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Dolores Raigón: “En agricultura convencional se sigue agrediendo al planeta sin coste alguno”

Dolores Raigón Jiménez, vicepresidenta de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE). Foto: SEAE

Lo ecológico tiene por delante un escenario esperanzador, siempre y cuando la política no frustre sus expectativas. Lo dice M.ª Dolores Raigón Jiménez (Montilla, Córdoba, 1961), doctora en Ingeniería Agrónoma y catedrática de Edafología y Química Agrícola por la Politécnica de Valencia, además de profesora en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural. También ocupa el cargo de vicepresidenta de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE). Pocas voces hay en España tan autorizadas como la suya para analizar la realidad de la producción ecológica. En plena pandemia publicó Manual de la nutrición ecológica. De la molécula al plato (SEAE, 2020), un libro en el que trata sobre el qué, cómo y de dónde comer.

Producto eco vs. convencional. ¿Hay algún dato objetivo que avale que el primero es mejor que el segundo?
A fecha de hoy tenemos datos procedentes de investigaciones científicas que nos indican que los alimentos ecológicos son seguros porque no exponen a los consumidores a residuos de plaguicidas sintéticos. La exposición a antibióticos, microorganismos, nitratos, metales pesados u organismos genéticamente modificados (OGM) es muy escasa o nula. Además, desde el punto de vista nutricional, las concentraciones de los nutrientes en los alimentos bio se ajustan a los niveles estándar de composición y en algunos parámetros se superan significativamente, presentando mayores contenidos en vitamina C, antioxidantes totales, minerales y ácidos grasos omega 3 (ω3) y omega 6 (ω6). Sin olvidar que existen otros beneficios asociados gracias a la contribución que la agricultura ecológica realiza al medio ambiente, la biodiversidad, el paisaje, la transmisión del conocimiento patrimonial agrícola y ganadero, o cuestiones relacionadas con el relevo generacional de las explotaciones.

¿Son sólo evidencias o existen estudios científicos que realmente sostengan afirmaciones del tipo “los productos ecológicos son más saludables”?
Las evidencias vienen de los estudios científicos publicados, las intuiciones son las que tienen otros orígenes. La influencia de los modelos dietéticos y nutricionales tuvo una repercusión sobre la salud. De hecho, se reconoció un aumento de ciertas enfermedades crónicas, no contagiosas, como consecuencia de la dieta y los hábitos de vida. En cualquier caso, las investigaciones que avalan los efectos de los alimentos ecológicos son pocas porque resultan muy costosas.
Aun así, en informes publicados se indica que la dieta bio reduce los factores de riesgo cardiovascular, tanto en individuos sanos como enfermos. Algunos argumentos científicos sugieren un fuerte papel protector de la frecuencia de consumo de alimentos orgánicos con respecto al riesgo de padecer diabetes tipo 2 e hipertensión en varones, sobrepeso y obesidad. Concluyen que las pautas nutricionales deben ser revisadas en función de las prácticas agrícolas ejecutadas en la producción de alimentos.
Incluso en algún trabajo se encuentran relaciones de tipo emocional, indicando que, para el adulto de mediana edad, la elección de un estilo de vida basado en una dieta ecológica constituye una conexión con aspectos como la identidad, los valores y el bienestar. Por último, la no presencia de residuos fitosanitarios constituye un beneficio evidente para la salud.

¿Qué hay detrás de esos estudios y/o noticias que, con cierta frecuencia, agreden a la agricultura ecológica?
Sistemáticamente se vienen produciendo ataques al sistema de producción ecológico de forma directa o con mensajes tendenciosos. Muchos de los argumentos en los que se basan estos ataques se retroalimentan de las mismas fuentes y en algunos casos son argumentos manipulados, no coincidentes con el mensaje original. Quiero insistir en que la alimentación y la agricultura ecológicas responden a una demanda de la sociedad que exige medidas sobre la protección del medio ambiente y la calidad de los alimentos, haciendo especial hincapié en las limitaciones y en las consecuencias de la producción ecológica. Hablar de agricultura ecológica es hablar de biodiversidad. Mantener la fertilidad del suelo implica el incremento de sus microorganismos, algo que es necesario para respetar los ciclos elementales de la materia orgánica.
La sanidad vegetal debe realizarse a través del equilibrio del ecosistema, aplicando técnicas como la introducción de setos o la implantación dentro de la misma parcela de técnicas de asociación y rotación de cultivos. En ganadería, la introducción de variedades y razas autóctonas le da al territorio un considerable valor añadido… Si esta es la realidad de la producción ecológica, ¿hasta cuándo nuestros agricultores y ganaderos deben estar pidiendo perdón por hacer las cosas bien y pagar para que quede constancia de ello? Mientras tanto, en agricultura convencional se sigue agrediendo al medio ambiente y a la salud global del planeta sin coste alguno.

