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Rocío García (SFC): “Nos cuesta valorar el producto gallego. La gama alta se asocia a lo de fuera”

Rocío García Carregal, secretaria de Slow Food Compostela (SFC). Foto: SFC

Slow Food es un movimiento que nace en Italia en los años 80 del pasado siglo con una filosofía muy clara: volver a la tradición preservando la cultura y la gastronomía autóctonas de cada zona. En Galicia dio sus primeros pasos en el 2008, pero no sería hasta 2015 cuando se funda una asociación con personalidad jurídica propia en Santiago. Bajo el icono del caracol, la entidad desarrolló la marca Restaurante Km 0, un proyecto de comedores escolares y la campaña Come Local. En el marco de esta última iniciativa, la entidad lleva a cabo las rutas Xantares de Vagar, eventos culinarios que -de septiembre a noviembre- recorren toda la comunidad con el objetivo de exaltar los productos de calidad certificada, entre ellos los del Craega. Con varios operadores ecológicos asociados, Slow Food Compostela (SFC) es una firme defensora de la agricultura sostenible. Hablamos con su secretaria en la capital gallega, Rocío García Carregal.

¿Qué efectos está provocando la pandemia en SFC? ¿Hay más interés por parte del consumidor?
Desde SFC notamos un cambio en los hábitos de consumo debido a la pandemia. Antes del escenario de la COVID-19, hablar de la importancia de la compra directa a los pequeños agricultores o incluso al comercio local, era solo para una parte de la población muy concienciada. Pero vimos cómo en medio de la cuarentena, la gente comenzó a tener miedo de sufrir un desabastecimiento alimentario. Llegamos a tener que comunicar que nuestros socios seguían trabajando con normalidad para tranquilizar a la gente que nos preguntaba. Comenzamos a ver cómo tornaba el consumo de quinta gama en producto fresco y que la gente evitaba las grandes superficies buscando directamente a los productores. Fueron muchos los socios que nos contaron cómo subió la demanda, y cómo incluso muchos de los consumidores se acercaban en su propio vehículo a las explotaciones para comprarles allí el producto.

El problema lo vivieron más los productores medianos o grandes, que trabajaban con restauración y que vieron cómo, de un día para otro, su canal de comercialización quebraba. Esto les obligó a reconvertirse en medio de la pandemia. Toda la digitalización que no se había hecho en muchos años, se tuvo que implementar en poco más de dos meses. Desde la asociación intentamos ayudar para crear estas redes, asesorándoles y buscando soluciones logísticas. A día de hoy, algunos socios que no disponían ni de página web cuentan con un marketplace propio o en multiplataforma.

La tendencia de este tipo de consumo llegó para quedarse. La crisis que estamos viviendo ha despertado una conciencia en el consumidor que busca hacer una compra responsable con su entorno socioeconómico.

Se habla de dos corrientes de consumo tras la COVID-19: producto eco y saludable vs. marcas blancas. ¿Cuál gana?
Las dos. Por una parte, está el segmento de la población que mantiene un poder adquisitivo medio o alto y que se preocupa cada vez más por lo que come. Ya se podía encontrar ese interés entre las personas con problemas previos de salud o niños a su cargo. Pero ahora vemos que ese interés está más presente por la relación de la alimentación con el sistema inmunológico. La gente comienza a tomar conciencia de la importancia de lo que consume de manera habitual y no le importa invertir un poco más en comer mejor.

Pero en el otro lado está la población que está viviendo las consecuencias de la crisis económica. Mucha gente vio mermar su poder adquisitivo significativamente y dejó de poder acceder a productos de buena calidad. En familias donde se está viviendo una situación de carestía, la cesta de la compra se llena primando el precio y no la calidad. Esto acabará sin duda ocasionando un problema secundario de salud a medio y largo plazo.

