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La campaña ‘Somos Semente’ y una radiografía de la castaña eco abren la revista 51 del CRAEGA

La revista 51 del Craega llega al buzón de los operadores con una edición especial que otorga todo el protagonismo a Somos Semente, la campaña publicitaria que acaba de lanzar el Consello para dar un empujón a la agricultura ecológica en Galicia. El sumario de la edición de otoño también incluye una radiografía del sector de la castaña. Además de realizar un balance sobre su cultivo, el trabajo incorpora una entrevista con Jesús Quintá, gerente de Alibós, y alguna que otra receta para sacarle provecho en la cocina.

La publicación cuenta esta vez con la colaboración de la restauradora y bloguera Rocío Garrido Caramés para la sección de gastronomía bio. De su mano llegan platos como las croquetas de calabaza y queso o el jarrete de Caldelá.

La entrevista a Evaristo Rodríguez, gerente de Adegas Moure, completa los contenidos de la revista. Comercializado bajo la marca Abadía da Cova, su vino ecológico consiguió el Acio de Oro en las Catas de Galicia 2019.

Para el público general, la revista está disponible en formato digital.

Cerca de cien personas participan en los cursos de compostaje organizados por el Craega

Asistentes al curso de compostaje celebrado el 23 de octubre en el pazo de Quián, en Boqueixón. Foto: Craega

Cerca de un centenar de personas, entre operadores y público externo, asistieron a los cursos sobre compostaje doméstico que acaba de celebrar el Craega en colaboración con la Sociedade Galega do Medio Ambiente (Sogama). Impartido por personal de la entidad pública, los participantes tuvieron ocasión de acercarse en dos sesiones presenciales al proceso que permite transformar la materia orgánica generada en los hogares en compost. En realidad, se trata de una práctica natural de gran tradición, ahora modernizada con la utilización de recipientes específicos, los composteros.

La primera de las charlas tuvo lugar en la sede que el Consello posee en Monforte de Lemos el 16 de octubre. La segunda se desarrolló el 23 del mismo mes en Boqueixón, en el nuevo domicilio del Craega. Las jornadas formativas sirvieron para aclarar cuestiones como la localización del compostador (debe estar en contacto con la tierra para facilitar la entrada de los microorganismos descomponedores), así como aspectos vinculados al control de parámetros como el oxígeno, la temperatura y la humedad.

Después de seguir atentamente las explicaciones técnicas, los asistentes llevaron para su casa los colectores a fin de poner en práctica los conocimientos adquiridos. De 390 litros de capacidad y fabricados con materiales reciclados y reciclables, los 100 compostadores fueron cedidos por la Consellería de Medio Ambiente (a través de Sogama) al Craega. Con esta actividad formativa, el Consello culmina su adhesión al Programa de Compostaje Doméstico promovido por la Xunta.

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El Craega lanza ‘Somos semente’ para impulsar el consumo de producto ecológico en Galicia

El Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica de Galicia (Craega) acaba de poner en marcha Somos semente, su primera campaña de publicidad online. Concebido como un relato audiovisual de tres capítulos, el primer spot se publicó en Internet el pasado lunes y hoy mismo sale a la luz el segundo. Su leitmotiv es grabar la marca Craega en la mente del consumidor galego. Para eso, y por primera vez desde que dio inició su andadura en 1997, el organismo que controla y certifica la agricultura ecológica en la comunidad apuesta por un nuevo formato promocional con difusión exclusiva en redes sociales.

“Nuestro gran reto sigue siendo el mercado gallego. Estudios propios demuestran que el sello no se conoce. Apostamos por una fórmula revolucionaria para crear un movimiento alrededor de la agricultura ecológica que perdure en el tiempo”, explica Francisco López Valladares, presidente del Consello. Con un fuerte componente emocional, la campaña profundiza en los valores del Craega (respeto por el medio ambiente, bienestar animal, desarrollo rural, etc) y en las ventajas que tiene tanto para la salud como para el tejido económico consumir alimentos certificados.

Somos semente arranca en octubre con el lanzamiento de los tres vídeos en los perfiles digitales corporativos (Facebook, Twitter, Instagram y Youtube). Disponibles en www.somossemente.com, los contenidos audiovisuales llevarán en paralelo publicidad online que tiene como cometido posicionar en la Red la marca Craega y sus valores. A través de un relato coherente que saldrá a la luz a lo largo de todo el mes, las tres piezas audiovisuales servirán para desgranar los pilares básicos de la agricultura ecológica.

