ribeira Sacra tienen otro tono que viene marcado por las características del suelo y la climatología. Son vinos porosos, afrutados, ligeros, ideales para diferentes combinaciones que tenemos en nuestro territorio.

¿Hacia dónde les gustaría que evolucionara la producción eco de Adegas Moure?
Queremos que toda nuestra producción vaya por esa vía. Pero nos resulta muy difícil, sobre todo por la gran parcelación que hay en los viñedos. Nuestras fincas son pequeñas, antiguas y están rodeadas por terrenos de otros propietarios que, en muchos casos, trabajan en convencional. En estas circunstancias es muy difícil conseguir la certificación.

Al igual que sucede con otros productos, ¿en el caso del vino orgáncio también se percibe un incremento de la demanda?
Nuestro vino ecológico se agota, aunque no es de los que tiene más tirada (5.200 botellas en 2018). Por el momento la demanda procedía del mercado internacional, pero ya notamos que aquí hay cada vez más gente que lo pide. No es cierto que el vino ecológico tenga menos calidad. Esa idea ha quedado atrás. Estamos encantados con el Abadía da Cova ecológico, nos parece muy bueno y está a la altura de cualquiera de nuestros vinos jóvenes. De algún modo, el premio de las Catas de Galicia viene a refrendar lo que pensamos.

¿Con qué marida bien este vino?
Con pulpo, con cocido… Con cualquiera de los combina a la perfección. Al ser un vino tan ligero y fresco, se puede beber más de un vasito.

Carlos Spuch: «Lo importante de los productos eco es lo que no tienen»

Carlos Spuch
Carlos Spuch, neurocientífico del Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur y coordinador da Rede Galega de Investigación en Demencias, es un gran defensor del producto ecológico

Romper el ciclo natural de las cosas tiene un precio. Y la ciencia lo corrobora poco a poco. Demostrado está que pesticidas como el DDT –ya prohibido- inciden en el alzhéimer y que hay otros que se relacionan con el parkinson. Existen además “evidencias” de que estas y otras enfermedades como la depresión podrían podrían tener su origen en el intestino. Por eso, llevar una alimentación saludable, a base de producto ecológico y sin procesados, es tan importante para prevenir determinadas enfermedades. Es lo que defiende Carlos Spuch, neurocientífico del Instituto de Investigación Sanitaria Sur y coordinador de la Red Gallega de Investigación en Demencias. Ahora tiene entre manos un proyecto piloto que intenta probar que la dieta ecológica es capaz de disminuir la actividad inflamatoria en el intestino.

¿Somos lo que comemos?
Estamos formados por un montón de sustancias. Desde que nacemos hasta que morimos, lo que incorporamos a nuestro organismo llega a través de la respiración, de la alimentación o de lo que nos pueda pinchar el médico. Nada más. En la respiración influyen factores externos como la contaminación, pero lo demás depende de la nutrición. Cuando eres niño, si ingieres un tipo de grasa determinado, hidratos de carbono en exceso y además hay déficit de proteínas, se modifica el neurodesarrollo y eso va a tener consecuencias en la edad adulta.

Entonces no hay alimentos ni buenos, ni malos. Todo es una cuestión de equilibrio…
Lo difícil es estar equilibrado. Salvo que exista una patología que lo impida, la mejor dieta es aquella en la que comes de todo y variado. Las grasas no se deben eliminar nunca por completo. Son muy importantes para el sistema nervioso. El 70% del cerebro está compuesto de grasa y nuestras neuronas la necesitan para funcionar. ¿Qué sucede entonces cuándo llevas una dieta alta en hidratos y baja en grasa? Que el desarrollo del cerebro no es bueno. Hay estudios que demuestran que los niños que consumieron pocas grasas tienen un desarrollo cognitivo un poco más lento. Son normales, pero les lleva más tiempo resolver problemas o reaccionar frente a ciertas cosas. En resumen, hay que comer de todo y variado.