¿El gallego está realmente concienciado con el producto local? ¿Le da valor a lo que está cerca?
La verdad es que no. Es una lucha constante. No sé si es por nuestro carácter, pero no tenemos ese orgullo de lo nuestro como el que encontramos en otras regiones. Desde SFC siempre nos fijamos en el valor que le dan a lo suyo en el País Vasco, por ejemplo, donde priorizan sus productos por encima de las importaciones. Aquí asociamos lo de casa como gama media y lo de importación como gama alta. Nos cuesta tomar conciencia de la riqueza gastronómica que tenemos y muchas veces le damos más valor a gastronomías más exóticas. Pocas regiones pueden presumir de tener carnes de tan excelente calidad como las nuestras, pescados y mariscos con tanta variedad, legumbres, verduras y frutas frescas… Tenemos una biodiversidad alimentaria tremenda, pero aún comenzamos ahora a darle valor. Poco a poco parece que empezamos a vernos como somos de verdad y no como la caricatura que se ve reflejada desde fuera. Galicia es mucho más que pimientos, pulpo y mariscadas, y aunque no fuéramos más, seríamos muy ricos.

En Galicia, la ‘fast life’ todavía no ha conquistado, por fortuna, porcentajes significativos del territorio. ¿Qué obstáculos encuentran para promocionar los valores de SFC?
Muchas veces nos encontramos con muchos prejuicios por el precio. Depende mucho del segmento con el que tratemos. Si estamos hablando con restauración, dan por sentado que comprar en una gran superficie va a ser más barato, cuando no siempre es así. Y si hablamos con consumidor final, a veces percibimos un gran desconocimiento de los productos locales y los canales donde  conseguirlos.
Aun así, encontramos un tímido cambio, acelerado en parte por la covid, donde el consumidor toma conciencia de lo que compra y las implicaciones ambientales y socioeconómicas que tiene.

Alimentación industrial, transgénicos, globalización, pérdida de biodiversidad… ¿Qué foto podemos hacer de Galicia?
Es un tema muy amplio y complicado. Para resumirlo diría que no hay formación casi ninguna al respecto. La gente tiene cada vez más interés por lo que consume, pero las fuentes dónde se informa no son las idóneas. Pienso que muchas veces la culpa es nuestra, de los perfiles más técnicos, porque no sabemos transmitir la información de una manera más clara y sencilla.

Para nosotros, por pertenecer a la Fundación Internacional Slow Food, el tema de la biodiversidad es una prioridad y, sin embargo, vemos cómo se consume toda la riqueza patrimonial que tenemos en nuestra tierra. Un ejemplo es el maíz. Galicia contaba con una riqueza genética tremenda. El Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo (CIAM) clasificó más de 500 variedades, pero en el registro nacional de semillas sólo están catalogadas una docena. A los problemas de comercialización que esto supone, tenemos que sumar la complicación de producirlo en un radio de hibridación con otras variedades. Además, el productor va a encontrar muchísimos problemas para moler la harina, ya que la mayoría de molinos tradicionales están dentro de vuestra red, del Craega, y no se le permite llevar el maíz por el peligro de contaminación con las variedades transgénicas. Para mí es un buen ejemplo de cómo los OGM están afectando a nuestra biodiversidad.

Con las frutas (manzanas, peras o tomates) podríamos contar la misma historia. Las variedades híbridas comerciales, más vistosas y homogéneas, están desplazando la compra del producto tradicional en los lineales de las grandes superficies. Por eso, las cosechas se orientan a estas producciones con más demanda en el mercado convencional. El problema no es la falta de voluntad de los productores, sino las dificultades de comercialización.

El Craega estrena una miniserie de videorrecetas con productos ecológicos

El chef Martín Mantilla Rodríguez durante la grabación de una de las ecorrecetas para la miniserie del Craega. Foto: Craega

El Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica de Galicia (Craega) quiere acercar el producto certificado al consumidor gallego conquistando su paladar. Con los alimentos de verano como protagonistas, la entidad acaba de estrenar una miniserie de videorrecetas sencillas y para todos los bolsillos. Los cuatro capítulos ya están disponibles en la web corporativa (www.craega.es) y en el canal de Youtube.