Por continuar rebatiendo a los detractores de este modelo, ¿qué ventajas tiene para la salud consumir alimentos eco?
Insisto en la dificultad que requiere obtener resultados científicos en el plano de la salud. En cualquier caso, el concepto de salud abarca la totalidad y la integridad de los sistemas vivos. No se trata sólo de la ausencia de enfermedad, sino del mantenimiento del bienestar físico, mental, social y ecológico de los individuos y sus ecosistemas. De este modo, los suelos saludables producen cultivos saludables que fomentan la salud de los animales y de los seres humanos y del planeta como uno e indivisible. La inmunidad, la resiliencia y la regeneración son características clave de la salud. Todo esto, unido a que los alimentos bio no presentan residuos químicos de síntesis ni OGM y tienen mayor valor nutricional, lleva a concluir que sin duda son mejores para la salud.
Así mismo, también existen evidencias de la mayor concentración de sustancias de carácter antioxidante en los alimentos de producción orgánica debido a que las prácticas de fertilización y de sanidad vegetal generan más mecanismos de defensa entre la propia planta. El resultado es la síntesis de sustancias beneficiosas para el organismo. En los productos de origen ganadero la presencia de mayor fracción de ácidos grasos mono y poliinsaturados constituye también una de las aportaciones más importantes para la salud.

¿Y para el medio ambiente?
Existe un gran número de variables ambientales a favor de las técnicas de agricultura y ganadería ecológicas. Las explotaciones bajo este sistema de producción presentan menor lixiviación de nitratos, fósforo y productos fitosanitarios, contribuyendo a la mayor calidad de las aguas subterráneas y superficiales. La lixiviación, al igual que las emisiones de óxido nitroso y de amoníaco, se reduce por unidad de superficie productiva. La degradación severa de los ecosistemas marinos y de agua dulce en todo el mundo está vinculada al uso excesivo de fertilizantes nitrogenados y fosforados, lo que provoca la eutrofización del agua dulce y la producción de zonas hipóxicas en aguas costeras.
Además, los impactos ambientales de la agricultura ecológica se limitan mucho en la medida en que no se emplean moléculas químicas de síntesis persistentes en el sistema. La agricultura ecológica recurre a técnicas que buscan mantener el equilibrio natural y, de ser el caso, las sustancias que utiliza responden a una composición equivalente a su presencia en la naturaleza.

Explíquenos los peligros para la salud de los fitosanitarios y químicos que se utilizan en cultivo convencional.
No soy partidaria de generar miedos o proyectar sensacionalismos sobre este tema, pero la exposición humana a los fitosanitarios es un hecho bien estudiado en los últimos años. Existe información de los efectos agudos de estos productos en casos de intoxicación por exposiciones a las sustancias químicas presentes en los mismos. Son conocidos los trabajos sobre incidencia y mortalidad por cáncer (cerebro, pulmón, ovario, próstata, sarcomas de partes blandas y algún tipo de leucemia) en agricultores, cuyo riesgo es superior al resto de la población general. También tienen algunas consecuencias sobre el desarrollo y funcionalidad de diferentes órganos y sistemas: alteraciones neurológicas, reproductivas, endocrinas o inmunológicas, e incluso fracasos funcionales y cambios importantes del comportamiento. Por eso, considerando valores globales, los alimentos ecológicos muestran evidencias científicas de ser más seguros, ya que no presentan residuos fitosanitarios.
En un estudio del servicio de investigación del Parlamento Europeo, se concluye que los residuos en frutas y verduras producidas por técnicas convencionales constituyen la principal fuente de exposición a plaguicidas en humanos.

La crisis económica derivada de la pandemia ha mermado el poder adquisitivo de muchas familias. ¿Esto supone un freno para la tendencia ascendente que venía manifestando el consumo de productos eco?
Todo lo contrario. Lo que se ha visto en los momentos de la pandemia, marcada por la crisis sanitaria, ecológica, social y medioambiental, es que los consumidores han priorizado la alimentación frente a otras ofertas de consumo. En resumen, la preocupación por la situación se ha traducido en compra positiva de productos bio.