¿Conviene pues incluir las grasas en la dieta?
Pues claro. O que hay es que escoger el tipo de grasa y encontrar el equilibrio. En Galicia tenemos dos de los alimentos con mejor composición de ácidos grasos que existen en el mundo: el pescado azul y la leche. Lo que no sabe la gente, en términos generales, es que los ácidos malos son necesarios para la correcta absorción de los buenos. Lo de que algo es bueno o malo es muy relativo. La naturaleza misma es así y todo tiene sus funciones.

¿Estamos envenenándonos con la alimentación de hoy en día?
Envenenar es un poco fuerte, pero si que estamos a modificar nuestros patrones alimentarios. Lo perjudicial es tomar siempre productos procesados. Por otro lado, es positivo que surjan tendencias bio. Poco a poco, la ciencia demuestra que la dieta de nuestros abuelos era mejor que la de hoy. Pero volviendo al veneno, quizás habría que decir que si, por el excesivo uso de pesticidas que se registra en la actualidad. Cada vez salen más estudios que verifican que ciertos plaguicidas con una alta concentración en alimentos provocan problemas crónicos en nuestro cuerpo. Por eso, son un defensor del producto ecológico: lo más importante no es lo que tienen, sino lo que no tienen.

¿Cómo pueden intervenir los alimentos en enfermedades como el alzhéimer o el párkinson?
Cada vez salen más evidencias de lo que todo el mundo sabe. Ya entre la década de los 80 y los 90, un estudio demostró que había pacientes de alzhéimer con un elevado niel de DDT en el cerebro. A raíz de las presiones del Gobierno ueco, se acabó prohibiendo (se permite su uso en algún caso). También hay evidencias de que ciertos plaguicidas constituyen un factor de riesgo para el párkinson. Basta con hacer la prueba con una rata: si inyectas el compuesto en cuestión en su cerebro, matas sus neuronas. Ese es el modelo del párkinson. La mayor parte de los pesticidas se utilizan para controlar plagas y malas hierbas, pero muchos tienen efectos neurotóxicos. Se acumulan en niveles muy elevados en frutas y verduras que nosotros ingerimos después y, por lo tanto, pasan a nuestro organismo.

También dice usted que en el intestino se puede encontrar el origen de muchas dolencias…
Hoy en día dos de los focos de atención es la microbiota intestinal (las bacterias y otros microorganismos que residen en el intestino). Todos los alimentos tienen que pasar por la flora bacteriana para que podamos absorberlos. Se sospecha que ciertas poblaciones de bacterias están originando la depresión, determinada manifestación del alzhéimer, el autismo… ¿Y quién modifica la flora bacteriana? Los alimentos. La flora bacteriana es un reflejo de lo que comes. Por ejemplo, la serotonina es un neurotransmisor asociado a la depresión. El 90% está en el intestino. Cuando la microbiota está alterada, la pared intestinal se inflama y la producción de serotonina se trastorna. Si la investigación logra demostrar que el origen de estas enfermedades está en el intestino, podremos controlar la depresión regulando la flora bacteriana.

¿Y es más sano consumir ecológico?
Sí. Porque el producto ecológico no tiene ningún tipo de químico. Y además suele ser un producto de proximidad: madura de forma natural en la huerta durante el tiempo que necesita y llega más rápido a los puntos de venta. Esos antioxidantes tan beneficiosos para la salud de los que tanto se habla, son compuestos que producen las frutas y verduras para luchar contra la exposición solar o contra el ataque de bacterias y hongos. ¿Y eso qué significa? Que no es lo mismo comer una fruta que madurase al sol que otra que lo hiciese dentro de una cámara. En la medida de lo posible, hay que consumir productos de tu región y de temporada. Es hora de asumir que no se pueden comer fresas todo el año porque no se producen. Cada alimento tiene su época. Solo con eso, sería suficiente para provocar el boom económico de una determinada zona.