Embajador veterano de la marca, el chef monfortino Martín Mantilla Rodríguez (restaurante Berso, Sober) se pone una vez más el delantal del Craega para cocinar los cuatro platos ecológicos elegidos para esta primera entrega. Siguiendo sus indicaciones paso a paso, cualquiera es capaz de preparar en su casa un menú con productos certificados sin demasiados quebraderos de cabeza.

Para comenzar, unos canelones de calabacín rellenos de verduras con vinagreta de alga de percebe. Después arroz cremoso de lechugas con mejillones en escabeche. Mantilla se atreve también con otra propuesta ligera para aliviar las elevadas temperaturas del verano: ensalada de temporada con crema de tomate, yemas de espárragos, bonito y queso. Ya por último, y para cerrar la miniserie, un postre con gazpacho de fresas.

Todos los capítulos de la miniserie están ya disponibles en la sección ‘videoteca’ recién creada en www.craega.es y en los perfiles oficiales del Consello en redes sociales: Youtube, Facebook, Instagram y Twitter.

PROMOCIÓN ONLINE. A causa de la pandemia, el Craega está redoblando los esfuerzos para redirigir sus estrategias de promoción hacia los canales digitales. Además de la miniserie de videorrecetas, a finales de agosto organizó por primera vez una jornada de formación online.

Con la ganadería ecológica como eje temático, cinco expertos ofrecieron sesiones en directo a través del perfil oficial de Facebook del Consello. Todas las sesiones están disponibles en la videoteca de www.craega.es.

Además, entre lo 5 y el 7 de noviembre, la entidad participará en la primera edición virtual de Biocultura, la feria ecológica por antonomasia en la Península. A través de Intereco, la asociación que agrupa a las autoridades públicas de control de agricultura ecológica de España, el Consello intervendrá en diferentes actividades.

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El Craega aprueba una rebaja de tasas del 20% a causa de la COVID-19

Los operadores ecológicos se beneficiarán de una reducción del 20% en la tasa que abonan semestralmente en concepto de declaración de ventas. Es la decisión que adoptó el Pleno del Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica de Galicia (Craega) en la sesión celebrada el pasado 16 de junio. Con esta medida, el órgano rector pretende ahorrar costes a las empresas certificadas y contribuir así a la reactivación del sector tras el parón económico derivado de la COVID-19.

Aprobado de forma excepcional para paliar los efectos de la pandemia, el descuento se aplicará en la tasa correspondiente al primer semestre de 2020. En virtud del acuerdo, los inscritos ingresarán al Consello el 0,4% del importe total de sus ventas -excluido IVA- en lugar del 0,5%, tal y como se venía haciendo hasta ahora. La modificación de la cuota se traduce en un recorte de un 20% en la exacción.

Desde el servicio de administración del Consello, ya se ha comenzado a solicitar a los inscritos la declaración de ventas con la rebaja extraordinaria incluida. Los operadores tienen de plazo hasta el 1 de septiembre para realizar el pago.

Decretado el 14 de marzo y vigente en Galicia hasta el 15 de junio, el estado de alarma tuvo un fuerte impacto en la actividad empresarial. En el sector agroalimentario, el cierre de los canales de distribución convencionales (hostelería y mercados tradicionales) se tradujo en caídas de ventas por encima del 50% o incluso en la suspensión total de las transacciones.

La mitad de los operadores ecológicos confía en que su negocio se recupere en 2021

La mitad de los operadores ecológicos confía en que su negocio funcione a niveles precrisis en 2021 y un 37,5% adelanta la recuperación al segundo semestre de este año. Por el contrario, los más pesimistas -12,5%- sostienen que nunca podrán sobreponerse. Son los resultados de una encuesta que el Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica de Galicia (Craega) acaba de realizar sus inscritos para evaluar el impacto de la COVID-19.