Además de explicar qué es el sello y qué significa la certificación, la campaña quiere despertar la conciencia del consumidor gallego y lograr que se comprometa con el sector.

En paralelo, desde el seno del Consello se impulsarán diferentes acciones que van más allá del soporte digital. En los próximos meses, las principales ciudades gallegas mostrarán la nueva imagen del Craega en localizaciones estratégicas y en el transporte urbano. Asimismo, se llevarán a cabo diversas actividades a pie de calle para dar visibilidad a los productos bio.

Todas estas actividades se difundirán progresivamente en la web www.craega.es, los perfiles de Facebook, Twitter, Instagram y Youtube, el grupo de WhatsApp y también en la revista corporativa del Consello. Con este conjunto de acciones, la campaña busca visibilizar la marca Craega y un estilo de vida saludable a través del consumo de productos ecológicos.

MÁS DE MIL OPERADORES. El Craega daba sus primeros pasos en 1997 con solo 11 operadores y 13,35 hectáreas de superficie certificada. Hoy hay más de mil inscritos y más de 33.000 ha dedicadas al cultivo ecológico. Los balances económicos suben año tras año y ponen de relieve el músculo de un sector que cada vez cobra más peso dentro y fuera de Galicia.

Con el lácteo como eje estratégico, 2018 cerraba con un volumen de ventas certificadas de 78,7 millones de euros. “Lo ecológico no es una moda. El consumidor está cada vez más concienciado y sabe que cada compra tiene una consecuencia: con el medio ambiente, con el rural, con la economía local y con su salud”, recalca Valladares.

En este contexto de eclosión de la ecología, es importante -insiste el presidente del Consello- asegurarse de que se cumplen las reglas. “Hay que buscar siempre nuestro sello, única garantía oficial de que un producto se ajusta a la normativa europea”, señala. “El distintivo sirve para proteger al productor frente al fraude, pero sobre todo al consumidor”, insiste.

El Craega lleva otra vez la agricultura ecológica a la escuela

Charla sobre agricultura ecológica celebrada en el CEIP Espedregada (Poio, Pontevedra) durante la edición 2018-2019 del programa Faite Eco do Lóxico. Foto: Craega

Mejorar los hábitos alimenticios del alumnado y concienciar sobre las ventajas de consumir productos ecológicos. Con este objetivo, el Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica de Galicia (Craega) se suma por tercer curso consecutivo al Plan Proxecta. Iniciativa de la Consellería de Educación, a través de este programa centros escolares de toda la comunidad tendrán ocasión de acercarse a la realidad del sector bio gracias a diversas actividades diseñadas para escolares.

Faite Eco do Lóxico -nombre de la línea del Craega– cerró la edición anterior con una cifra récord de 46 centros participantes. Aún a pesar de que el tope se había fijado en 30, la demanda superó todas las expectativas y se admitieron todas las solicitudes a fin de satisfacer las necesidades de la comunidad educativa. Durante el período académico 2018-2019, se impartieron charlas sobre agricultura ecológica en centros escolares (Infantil, Primaria, ESO, Bachillerato y FP) repartidos por toda la comunidad.

Como colofón, se convocó un certamen para premiar los trabajos que los escolares desarrollaron con esta materia como telón de fondo. El CEIP Celso Currás (Trabada, Lugo) fue el ganador en la categoría de Infantil, mientras que el CEIP O Bolo (O Bolo, Ourense) resultó galardonado en el nivel de Primaria. El reconocimiento en la convocatoria de Secundaria fue a parar al IES Arcebispo Xelmírez II (Santiago, A Coruña).

El plazo para inscribirse en la edición 2019-2020 del Plan Proxecta concluye el 16 de octubre. La convocatoria está dirigida a centros de enseñanza no universitarios sostenidos con fondos públicos dependientes de la Consellería de Educación. El Craega establece de nuevo un límite de 30 centros y vuelve a ofertar un amplio abanico de actividades a desarrollar durante el segundo y el tercer trimestre. El alumnado trabajará los conceptos fundamentales de la agricultura ecológica desde una perspectiva lúdica. Además de charlas, habrá talleres, degustaciones, juegos, visitas guiadas y un largo etcétera.