Usted está intentando probarlo…
Nuestro grupo tiene entre manos un proyecto piloto con pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal. Además de analizar los niveles de inflamación del intestino, también recogemos datos sobre la presencia de ciertos pesticidas en la orina. Después de modificamos sus hábitos alimenticios y les ponemos una dieta ecológica. A los 15 días volvemos a evaluarlos. Esperamos que la dieta ecológica disminuya la actividad inflamatoria en el intestino y que mejore su estado de salud general.

Catalina Fernández (Hifas da Terra): “El sector eco necesita creer en sí mismo para hacer de Galicia una gran potencia”

Catalina Fernández de Ana
Catalina Fernández de Ana, fundadora y directora general de Hifas da Terra (Foto: HdT)

Las setas sirven para algo más que para hacer un revuelto. Aunque el uso culinario es el más popular, esconden grandes beneficios para la salud. Se utilizan como complemento en terapias oncológicas, cardiovasculares o hepáticas y también son el ingrediente secreto de productos antienvejecimiento. Sus propiedades eran de sobra conocidas desde antiguo en la cultura oriental, pero la revolución a Galicia llegó hace un par de décadas de la mano de Hifas da Terra (HdT). La empresa con sede en Pontevedra echaba entonces a andar gracias al empeño de un equipo de la Universidad de Santiago (USC) que quiso convertir en realidad un proyecto de estudios. Los premios no tardaron en llegar, el último fue el que recibió en 2016 de Alimentos de España como Mejor Producción Ecológica. Su reto es convertirse en un centro internacional de renombre en la investigación del cáncer. Hablamos con Catalina Fernández de Ana, fundadora y directora general de Hifas.

¿Qué es Hifas da Terra?
Es una empresa que nace de un proyecto de 5º de Biología de la USC. Éramos estudiantes condenados a engrosar las listas del paro y, para evitarlo, un profesor se empeñó en convertirnos en creadores de empleo a través de la biotecnología. Fue entonces cuando empecé a darle vueltas a la idea: tenía que ser algo totalmente innovador con una fuerte base biotecnológica. Había que crear un producto que no existiera en el mundo o mejorar con creces la calidad de cualquier otro que hubiera en el mercado. Decidí inspirarme en algo que conocía desde pequeña, los hongos. Mi padre fue investigador del Centro Forestal de Lourizán, además de uno de los grandes divulgadores de la micología en Galicia y en el resto de España. Al profesor le encantó aquella propuesta, la presentó a un concurso nacional de jóvenes empresarios y ganó el primer premio. Después concurriría a otro de la USC y también quedó en primera posición. Ya que a la gente le gustaba tanto, en 1998 decidí fundar HdT.

¿Por qué producir en ecológico?
Como bióloga, para mí no hay otro criterio que producir en ecológico. La tierra nos está dando hongos, una materia prima con un alto valor añadido. Lo mínimo que podemos hacer para agradecer este regalo es cuidar la naturaleza. Estamos inscritos en el Craega desde el principio. En los primeros tiempos no se conocía, la gente no le daba valor. Por aquel entonces se pensaba que éramos biólogos hippies un poco locos que producían en ecológico.

¿Qué beneficios tiene para la salud la micología?
Los hongos son los grandes limpiadores del mundo: de suelos, de aguas y también de los humanos. La explicación es sencilla. El reino Fungi se sitúa entre lo vegetal y lo animal; conviven las propiedades de ambos. De tal modo, cuando enferman, son capaces de autocurarse. Durante miles de años de evolución, se dotaron de moléculas o principios activos antivirales, anticancerígenos y antibacterianos. ¿Por qué? Porque tenían que defenderse de todo aquello que los atacaba sin moverse del sitio. Esa gran capacidad de adaptación es la que permite que su ingesta nos convierta en seres más resilientes y con más facilidad a la hora de optimizar los ciclos metabólicos. Los hongos logran que nuestro sistema inmunológico funcione mejor, sirven para prevenir enfermedades y para mejorar cuando padeces alguna dolencia.