Aunque la actividad de la cadena de abastecimiento alimentario se consideró esencial durante la vigencia del estado de alarma, el sector eco gallego no fue ajeno al parón que el coronavirus supuso en el conjunto de la economía. El cierre de la hostelería y la suspensión de los mercados tradicionales pusieron en serios aprietos a los operadores.

Algo más de la mitad de los encuestados (53,7%) disminuyó su facturación a causa de la pandemia en relación con el mismo período de 2019. En el 40,4% de los casos las ventas cayeron al 50% o más. En el sector ecológico gallego existe, sin embargo, un amplio porcentaje de inscritos (41,5%) que se mantuvo en niveles semejantes a los del mismo período del año anterior. Fueron pocos (4,9%) los que lograron mejorar sus resultados.

Por su propio perfil de actividad, las industrias sufrieron en mayor medida la parálisis ocasionada por la crisis sanitaria. El 76,5% vio reducidos sus ingresos de forma significativa con respeto al ejercicio precedente. Con canales de distribución más asentados (exportación y/o grandes cadenas de supermercados), este subsector también se perfila en el sondeo como el que más elevó ventas en este período (5,9%).

El cierre de la hostelería y la cancelación de ferias agroalimentarias tuvieron un fuerte impacto tanto en las cuentas como en las estrategias de promoción de los operadores, en particular en el subsector de las industrias. La suspensión de actividad en restaurantes y alojamientos afectó ‘mucho’ o ‘bastante’ al 50% de los encuestados. Porcentaje que sube hasta casi el 53% cuando se pregunta por la huella que ha dejado la cancelación y/o aplazamiento de ferias. 

A la hora de hacer balance, tanto productores como industrias se muestran optimistas y la mitad confía en que la situación se encuentre subsanada en 2021. Algo menos del 40% adelanta la recuperación al segundo semestre de este año. La reducción de actividad para sostener en pie los negocios está encima de la mesa para el 66,7% de los encuestados, mientras que el 33,3% baraja cerrar definitivamente.

 

CASI El 12% APUESTA POR EL TELETRABAJO. En los últimos tres meses, casi el 12% de los encuestados aplicó medidas para implantar el teletrabajo en su empresa, opción que tuvo especial peso en las industrias (26,7%) por su propia estructura de organización interna. También fue este subsector el único que se acogió a un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) para hacer frente a la pandemia. A esta figura recurrieron el 6,7% de los que cubrieron el sondeo del Craega.

Cierto es que, el 82,4% de los operadores que contestan no se vieron en la necesidad de imponer ningún tipo de medida excepcional. En la otra cara de la moneda, se encuentra ese 5,9% de inscritos que aumentó su plantilla a causa de la demanda de determinados productos durante lo estado de alarma.

VENTA ONLINE. La COVID-19 ha dado el empujón definitivo al e-commerce. El 89% de los operadores encuestados no disponía de este servicio antes de la crisis y un 12,3% lo puso en marcha durante lo estado de alarma. El nuevo escenario que se presenta con la ‘nueva normalidad’ ya hace pensar al 31,3% en la apertura de un servicio de venta online a corto-medio plazo.

Iniciativas como la que impulsó el Craega para elaborar una guía de operadores con venta online (y servicio a domicilio) es valorada positivamente en el 46,3% de los casos. Mercaproximidade (proyecto de la Xunta para dar salida al producto agroganadero gallego) también ha tenido buena acogida entre los operadores ecológicos. Un 31,1% se muestra ‘satisfecho’ o ‘muy satisfecho’ con este plan auspiciado por Medio Rural.

REFUERZO DEL PRODUCTO ECOLÓGICO. En líneas generales, los operadores encuestados ponen de relieve que la pandemia tuvo un efecto desigual en su actividad. La mitad señala que le afectó ‘bastante’ o ‘mucho’. El porcentaje restante valora el impacto de la crisis de la siguiente manera: ‘algo’ (35,4%); ‘casi nada’ (9,8%) o ‘nada’ (4,9%).