Faite Eco do Lóxico es una de las seis modalidades que integran Aliméntate Ben, una línea del Plan Proxecta promovida por las consellerías do Mar, la de Medio Rural y la de Sanidade. Con esta iniciativa, la Administración pública quiere plantar cara al deterioro de la calidad de la oferta alimentaria en el ámbito escolar a causa de razones socioeconómicas de distinto tipo. El objetivo es trabajar la alimentación saludable de forma integral dando a conocer los productos que componen el patrimonio alimentario y fomentando elecciones saludables a través del consumo responsable.

¿QUÉ ES EL PLAN PROXECTA? Desarrollado desde la Consellería de Educación, el Plan Proxecta nace para fomentar la innovación educativa en los centros a través de programas externos. Con la colaboración de diferentes organismos, el cometido no es otro que incentivar el trabajo activo, cooperativo y en red, tanto del alumnado como del profesorado. En el curso escolar 2019-2020, se ofertan 44 programas educativos.

Más información: https://www.edu.xunta.gal/portal/planproxecta

Cursos gratuitos de compostaje en Monforte y Boqueixón

El Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica (Craega) organiza en octubre dos cursos gratuitos de compostaje. Impartido por personal de la Sociedade Galega do Medio Ambiente (Sogama), la convocatoria se dirige principalmente a los operadores certificados y ahora, con las plazas vacantes, se abre un segundo turno para el público en general.  

La primera sesión tendrá lugar el miércoles 16 (de 18 a 19 h.) en la sede que el Craega posee en Monforte de Lemos. La segunda se celebrará el miércoles 23 (de 18 a 19 h.) en el domicilio que el Consello acaba de estrenar en Boqueixón. Con 50 plazas cada uno, el criterio de admisión será por estricto orden de llegada. Los asistentes tendrán ocasión de participar en el sorteo de un lote de compostadores. El colector se entregará sin ensamblar para facilitar el transporte.

Para participar, los operadores deben pinchar aquí y cubrir el formulario concretando sus preferencias. Los que no estén inscritos en el Craega tienen que seguir las indicaciones de este enlace.

  • Monforte de Lemos (Edificio Multiusos), 16 de octubre. 18 a 19 h. Google Maps
  • Boqueixón – Sergude (pazo de Quián), 23 de octubre. 18 a 19 h. Google Maps

El compostaje doméstico consiste en el reciclaje de materia orgánica en origen, convirtiéndola en un abono natural con excelentes propiedades para el suelo y que el propio productor puede utilizar en su huerta, jardín y tierras de cultivo, en sustitución de los fertilizantes artificiales.

ACUERDO CON SOGAMAEstos cursos son el fruto de la nueva vía de colaboración que se acaba de abrir entre el Craega y Sogama. Semanas atrás el Consello formalizaba su adhesión al programa de compostaje doméstico que gestiona la Xunta a través de la Sociedade Galega do Medio Ambiente. En virtud de este acuerdo, la entidad recibirá un centenar de compostadores, de 390 litros de capacidad y fabricados con materiales reciclados y reciclables.

Con casi medio millar de operadores, la producción vegetal -principal beneficiaria de este programa- representa un tercio de la actividad del Craega. La mayoría se reparten entre Lugo y Pontevedra. Asimismo, las ventas de este segmento alcanzan los 20,3 millones de euros y acaparan la cuarta parte de la facturación del organismo, tal y como se desprende de su balance de 2018.

“No podemos pensar en los comedores escolares solo como un lugar donde darles calorías a los alumnos”

Xavier Simón Fernández, profesor de la UVigo e integrante del Grupo de Investigación en Economía Ecológica, Agroecología e Historia

Los comedores escolares son un rompecabezas para cientos de familias que se ven en la obligación de echar mano de este servicio para conciliar. Con este tema como telón de fondo, la Universidad de Vigo (Uvigo) celebró el pasado julio en Allariz un curso de verano en el que expertos de diferentes ámbitos abordaron la realidad de los menús en los colegios. El programa Comedores escolares ecológicos, avanzando hacia una economía circular en las Reservas de Biosfera estuvo dirigido por Xavier Simón Fernández, profesor de la Uvigo e integrante del Grupo de Investigación en Economía Ecológica, Agroecología e Historia.

