(GL) Román Santalla (Dona Cobiña): “O queixo galego ten marca. O reto é conquistar o mercado español”

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La calidad es su apellido desde que dio sus primeros pasos. Dona Cobiña (Agolada) es una de las queserías más jóvenes de Galicia, pero su buen hacer no deja de cosechar éxitos. El último le llegaba días atrás en la cata que cada año organiza la Consellería de Medio Rural para premiar los mejores sabores. Esta vez fue a casa con el oro en la categoría Arzúa-Ulloa.

“La clave es escoger la mejor leche de nuestros ganaderos y después saber respetar los tiempos. Nuestro proceso es artesanal y no apuramos los fermentos”, explica Román Santalla, presidente de la cooperativa pontevedresa que nació en el verano de 2016. Ese gusto inconfundible a campo, variable según la estación del año, es la nota distintiva que, a su juicio, logró convencer al jurado. “Nunca sabe igual. Está lleno de matices y de olores”, añade.

Con una producción de case 70.000 kilos de queso y una facturación de 450.000 € en 2018, un tercio de lo que sale de la fábrica lleva el sello ecológico del Craega. Dona Cobiña -una cooperativa que ronda el medio centenar de trabajadores- apuesta por seguir impulsando esta línea y multiplicar el porcentaje eco de cara al nuevo curso. Sobre la mesa está potenciar la leche cruda, sacar una especialidad Tetilla y también una variedad de pasta dura para traspasar las fronteras gallegas.

“El mercado español es muy apetitoso y estamos en condiciones de competir con una gama de sabores y olores de calidad. Se están vendiendo quesos bastante peores que los nuestros y no podemos conformarnos. Nosotros tenemos marca y sabor”, advierte Santalla. Pero el primer reto es superar ese obstáculo que tiene que ver con los hábitos del consumidor. “En el resto de España están acostumbrados a los quesos de pasta dura o semidura. Los de aquí saben mejor, pero son de pasta blanda”, concluye.

(GL) Avelina Calvo (O Cortizo): “O mel moi barato non pode ser puro”

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Tiene intención de probarla, pero todavía no ha caído en sus manos. Con varios premios a sus espaldas, la apicultora lalinense Avelina Calvo Munín no es capaz de hablar de la miel china con conocimiendo de causa. “Cuando dicen por ahí que hay un producto muy barato en el mercado, el asunto no suena bien. Lo que está claro es que no puede ser tan pura como la de aquí”, comenta.

Su empresa, Mel O Cortizo, sumaba días atrás un nuevo premio en la cata que organiza cada año la Consellería de Medio Rural. Con sello ecológico del Craega, mereció la máxima distinción –oro- en la categoría multifloral. “Esta vez tiene bastante brezo y un tono más oscuro del habitual. El sabor es muy intenso”, explica Calvo Munín. “Es un producto natural y eso se nota. Viene de los montes de Zobra, entre O Candán y O Testeiro”, añade.

Esa singularidad que se percibe en el paladar fue precisamente la que inclinó la balanza a su favor. De carácter familiar, O Cortizo posee 200 colmenas de las que se recogen alrededor de mil kilos de miel. “El tiempo influye mucho. Este año empezó muy bien. Se dieron condiciones favorables para la floración, pero después vino mucha lluvia y la cosecha se estropeó”, señala.

O Cortizo tampoco se libra de la avispa velutina. “La conocí no hace mucho y ahora estamos a la espera de vengan a retirar dos nidos. Es una lástima ver cómo atacan las colmenas”, lamenta.

Esta miel ecológica de premio se puede encontrar en puntos como la Praza de Abastos de Santiago y tiendas especializadas. Para potenciar todavía más su sabor, Avelina Calvo sugiere untar filloas y tostadas ou combinarla con requesón.

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Ten intención de probalo, pero aínda non caeu nas súas mans. Con varios premios ás súas costas, a apicultora lalinense Avelina Calvo Munín non é quen de falar do mel chinés con coñecemento de causa. “Cando din por aí que hai un produto moi barato no mercado, o asunto non soa ben. O que está claro é que non pode ser tan puro como o de aquí”, comenta.

A súa empresa, Mel O Cortizo, sumaba días atrás un novo galardón na cata que organiza cada ano a Consellería de Medio Rural. Con selo ecolóxico do Craega, mereceu a máxima distinción -ouro- na categoría multifloral. “Desta vez ten bastante brezo e un ton máis escuro do habitual. O sabor é moi intenso”, explica Calvo Munín. “É un produto natural e iso nótase. Vén dos montes de Zobra, entre O Candán e O Testeiro”, engade.

Esa singularidade que se percibe no padal foi precisamente a que inclinou a balanza ao seu favor. De carácter familiar, O Cortizo posúe 200 colmeas das que se recollen arredor de mil quilos de mel. “O tempo inflúe moito. Este ano comezou moi ben. Houbo condicións favorables para a floración, pero despois veu moita choiva e xa se estragou a colleita”, sinala.

O Cortizo tampouco se libra da vespa velutina. “Coñecina non hai moito e agora estamos á espera de que nos veñan retirar dous niños. É unha mágoa ver como atacan as colmeas”, lamenta.

Este mel ecolóxico de premio pode atoparse en puntos como a Praza de Abastos de Santiago e tendas especializadas. Para potenciar aínda máis o seu sabor, Avelina Calvo suxire untar filloas e torradas ou mesturalo con requeixo.