A la vista de las ventajas que tiene para salud el consumo de productos ecológicos, la COVID-19 puede servir, a juicio de los encuestados, para reforzar la su posición en los mercados. Para el 29,3% su protagonismo aumentará de manera ‘muy’ o ‘bastante importante’, mientras que el 39% asegura que lo bio cobrará ‘algo’ de peso.

El Craega habilita un sistema de cita previa a causa de la COVID-19

El Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica de Galicia (Craega) ha retomado ya totalmente su actividad tras el paréntesis derivado de la COVID-19. Para evitar aglomeraciones y organizar de forma adecuada la atención al público, el Consello ha decidido establecer un nuevo sistema de cita previa en las oficinas centrales de Monforte de Lemos (ronda Mª Emilia Casas Baamonde, s/n – Edificio Multiusos).

Este método pretende minimizar los riesgos de exposición al coronavirus reduciendo los contactos entre personas. Además, aquellos que no puedan resolver sus dudas de forma telemática tendrán ocasión de elegir el día y la hora para ahorrar tiempo. La cita puede tramitarse a través de estas dos vías con un mínimo de 48 h de antelación:

  • Correo electrónico: craega@craega.es
  • Teléfono: 982405300
  • Horario: 08.00 – 15.30 h | 16.30 – 19 h  (de lunes a viernes).

Al igual que sucede en los principales inmuebles de titularidad municipal, en el Edificio Multiusos se mide la temperatura corporal de todos los usuarios que acceden a las instalaciones. Enlace a la web del Concello de Monforte: https://bit.ly/2UVHD2t

El Craega dona a los bancos de alimentos leche, conservas vegetales y de pescado con sello eco

Tres de los palés de leche ecológica que ha recibido el Banco de Alimentos de Santiago

El Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica de Galicia (Craega) ha puesto en marcha una campaña solidaria para contribuir a paliar el impacto de la crisis sanitaria y económica generada por la COVID-19 entre las personas con menos recursos. Más de nueve mil litros de leche, 4.416 latas de conservas de pescado y mariscos y otras 3.030 vegetales -todos ellos productos ecológicos certificados- acaban de llegar a los cuatro bancos de alimentos de la comunidad, centros que están ofreciendo una respuesta a los que sufren con más intensidad los efectos devastadores de la pandemia.

El organismo que controla y certifica la agricultura ecológica en Galicia quiere así poner su grano de arena para aliviar la grave situación en la que se encuentran las personas y colectivos vulnerables que buscan amparo en las entidades sociales. En total, el donativo a los bancos de alimentos incluye 9.000 litros de leche, 3.408 latas de sardinas en aceite de oliva eco, otras 1.008 de mejillones en escabeche eco y 3.030 unidades de conservas vegetales con sello.

Con presencia en Lugo, Vigo, Ourense y Santiago, la Federación Gallega de Bancos de Alimentos (Fegaban) detectó desde el estallido de la crisis el incremento de la demanda. Además de redoblar esfuerzos para hacer frente a la emergencia, estableció líneas de colaboración con instituciones de diversa índole con el objetivo de multiplicar su capacidad de respuesta. Lo que solicitan básicamente son productos básicos de alimentación -no perecederos- atendiendo a las carencias identificadas en los hogares y organismos con los que colaboran. Considerando sus necesidades, el Craega priorizó la entrega de leche, conservas vegetales y de pescado, productos que fueron repartidos equitativamente entre los cuatro centros.

¿QUÉ ES EL CRAEGA? El Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica de Galicia (Craega) es una autoridad pública que se fundó en el 1997 para aplicar el sistema de control de la agricultura ecológica en la comunidad.

La producción ecológica está regulada por una normativa europea -Reglamento (CE) 834/2007- que establece las normas de producción, transformación y etiquetado. Además estipula como controlar todas y cada una de las fases de producción y elaboración del producto, desde el origen hasta que llega a manos del consumidor.