¿Conviene entonces ahora insistir, más que nunca, en que los alimentos ecológicos no son caros?
Aunque los estudios demuestran que una menor renta aumenta la búsqueda de precios económicos en los alimentos, esta tendencia está muy relacionada con el rol que los consumidores le asignen. En el plano negativo, un coste elevado significa que se debe hacer un sacrificio. Por el contrario, un enfoque positivo señala alta calidad del producto. En general, los alimentos baratos suelen tener altos contenidos en grasa y en azúcar, cuyo consumo según las pautas dietéticas actuales debe reducirse por sus consecuencias para la salud pública. Por eso, el ingreso es sólo un factor explicativo parcial y es sustituido por otras variables sociodemográficas, educacionales, de salud, presencia de menores en el hogar, etc., que eliminan la barrera de los precios altos. En este sentido los alimentos ecológicos nunca han sido caros.
Si el consumo de los alimentos incluyera los valores reales de los costes ambientales y del sistema de salud, el modelo de producción convencional dominante saldría muy mal parado frente al ecológico.

¿Le parece positivo para el sector que se aplace la entrada en vigor del nuevo reglamento de producción ecológica?
Atendiendo al trabajo que faltaba para su entrada en vigor en los diferentes territorios, creo que el aplazamiento ha sido una buena decisión.

¿España está preparada para cumplir el Pacto Verde Europeo y hacer su contribución para que el 25% de la superficie agraria de la UE sea ecológica en el horizonte de 2030?
Creo que España está en el buen camino, pero debe priorizar los esfuerzos y realizar una mayor apuesta por la producción ecológica. Se ha demostrado que los productores han realizado bien sus deberes y también que los consumidores están entrando en el buen planteamiento (de ahí el incremento en la oferta y la demanda de alimentos bio). Sin embargo, falta valentía política a la hora de tomar decisiones que apoyen al sector.

A modo de conclusión, ¿qué escenario se presenta a corto-medio plazo para el sector ecológico?
Un escenario esperanzador, pero tengo la sensación de que le va a tocar un esfuerzo extra a productores y consumidores. Desconfío de las agendas políticas o de las decisiones de lavado en verde que están tomando algunas instituciones.


Un manual para desgranar los nutrientes de los alimentos eco

En Manual de la nutrición ecológica. De la molécula al plato (SEAE, 2020), Dolores Raigón realiza una profunda evaluación bioquímica de los nutrientes y su presencia en los alimentos, tanto ecológicos como convencionales. El objetivo de esta primera parte (capítulos 1 al 8) es entender con un lenguaje accesible de qué moléculas se habla cuando se citan los nutrientes, cómo el modelo agrícola, ganadero y de transformación puede influir en su acumulación, y la importancia que tienen en la concentración selectiva de los alimentos.

En el siguiente tramo del libro (capítulos 9 al 16), la autora hace un barrido descriptivo por los alimentos más representativos en la nutrición y con un consumo más generalizado (cereales, legumbres, frutas, verduras frescas, frutos secos, leche y derivados) o de origen ganadero (huevo, carnes de pollo, conejo y ternera) y acuícola. Ya por último, se elabora una dieta semanal teórica cumpliendo las necesidades nutricionales diarias, en función del origen bio o no de los alimentos.

Raigón concluye que los productos orgánicos pueden tener unas consecuencias positivas sobre la salud porque, en el proceso de producción, se garantiza el incremento de nutrientes, la ausencia de residuos químicos y el aumento de las sustancias bioactivas.


 

Trasdeza Natur: una huerta ecológica de premio

María José Tallón García (Trasdeza Natur) sosteniendo la distinción que le ha otorgado el Ministerio en los XI Premios de Excelencia a la Innovación para Mujeres Rurales. Foto: MAPA

El Agader 2018, el segundo premio Semente Ribeira Sacra y ahora el que otorga el Ministerio de Agricultura a las mujeres rurales con mejores ideas. María José Tallón García, fundadora de Trasdeza Natur, no deja de recibir reconocimientos por la huerta ecológica que montó en Silleda (Pontevedra). “Es el resultado de mucho esfuerzo y trabajo. Tenemos muy claro el modelo de negocio que debemos seguir”, señala. Certificado por el Craega y con un sistema pionero para deshidratar frutas y verduras con energía solar, su proyecto la llevó a recoger días atrás en Madrid el tercer galardón de los XI Premios de Excelencia a la Innovación para Mujeres Rurales en la categoría de actividad agraria.