¿Están demostrados los efectos positivos de los hongos en tratamientos oncológicos?
Sí, como concomitante. El tratamiento principal siempre es el del hospital (quimioterapia, radioterapia, etc). La línea Mico-Onco Care de Hifas funciona como acompañamiento para proteger de base el sistema inmunológico y sus ciclos metabólicos. De tal modo, el paciente no sufre tanto y tolera mejor la terapia convencional.

¿Este método se utiliza de forma regular en las unidades de Oncología o es una decisión del paciente?
Es una decisión del paciente. Nosotros no tenemos capacidad económica para funcionar como una gran industria farmacéutica y establecer una red de distribución en centros de todo el país. Pero el futuro puede ir por ahí. Tenemos líneas abiertas para establecer ensayos clínicos en cáncer en dos hospitales de Madrid y otros dos en Cataluña. Y también estamos trabajando con servicios médicos de Italia, Francia, Portugal, Reino Unido y EE. UU. Nuestro sueño es ser un centro internacional de referencia en la investigación del cáncer.

¿Alguna línea de investigación abierta que no sea la oncológica?
Estamos trabajando en patología neurodegenerativa (alzhéimer, párkinson y daños neuronales) y en la rama veterinaria. Queremos que las propiedades de los hongos sirvan para ayudar a las personas, pero también a los animales. Por eso, HdT está desarrollando un proyecto para disminuir la carga de antibióticos y de hormonas en la alimentación animal.

¿Todas las líneas de producto de HdT están certificadas en ecológico?
Prácticamente todas. Alguna no cuenta con el sello porque nos vemos obligados a utilizar formulaciones líquidas en las que tenemos que utilizar conservantes. A veces es solo un porcentaje de un 0,25%, pero cuando estás preparando un producto para gente con un problema inmunológico fuerte, no puedes arriesgarte de ninguna manera a que crezca una bacteria; en este caso es más importante incorporar el conservante. Que conste que esto es un problema de certificación que debería cambiar.

¿Cuál es el producto estrella de HdT?
El Mico Rei. Es un producto que ayuda a miles de personas a calmar la ansiedad, el estrés… El hongo Reishi es un antiaging muy potente que modula las hormonas y eso se refleja en la piel, en el cabello o en las uñas.

¿Qué papel tuvo la Administración en el desarrollo de HdT?
El Igape acogió mi proyecto con los brazos abiertos. Por aquel entonces era una bióloga sin mucha idea de lo que era montar una empresa. Me aceptaron en el programa Lanza y ahí tuve la oportunidad de formarme y aprender qué es el mundo de los negocios antes de empezar. La Xunta nos dio mucho apoyo desde el principio y las subvenciones fueron muy importantes para salir al exterior, en particular para acudir a ferias y participar en misiones inversas.

¿Qué necesita el sector ecológico gallego para su despegue definitivo?
Lo primero que necesitamos es creer en nosotros mismos. Somos un país maravilloso, el tesoro de Europa. Cuando sales por ahí fuera te das cuenta de que vivimos en un paraíso. Hay que evolucionar, atender las demandas del mercado y no quedarse de brazos cruzados. Porque es la forma de crecer y, con eso, podemos llegar a ser una gran potencia ecológica mundial.

Román Santalla (Dona Cobiña): “El queso gallego tiene marca. El reto es conquistar el mercado español»

Dona Cobiña
El equipo de Dona Cobiña mostrando el premio que recibió días atrás en la XXI Cata dos Queixos

La calidad es su apellido desde que dio sus primeros pasos. Dona Cobiña (Agolada) es una de las queserías más jóvenes de Galicia, pero su buen hacer no deja de cosechar éxitos. El último le llegaba días atrás en la cata que cada año organiza la Consellería de Medio Rural para premiar los mejores sabores. Coincidiendo con la vigésimo primera edición, esta vez fue a casa con el oro en la categoría Arzúa-Ulloa.