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Encuesta para evaluar el impacto de la COVID-19 entre los operadores del Craega

El Craega está elaborando una encuesta sobre el impacto de la crisis de la COVID-19 entre los operadores ecológicos. El objetivo es dar respuesta a las necesidades que puedan surgir en el sector a causa de la pandemia.

Difundida por correo electrónico entre los más de mil inscritos en el Consello, el sondeo cuenta con una línea para productores y otra para industrias. Además de cuestiones relacionadas estrictamente con los efectos económicos del estado de alarma (facturación, gestión de los recursos humanos, etc.), también se incluyen preguntas relacionadas con la comercialización (venta online) y la promoción (suspensión de ferias).

A modo de cierre, se solicita a los participantes una valoración sobre la proyección del producto ecológico tras la crisis.

Ayudas para mejorar la producción y comercialización de miel

La Consellería do Medio Rural acaba de convocar un paquete de subvenciones para impulsar el sector apícola. De las ayudas podrán beneficiarse personas físicas o jurídicas que sean titulares de explotaciones especializadas en las abejas, cooperativas y otras organizaciones con personalidad jurídica propia.

La orden incluye varias líneas:

  • Asistencia técnica a apicultores y organizaciones de apicultores.
  • Lucha contra las agresiones y enfermedades de la colmena.
  • Racionalización de la trashumancia.
  • Medidas de apoyo a la repoblación de la cabaña apícola.

ENLACE AYUDA: https://www.xunta.gal/dog/Publicados/2020/20200527/AnuncioG0426-200520-0001_es.html

PLAZO: 29/062020

Ampliado hasta agosto el plazo para solicitar ayudas en regímenes de calidad

Los agricultores interesados en incorporarse a regímenes de calidad tendrán hasta el 18 de agosto (incluido) para solicitar ayudas. La Axencia Galega da Calidade Alimentaria (Agacal) prorroga dos meses más el plazo para realizar el trámite, suspendido a causa del estado de alarma decretado por la COVID-19.

Cofinanciadas con el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (Feader), de las subvenciones podrán beneficiarse las personas físicas o jurídicas, titulares de explotaciones agrarias que cumplan la condición de encontrarse en activo.

En el caso de la producción ecológica, también se considerará nueva participación aquella que se refiera a agricultores que, teniendo actividad previa en el programa de calidad, inicien su labor en el sector con destino al mercado en relación a alguna nueva orientación productiva. En todo caso, esta nueva orientación debe tener una dimensión económica suficiente para superar la consideración de actividad de autoconsumo.

La cuantía de la ayuda será del 100% de los gastos subvencionables realizados, sin superar los 3.000 euros anuales por explotación, durante un período máximo de cinco años. No se tramitarán expedientes con una cuantía inferior a 50 € .

ENLACE AYUDA: https://www.xunta.gal/dog/Publicados/2020/20200213/AnuncioG0528-161219-0001_es.html

PLAZO: 18/08/2020

Benigno Pereira (Pereimos 2007): “Hacer un vino ecológico va en el ADN de nuestra bodega”

Benigno Pereira Ramos mostrando una botella del Corga Brancellao ecológico premiado. A la derecha, capturas de pantalla de las referencias a este vino que figuran en el última edición de ‘The WIne Advocate’.

Pocas veces un jugador llega a primera división en un abrir y cerrar de ojos. Detrás tiene que existir un talento innato capaz de sobresalir a base de estrictos entrenamientos y perseverancia. Algo así es lo que le acaba de pasar al Corga Brancellao ecológico con la guía de Robert Parker. En apenas seis años de andadura, la bodega Pereimos 2007 (Pobra de Trives) ha conseguido que cuatro de sus vinos figuren en The Wine Advocate, la revista que publica cada dos meses el prestigioso crítico estadounidense. “No hay muchos varietales embotellados, por eso es interesante verlo desnudo, sin roble, ni maquillaje. Tiene un 13º de alcohol y una frescura notable, un cuerpo medio y taninos finos”, recalca Luis Gutiérrez, catador de Parker en España. Certificada por el Craega desde 2014, la bodega con raíces en la Ribeira Sacra no esperaba que los premios llegaran tan pronto y mucho menos este que la pone en la cumbre de la biblia enológica internacional. Hablamos con Benigno Pereira Ramos, propietario de Pereimos 2007. 