En Galicia prevalece un sistema mixto de gestión. ¿Por qué formula se inclina a la hora de garantizar la alimentación equilibrada de los niños?
Lo que importa no es tanto el sistema de gestión del comedor como el modelo de alimentación por el que se apueste. Esa es la clave. Sea centralizado o descentralizado, sea in situ o mediante catering, lo relevante es el contenido de los menús, el origen de sus proteínas, la estacionalidad del menú, el uso de productos frescos, la presencia de precocinados, el tiempo que transcurre entre el cocinado y su consumo, el uso de plásticos, el volumen de los residuos y su destino, el origen de los alimentos, etc.

Según un estudio del proyecto Carro de combate, en la comunidad existen 333 colegios con cocina in situ. El catering se reduce a 103, pero hay muchas familias que no están satisfechas…
Si las familias no están satisfechas con el sistema, hay que buscar nuevas fórmulas que permitan atenuar ese malestar. Yo creo que no podemos pensar los comedores escolares únicamente como un lugar donde darles calorías a los alumnos y alumnas. Hay que integrarlo dentro de la comunidad educativa y eso incluye cambios profundos, también en las familias. Podemos usar los comedores escolares como un medio para mejorar la alimentación incluso cuando no se come en el cole.

El catering parece difícil de erradicar. El negocio está en manos de un grupo de empresas cada vez más reducido. ¿Podrá desaparecer algún día de los centros?
El catering, como servicio para prestar alimentación colectiva, me parece necesario en esta sociedad en la que vivimos. El problema no es el catering en sí mismo. Hay modelos que apuestan por la inclusión social, por los productos ecológicos… Si, como usted dice, se trata de un negocio en pocas manos, seguramente si las licitaciones públicas del servicio para los colegios (y para los hospitales, centros penitenciarios…) fuesen de menores cuantías en la licitación, habría más oportunidades para otras pequeñas y medianas empresas, ¿no cree? Por lo tanto, en lo que respecta a la gestión pública de la alimentación colectiva, es responsabilidad de las administraciones, si quieren evitar oligopolios, buscar fórmulas que permitan lotes de adjudicación de menor escala para que se incremente la competencia.

¿Realmente para las administraciones (Xunta o concellos) resulta más económico mantener el catering?
Yo creo que es una decisión política. ¿Más económico? No lo sé. No manejo los datos de las adjudicaciones. De todas formas, para poder evaluar la idoneidad de las diferentes alternativas de servicio a los comedores colectivos hay que tener en cuenta la economía, pero también se deberían utilizar los criterios sociales y ambientales.

El modelo de cocina en cada centro, con alimentos ecológicos y de temporada, ¿es ciencia ficción?
Ciencia ficción es pensar que nos podemos alimentar del mismo modo 7.000 millones de personas, con alimentos iguales producidos por grandes fábricas controladas por pocas empresas, comiendo cualquier alimento en cualquier momento del año.

¿Cuál es, en su opinión, el modelo ideal? Ponga algún ejemplo.
No hay un único modelo ideal, habrá tantos modelos de alimentación como territorios y como condiciones culturales existan. La diversidad es la clave para afrontar los retos más urgentes. Solo así seremos capaces de responder adecuadamente y, al mismo tiempo, a los retos sociales, económicos y ambientales. Mediante la uniformización de la producción o del consumo de alimentos, podemos producir alimentos baratos, pero a un coste social y ambiental muy alto.

¿Habría que exportar al conjunto de la comunidad el modelo del Concello de Ames y de la Asociación Reserva de Biosfera Mariñas Coruñesas y Terras do Mandeo?
No lo creo. Lo que necesitamos es que los actores sociales (padres y madres, comunidades educativas, responsables políticos, labradores y labradoras, consumidores y consumidoras…) en cada escala decidan colectivamente cuál es el modelo alimentario que quieren para sí mismos, para los colegios, pero también para las propias familias y para la restauración, etc.

¿Extender los ecocomedores contribuiría a disminuir la huella de carbono?
La clave es producir de forma respetuosa con el medio ambiente, tanto alimentos como otros bienes y servicios. Si lo hacemos así, reduciremos la huella de carbono, es decir, estaremos contribuyendo menos al cambio climático. Si, además, tratamos de consumir localmente, reduciendo el transporte, estaremos actuando con una mayor responsabilidad. Entiendo que los comedores escolares de los centros públicos de enseñanza se pueden convertir en un mecanismo que impulse la transformación profunda de los modelos de producción y consumo de alimentos. Y se trata de una urgencia colectiva.