“La clave es escoger la mejor leche de nuestros ganaderos y después saber respetar los tiempos. Nuestro proceso es artesanal y no apuramos los fermentos”, explica Román Santalla, presidente de la cooperativa pontevedresa que nació en el verano de 2016. Ese gusto inconfundible a campo, variable según la estación del año, es la nota distintiva que, a su juicio, logró convencer al jurado. “Nunca sabe igual. Está lleno de matices y de olores”, añade.

Con una producción de case 70.000 kilos de queso y una facturación de 450.000 € en 2018, un tercio de lo que sale de la fábrica lleva el sello ecológico del Craega. Dona Cobiña -una cooperativa que ronda el medio centenar de trabajadores- apuesta por seguir impulsando esta línea y multiplicar el porcentaje eco de cara al nuevo curso. Sobre la mesa está potenciar la leche cruda, sacar una especialidad Tetilla y también una variedad de pasta dura para traspasar las fronteras gallegas.

“El mercado español es muy apetitoso y estamos en condiciones de competir con una gama de sabores y olores de calidad. Se están vendiendo quesos bastante peores que los nuestros y no podemos conformarnos. Nosotros tenemos marca y sabor”, advierte Santalla. Pero el primer reto es superar ese obstáculo que tiene que ver con los hábitos del consumidor. “En el resto de España están acostumbrados a los quesos de pasta dura o semidura. Los de aquí saben mejor, pero son de pasta blanda”, concluye.

Avelina Calvo (O Cortizo): “La miel muy barata no puede ser pura”

Avelina Calvo Munín, de O Cortizo, recoge el galardón de la XVII Cata dos Meles de manos del conselleiro de Medio Rural, José González Vázquez.

Tiene intención de probarla, pero todavía no ha caído en sus manos. Con varios premios a sus espaldas, la apicultora lalinense Avelina Calvo Munín no es capaz de hablar de la miel china con conocimiendo de causa. “Cuando dicen por ahí que hay un producto muy barato en el mercado, el asunto no suena bien. Lo que está claro es que no puede ser tan pura como la de aquí”, advierte.

Su empresa, Mel O Cortizo, sumaba días atrás un nuevo premio en la cata que organiza la Consellería de Medio Rural y que ya ha alcanzado la decimoséptima edición. Con sello ecológico del Craega, mereció la máxima distinción –oro- en la categoría multifloral. “Esta vez tiene bastante brezo y un tono más oscuro del habitual. El sabor es muy intenso”, explica Calvo Munín. “Es un producto natural y eso se nota. Viene de los montes de Zobra, entre O Candán y O Testeiro”, añade.

Esa singularidad que se percibe en el paladar fue precisamente la que inclinó la balanza a su favor. De carácter familiar, O Cortizo posee 200 colmenas de las que se recogen alrededor de mil kilos de miel. “El tiempo influye mucho. Este año empezó muy bien. Se dieron condiciones favorables para la floración, pero después vino mucha lluvia y la cosecha se estropeó”, señala.

O Cortizo tampoco se libra de la avispa velutina. “La conocí no hace mucho y ahora estamos a la espera de vengan a retirar dos nidos. Es una lástima ver cómo atacan las colmenas”, lamenta.

Esta miel ecológica de premio se puede encontrar en puntos como la Praza de Abastos de Santiago y tiendas especializadas. Para potenciar todavía más su sabor, Avelina Calvo sugiere untar filloas y tostadas o combinarla con requesón.

Entrevista a Francisco López Valladares, presidente del Craega

Entrevista a Francisco López Valladares, Presidente del Consello Regulador Agricultura Ecológica de Galicia ( C.R.A.E.GA). 

¿Qué productos ecológicos producidos en Galicia destacarías?