Su bodega se estrena en la guía Parker y además con muy buena puntuación. ¿Satisfechos?
Estamos muy contentos. Somos una bodega muy joven y es la primera vez que nos califican. Conseguimos colocar cuatro de seis vinos y todos con una puntuación por encima de 90 (en un baremo de 50 a 100, equivale a excelente). Además es importante porque las catas se hacen de forma anónima, sin que ni siquiera te enteres.

Aparecer en la biblia de los vinos marca un antes y un después, también desde el punto de vista comercial… 
Salvo que el nuestro sea un caso atípico, figurar en la guía Parker te lleva a la primera liga de los vinos a nivel mundial y te abre muchas puertas. Para cualquier importador o distribuidor, encontrarte en esta publicación supone una garantía. En todo caso, nosotros queremos seguir siendo humildes y que nuestro producto sea asequible. A la botella de Corga Brancellao ecológico, Luis Gutiérrez le da un valor estimado de 40 €  y nosotros lo estamos vendiendo a un precio más económico.

¿Qué características tiene el Corga Brancellao?
Es una apuesta arriesgada porque no muchas bodegas vinifican esta variedad por sí sola. Que nosotros sepamos, es la primera vez que sale al mercado. Para empezar, lo que pretendíamos era mostrar el brancellao con toda su naturalidad. Se trata de un tipo de uva muy especial, autóctona de Galicia, y con una extensión de cultivo minoritaria. La nuestra se encuentra en el valle del Bibei (Pobra de Trives). La ventilación de esa zona es precisamente la que nos permite trabajar en ecológico, aplicando muy poco tratamiento y llevando el fruto al punto de maduración adecuado. El resultado es un monovarietal, brancellao 100%, joven, añada 2018, pero que no tuvo contacto con maderas, y 100% ecológico.

¿Producir vino ecológico es un reto arriesgado?
Nosotros no estamos en el mundo del vino para hacer muchas cosas. No queremos ser una bodega grande, sino una gran bodega. Y aquello que hagamos, hacerlo bien. Es decir, aplicar buenas prácticas tanto en el cuidado del viñedo como en el proceso de elaboración. En síntesis, respetar los principios de la agricultura ecológica. Puede que sacrifiquemos cantidad de producción, pero no entendemos otra manera de trabajar la tierra. Nos va en el ADN. Además, en el caso del valle del Bibei, podemos hacerlo así. Tenemos otras variedades sin certificación y están sometidas exactamente al mismo sistema de producción. Pero como las fincas no son de nuestra propiedad, no tienen el sello. 

¿Cómo les está afectando la crisis de la COVID-19?
Las ventas están paralizadas. Aunque hay cierto despertar y, con la desescalada, comenzamos a recibir pedidos, la mayoría de nuestros clientes (viñotecas y hostelería especializada) siguen cerrados. Producimos unas 10.000 botellas al año y, con esta cantidad tan pequeña, no llegamos a las tiendas de alimentación. Esos datos que hablaban de la subida de las ventas de vino durante el confinamiento se referían a las bodegas que están posicionadas en los lineales de los supermercados.

¿Son buenas las expectativas a partir de ahora?
Si el país sigue abriéndose, sí. Tenemos que continuar creciendo poco a poco hasta que la bodega sea rentable. Junto con premios que recibimos por otros vinos convencionales, la puntuación de la guía Parker es un empujón muy importante. No estamos preocupados porque nuestra producción es corta y sabemos que la acabaremos sacando adelante.

¿Cómo va el vino este año?
De momento, muy bien. Hasta que metes la uva en la bodega no sabes muy bien cuál va a ser el resultado, pero ahora mismo tiene una pinta estupenda. Si todo sigue igual, podemos augurar una cosecha excelente.