Vegetales, huevos y pan copan el top 10 del consumo eco en Galicia

Los vegetales son los productos ecológicos que se consumen con más frecuencia en Galicia. Hasta un 48,1% de los encuestados los incorpora a su cesta de la compra más de una vez por semana. Así se desprende del último barómetro elaborado por el Consejo Regulador de la Agricultura Ecológica de Galicia (Craega) para evaluar la percepción y consumo de los alimentos orgánicos.

En segunda posición se encuentran los huevos. El 66,5% de los entrevistados los compra una vez por semana o incluso más. Esta es la misma frecuencia con la que los gallegos adquieren carne fresca eco, un producto que gana terreno en los hogares gallegos y crece 7,2 puntos -de 2014 a 2017- hasta conseguir el 40,4%. Algo semejante sucede con la línea bio del pollo y otro tipo de aves, un alimento que el 36,7% añade a su lista de la compra por lo menos cada siete días. El crecimiento con respeto al análisis anterior es de 8,4 puntos.

Pan, pasta o cereales ecológicos tienen un papel de peso en el informe y ocupan ya el tercero puesto. El 49,6% declaran consumirlos con cierta frecuencia. De este porcentaje, el 26,3% asegura introducirlos en la lista de la compra más de una vez por semana. Con regularidad (53,1%) entran asimismo en los hogares los snacks, dulces, mermeladas, miel o sobremesas no lácteas.

Con frecuencias por debajo del 30%, completan el top 10 las bebidas, conservas y aceites, y congelados. Fuera de los diez primeros puestos y con un porcentaje del 7,27%, se encuentra la alimentación infantil.

Hace falta hacer hincapié en que la base de consumidores eco creció de forma considerable entre 2014 y 2017. Con un incremento del 23,5%, llega ahora al 47,3% de la población gallega.

Según el barómetro del Craega, queda patente que los productos de origen vegetal son la puerta de entrada al consumo ecológico. Así lo ponen de manifiesto el 73,8% de los encuestados. A más distancia le siguen los huevos (7,6%) y los lácteos (7,5%).

PERFIL DEL CONSUMIDOR ECOLÓGICO. De mediana edad, con estudios superiores y con renta alta. Son las características comunes del consumidor ecológico gallego. Tal y como refleja el último barómetro del Craega, la compra de alimentos orgánicos tiene una presencia más intensa entre la gente joven. La mayor parte (55,2%) de los que incluyen los alimentos bio en su cesta de la compra tienen entre 35 y 49 años. Muy de cerca (52,2%) se sitúa el grupo de hasta 34 años. Por el contrario, la consideración de no consumidor aumenta notablemente por encima del 63% entre los mayores de 65 años.

El que compra ecológico suele tener un nivel educativo elevado. Más de la mitad cuenta con Formación Profesional o universitaria. Sin embargo, en los niveles más bajos de instrucción son más abundantes los no consumidores.

Según la actividad que desempeñan, el consumidor eco se presenta con mayor intensidad entre los empleados (53,2%), estudiantes (54,3%) y las personas que realizan labores en el hogar (57,7%).

Ya por último, contribuye a definir el perfil la situación económica de los hogares. Entre los niveles de ingresos más bajos (renta familiar media mensual inferior a 1.000 €) la frecuencia de los consumidores cae al 39,1%. En el extremo contrario (más de 4.000 € por mes), la compra de producto eco sube hasta el 68,8%.

CASI 80 MILLONES DE EUROS EN VENTAS. El Craega crece año tras año. En 2018, las ventas de producto ecológico certificado se dispararon un 33,2% y alcanzaron los 78,7 millones de euros. Alrededor de la mitad del producto certificado se vende fuera de Galicia. De este porcentaje, entre lo 20% y el 30% se comercializa en el mercado exterior.

La leche UHT y la carne avícola, por este orden, son los productos estrella. Con una facturación superior a los 26 millones de euros y un crecimiento de casi 41 puntos, el lácteo es con diferencia lo que más ingresos genera. Galicia certifica el 65% de la leche que se consume en España.

La superficie certificada por el Consejo también anota datos positivos. Con 33.736,44 ha certificadas, el crecimiento durante el curso pasado ronda los seis puntos. La provincia con más terreno en ecológico es Lugo, ya que suma 16.507 ha (el 49% del total).