Tallón siempre supo que ámbito rural, agricultura ecológica y tecnología sostenible pueden ir de la mano. En 2016, se quedó sin trabajo y fue entonces cuando comenzó a pensar en la finca familiar como opción de autoempleo. Economista de formación, para profesionalizar la explotación de alrededor de 6.000 m2 hizo una inmersión inicial en el sector primario a través de varios cursos y talleres que le dieron una visión más técnica. Quería cultivar vegetales sin tratamientos químicos, pero también transformar el producto para llegar a nuevos nichos de mercado.

“Montamos el obrador y nos dimos cuenta de que la deshidratación era la forma de transformar que más respeta el producto natural porque conserva la mayoría de sus propiedades”, explica. No fue sencillo encontrar una tecnología que cumpliera con su filosofía. Después de hacer contactos en Centroamérica, Tallón dio con una solución mucho más cerca, en la Universidad de Santiago (USC). En la Facultad de Física estaban trabajando con un prototipo de secadero solar para algas y se pusieron de acuerdo para adaptarlo a su huerta.

En uno de los extremos de la huerta ecológica se sitúan los paneles solares que abastecen el taller.  Foto: TN

En 2017, Trasdeza Natur comenzó con la transformación de producto. “Fuimos mejorando la máquina de la USC poco a poco y adaptándola a nuestras condiciones con el objetivo de conseguir autonomía y huella de carbono cero”, añade. Aprovechando la energía solar y sin emisión alguna, lo que obtiene son frutas y verduras deshidratas con sello ecológico para consumir con yogur, cereales o como snack saludable.

LOS EFECTOS DE LA COVID. La pandemia en Trasdeza Natur tiene un doble efecto: ralentizó proyectos a punto de ver la luz y ha dado un discreto empujón a las ventas online. “Notamos más interés a nivel local, pero es cierto que mucha gente de la ciudad vino al rural durante el confinamiento y cultiva su propia huerta”, comenta Tallón. A su clientela, fundamentalmente de la zona, le sirven hortalizas y frutas de temporada en formato fresco y deshidratado. Pueden comprar a través de la web y recibirlo en la casa (servicio en Silleda y alrededores).

En un futuro, su intención es continuar desarrollando la tecnología que tanta fama le ha dado al proyecto y sacar nuevos productos deshidratados y en mayores cantidades.

LA CERTIFICACIÓN. La huerta de Silleda nació con la convicción de que lo sello del Craega era una de sus piedras angulares. “Para nosotros es una garantía de calidad. Es una manera de cerciorarte de que haces las cosas bien porque hay un agente externo que, con un punto de vista oficial, certifica que es así”, recalca Tallón.

“En el rural hay muchos caminos por explorar y ahora debería estar más vivo que nunca. Emprender es viable y da muchas satisfacciones. Sólo el hecho de estar en contacto con la naturaleza genera tranquilidad”, concluye para animar a las nuevas generaciones.


La laguna, una depuradora natural para el riego

El proyecto sostenible de Trasdeza Natur cuenta también con una laguna para reutilizar el agua del taller y destinarla al riego. Con el objetivo de evitar vertidos al terreno o a la cuneta, se optó por instalar un sistema de depuración con plantas que permite eliminar los residuos sin dañar el medio ambiente y además darle un nuevo uso al agua.

De hecho, la empresa cuenta con el sello de calidad turística en destino (categoría turismo industrial) y, periódicamente, recibe visitas de centros escolares, escuelas técnicas, profesionales, etc. Las entradas se pueden comprar en la web.

La laguna está totalmente cubierta de plantas y funciona como un filtro verde. Foto: TN

Biofach 2021 cancela el formato presencial y se celebrará online

Ocho empresas certificadas se sumaron al ‘stand’ agrupado que el Craega organizó en Biofach 2020. Foto: Craega

Biofach 2021, la feria líder mundial del sector orgánico, se celebrará únicamente en formato digital. La entidad organizadora, NürnbergMesse, adopta esta decisión en respuesta al complejo escenario derivado de la pandemia. La edición online tendrá lugar entre el 17 y el 19 de febrero. La próxima cita en el recinto de la ciudad germana queda postpuesta hasta 2022.