Atendiendo a su volumen de certificación, destacaríamos los productos lácteos, productos cárnicos procedentes de avicultura y vacuno, acuicultura y conservas de pescado. Pero para Craega, todos los productos son igualmente importantes.

¿Qué importancia tiene el apoyo institucional en el crecimiento bio en Galicia?

Las Consellerías de Medio Rural y de Mar se están volcando con el sector, tanto con ayudas directas a productores, como para promoción y certificación a través de Craega. Ahora mismo se está trabajando en el Plan Estratégico de Agricultura Ecológica, que se presentará próximamente.

¿Qué productos certificados van hacia la exportación?

A exportación, tanto a Europa como a otros países, fundamentalmente conservas de pescado, algas, productos apícolas, vinos, sidras y castañas.

¿El crecimiento del 25 % anual es debido a la mayor concienciación del consumidor?

El crecimiento de la producción viene dado por la mayor demanda de producto. Una empresa o productor no inicia la comercialización de un producto si no ve una demanda del mismo por parte del mercado y los consumidores. Y en este momento, el consumidor está informado en lo que a productos alimentarios se refiere, y demanda productos más sanos y respetuosos con el medioambiente.

Consejo Regulador: ¿Público o Privado?

Desde siempre apostamos porque la certificación sea pública, que no reciba presiones por parte de los productores y que sea lo más autónoma posible.

¿Cómo puede afectar el nuevo reglamento ecológico europeo a los productores en Galicia?

En principio se va a valorar pero no creemos que haya que hacer cambios muy grandes, y en todo caso todos nos tendremos que adaptar al mismo.

20 Aniversario del Craega

El pasado 20 de diciembre el Craega reunió a los operadores certificados en ecológico en Palas de Rei, así como a varios representantes de la Administración pública, para conmemorar el vigésimo aniversario de la entidad. Asistieron al acto cerca de 300 personas, en el cual se hizo referencia al pasado, pero, sobre todo, se puso el foco en los desafíos para el futuro del sector.

La granja Arqueixal (complejo ecoagroturístico), ubicada en la parroquia de Albá, Palas de Rei (Lugo), fue el lugar elegido para la celebración, en la que estuvieron presentes, entre otros, la conselleira de Medio Rural, Ángeles Vázquez; la directora general de Medio Rural, Belén do Campo; la directora general de Pesca, Acuicultura e Innovación Tecnológica, Mercedes Rodríguez; el delegado del Gobierno en Galicia, Ramón Carballo; el presidente de la Diputación de Lugo, Darío Campos; y el presidente del  Craega, Francisco López.

Durante la ceremonia, el presidente del Craega enfatizó las excelentes cifras del 2017 “Se espera alcanzar los 50 millones de euros en facturación”  y aprovechó la oportunidad para alabar el trabajo del anterior presidente y de los trabajadores del Consello, porque señaló que “este sector no solo beneficia a los consumidores, sino también al medio ambiente”.

El delegado del Gobierno en Lugo, Ramón Carballo, hizo hincapié en los beneficios de estos productos, que “tienen garantías del futuro, como  demuestra este aniversario, el cual supone una excelente oportunidad para reflexionar sobre la labor de aquellos que apuestan por la agricultura ecológica”.

Por otro lado, el presidente de la Diputación, Darío Campos, comenzó con un discurso
a favor de lo rural: “Creo en el rural, defendiéndolo como valor diferencial de la provincia de Lugo”. Seguidamente, felicitó al Consello y ratificó el apoyo de la Deputación para seguir promoviendo la agricultura ecológica con el fin de lograr que sea lo más productiva posible.

La ronda de intervenciones fue cerrada por la conselleira de Medio Rural, Ángeles Vázquez, quien resaltó el buen estado de salud del Craega. Vázquez señaló que “el rural no es una ONG, es economía”, de ahí la necesidad de seguir trabajando para ser cada vez más rentables. “La mejor herencia que le podamos dejar a nuestros hijos es una buena alimentación”.

Entrevista: Bio Eco Actual