En cuanto al número de operadores, el Craega registra en este caso una subida de casi ocho puntos y computa 1.152 inscritos al cierre de 2018 (un 125,8% más que en 2008). Con un 37,6%, la vegetal se consolida cómo la producción mayoritaria en el conjunto de la comunidad.

BARÓMETRO 2017: DOCUMENTO COMPLETORESUMEN.

¿Buscas el té perfecto? Sorteamos dos entradas para visitar Orballo y un lote de productos

Participantes en una de las visitas a la plantación que Orballo tiene en Paderne (A Coruña). Foto: Orballo

Orballo inició su andadura en 2012 en Paderne (A Coruña). Amante de la naturaleza, la comida sana y el rural, la empresa nació con el objetivo de recuperar las plantas aromáticas que se cultivaban antiguamente en la tierra para vender especias e infusiones eco. Su producto certificado por el  Craega consiguió hacer se hueco entre los grandes productores y exportadores de té del mundo. Como novedad, la empresa acaba de estrenar un programa de visitas guiadas.

¿Te gustaría ganar dos entradas para una de estas rutas? ¡Participa en los sorteos de nuestras cuentas de Facebook e Instagram!

Dinámicas

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Consulta aquí las bases legales del sorteo.

Ganadores 

Consulta aquí  el nombre del ganador y de los tres suplentes del sorteo. 

El Craega apoya el documento de la SEAE ‘Evidencias científicas de la producción ecológica’

¿La agricultura ecológica es más respetuosa con el medio ambiente? ¿Es el modelo actual de producción de alimentos sostenible? ¿Son los alimentos ecológicos más saludables? … Estas son algunas de las preguntas planteadas con más frecuencia cuando se habla sobre producción ecológica. Las respuestas no siempre resultan las más ajustadas a la realidad. Por eso, la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE) ha elaborado un documento recopilatorio que recoge estudios e investigaciones sobre las principales contribuciones de la producción ecológica a tres ámbitos: al medio ambiente, a la salud de las personas y calidad de los alimentos, y a una sociedad más justa y equitativa. 

El Craega, junto con un centenar de organizaciones representativas del sector, acaba de adherirse a este documento clave para la agricultura ecológica. 

El artículo  se basa, principalmente, en meta-análisis publicados en los últimos 15 años. Presenta una relación de argumentos científicos que pueden servir como herramienta para contrarrestar mensajes tendenciosos (o directamente falsos) en contra de la producción ecológica. “Se trata de que cualquier persona o colectivo, relacionado directa o indirectamente con la producción ecológica, disponga de argumentos que evidencian científicamente las aportaciones ambientales, sociales y la salud de la producción ecológica”, comentan desde la SEAE.

Además del Craega, también apoyan este documento los consejos reguladores de Murcia, Cataluña, Valencia, Castela e LeónBaleares. También se sumaron Intereco, la Asociación Vida Sana, Greenpeace, Ecologistas en Acción, Del campo al cole y un largo etcétera.

Evaristo Rodríguez (Abadía da Cova): “No es cierto que el vino ecológico tenga menos calidad”

Evaristo Rodríguez-Abadía da Cova-Adegas Moure
Evaristo Rodríguez (segundo por la izquierda), gerente de Adegas Moure, durante la presentación de la última cosecha. Foto: Adegas Moure

Corría 2010 cuando Abadía da Cova presentaba su primer vino ecológico certificado por el Craega. Nueve años después el hijo más mimado de Adegas Moure acaba de hacerse con el Acio de Oro en las Catas de Galicia 2019. Organizado por la Consellería do Medio Rural, el certamen reconoce cada año los mejores vinos y aguardientes que se producen en la comunidad. A la hora de elegir ganador de la categoría orgánica, el jurado se fijó en una variedad de la D.O. Ribeira Sacra. Detrás del galardón hay una empresa con sólidos valores que inició su andadura hace casi un siglo en O Saviñao. Hoy es una de las imágenes más reconocidas de la zona. Hablamos con Evaristo Rodríguez, gerente de Adegas Moure.

¿Por qué Abadía da Cova decide iniciar su aventura con lo ecológico?
Siempre hemos tenido una filosofía de respeto al medio y así se mantiene en la etapa que vivimos ahora de relevo generacional, incluso con más incidencia. Aplicamos los mismos principios a la hora de realizar tratamientos o hacer elaboraciones, tanto en convencional como en ecológico. Pero no tenemos todo certificado por las características de nuestras parcelas. Conseguir productos sanos y respetuosos con el medio y con la naturaleza son conceptos que están pegados a nuestra marca. Y pienso que es algo fundamental para cualquiera que tenga sensibilidad por el mundo vinícola y en particular para los que trabajamos todos los días en el sector agrario. El cambio climático está ahí.

Una aclaración para profanos, ¿cuál es la diferencia entre un vino eco y uno convencional?
Las principales diferencias están más en la viticultura que en la elaboración. Hay quien tiene la necesidad de hacer vinos naturales y sanos, y además de calidad. Lo más reseñable es la sensibilidad que muestra lo ecológico con el medio: no se emplean herbicidas y los tratamientos son menos agresivos.

En Galicia, es particularmente difícil producir vino eco
Sí. Tenemos una viticultura con bastante riesgo. La humedad y la temperatura provocan que proliferen los hongos y, por si acaso, uno intenta preservar la cosecha con lo que tenga a mano. También es cierto que en la convencional, a veces, usamos cañones para matar moscas. Cuanto más agresivos sean los productos que utilizamos, más desequilibrio provocamos. Es decir, hacemos a las plantas más sensibles a las enfermedades y más resistentes a los tratamientos. En ecológico, la viticultura es mucho más respetuosa. Hay productos fitosanitarios certificados que funcionan muy bien frente a algunas dolencias. En este sentido, estamos en una etapa de grandes cambios.

¿Qué matices de sabor definen al vino premiado?
Es un vino afrutado, ligero, natural… Refleja muy bien las características del suelo en el que se produce. Es muy mineral. También se trata de un vino menos corpulento que otros porque no se puede arriesgar buscando grandes maduraciones y que aparezca botritis (un hongo que pudre las vides). En resumen, es muy fácil de beber, muy en boga con lo que se demanda hoy en día en el mercado. Nosotros queremos ir en esa línea también con otras variedades, sobre todo con los vinos jóvenes. En realidad, esa es la vocación típica en nuestra zona. La Ribeira Sacra da una mencía muy afrutada, acorde con la vida del paisano antiguo.

Evaristo Rodríguez, izquierda, con Núñez Feijóo y Francisco López Valladares, presidente del Craega, mostrando el premio de las Catas de Galicia 2019. A la derecha, foto del Abadía da Cova Ecológico galardonado.

¿Cuál es la diferencia entre los vinos de la Ribeira Scra y los de otras zonas de España?
Aquí no tenemos que envejecerlos para que sean bebibles. En muchas zonas de España se trabaja con variedades que son más ásperas, con más cuerpo… Y por lo tanto hay que abordar procesos de elaboración más largos, en particular con los crianzas. Todo depende del estilo de vino, de la variedad, de su grado de maduración… Salvo que se sometan a fermentaciones especiales, es muy difícil que resulten bebibles. Por eso, son fundamentalmente de barrica. Sin embargo, los de la Ribeira Sacra tienen otro tono que viene marcado por las características del suelo y la climatología. Son vinos porosos, afrutados, ligeros, ideales para diferentes combinaciones que tenemos en nuestro territorio.

¿Hacia dónde les gustaría que evolucionara la producción eco de Adegas Moure?
Queremos que toda nuestra producción vaya por esa vía. Pero nos resulta muy difícil, sobre todo por la gran parcelación que hay en los viñedos. Nuestras fincas son pequeñas, antiguas y están rodeadas por terrenos de otros propietarios que, en muchos casos, trabajan en convencional. En estas circunstancias es muy difícil conseguir la certificación.

Al igual que sucede con otros productos, ¿en el caso del vino orgáncio también se percibe un incremento de la demanda?
Nuestro vino ecológico se agota, aunque no es de los que tiene más tirada (5.200 botellas en 2018). Por el momento la demanda procedía del mercado internacional, pero ya notamos que aquí hay cada vez más gente que lo pide. No es cierto que el vino ecológico tenga menos calidad. Esa idea ha quedado atrás. Estamos encantados con el Abadía da Cova ecológico, nos parece muy bueno y está a la altura de cualquiera de nuestros vinos jóvenes. De algún modo, el premio de las Catas de Galicia viene a refrendar lo que pensamos.

¿Con qué marida bien este vino?
Con pulpo, con cocido… Con cualquiera de los combina a la perfección. Al ser un vino tan ligero y fresco, se puede beber más de un vasito.