“Lamento que la feria física no pueda celebrarse y recalco que esta decisión fue extremadamente difícil para todos nosotros”, señala Petra Wold, miembro del consejo de administración de NürnbergMesse, en un comunicado. La suspensión llega después de realizar una encuesta entre expositores y visitantes y, también recogiendo su parecer, la organización ha considerado conveniente promover un encuentro digital.

Siete empresas eco gallegas había previsto participar en el estand agrupado que el Craega estaba organizando para la convocatoria de 2021.

EDICIÓN DIGITAL. Pendiente de presentar el programa definitivo, desde NürnbergMesse avanzan que eSpecial Biofach/Vivaness ofrecerá presentaciones corporativas y de productos, así como plataformas de diálogo para que los profesionales del sector puedan establecer contacto.

Por otra parte, también brindará a la comunidad ecológica la opción de sumarse al congreso que tradicionalmente se celebra coincidiendo con la feria. El tema principal de 2021 será ‘Dar forma a la transformación. Más fuerte. Juntos’.

El vacuno ecológico entra en el laboratorio para buscar productos ‘gourmet’

La carne de vacuno ecológico se somete a diferentes tratamientos en los laboratorios del Ceteca.

La refrigeración moderna ha ido dejando en el olvido el arte de curar y conservar ciertas carnes. Hoy aquellas preparaciones tradicionales tienen únicamente un objetivo gastronómico y, de hecho, en algunos casos se se han convertido en joyas del mercado gourmet. Echando un ojo a costumbres ancestrales y con la vista en nichos emergentes, el Craega ha puesto en marcha un estudio para elaborar cecina y tasajo de vacuno ecológico en colaboración con el Centro Tecnológico de la Carne (Ceteca). Las primeras pruebas de embutido acaban de salir del laboratorio, pero aún habrá que esperar un poco más para encontrar el resultado en el mercado.

El sector no atraviesa su mejor momento. Los cambios en los hábitos de consumo, las supuestas amenazas que supone para el medio ambiente y la crisis de la COVID-19 ponen contra las cuerdas a las ganaderías de vacuno de carne. A pesar de que la certificación constituye un valor añadido, las 167 explotaciones inscritas en el Consello no son ajenas a esta realidad. En 2019 produjeron 228,23 toneladas (peso en canal) y las ventas certificadas ascendieron a 2,2 M€, el 14,3 % del segmento de carnes y derivados.

La necesidad de buscar nuevos mercados ha empujado al Craega a estudiar el potencial de embutidos ecológicos como alternativa para un sector en apuros. Con un fuerte arraigo en Extremadura y Castilla y León, en Galicia la elaboración de cecina es mínima y de la de tasajo no hay constancia. Y eso a pesar de que es la tercera comunidad que más carne produce de España.

Muy apreciados en ambientes gourmet, la producción de los dos preparados en versión eco favorecería la competitividad de un sector que, al abrigo de la demanda de variedades de calidad diferenciada, vería cómo se revaloriza la materia prima. Además de los aspectos económicos, abrir esta nueva línea de negocio serviría para contribuir al desarrollo sostenible del medio rural y mejorar la autoestima de los ganaderos.

El equipo directivo del Craega con su presidente, Francisco López Valladares, al frente, en una de las reuniones preliminares con personal del Ceteca.

ENSAYOS CON RAZAS AUTÓCTONAS: CACHENA, RUBIA GALLEGA Y FRIEIRESA. En marcha desde hace más de un año, el proyecto involucra a tres de los pilares de la cadena alimentaria: ganaderos de vacuno eco, industria transformadora y distribución. En la etapa preliminar (ya finalizada), un equipo integrado por técnicos de ambas entidades eligió las granjas certificadas que cumplían los requisitos para participar en la investigación. Para las pruebas se decidió emplear tres razas autóctonas criadas en ecológico: cachena, rubia gallega y frieiresa. Después se seleccionaron cabezas de ganado de cada variedad para someterlas a un estricto programa de control veterinario, además de verificar que quedaban satisfechas las exigencias de la propia certificación del Craega.

Con el objetivo de identificar un canal tipo de cada raza, una vez sacrificadas las reses se tomaron muestras y se realizaron análisis físico-químicos y sensoriales de las piezas. Este paso es fundamental para fijar unos criterios que sirvan para homogeneizar el trabajo de los ganaderos interesados en producir embutidos bio en un futuro.

El Ceteca ya concluyó la primera prueba de embutido y está trabajando en la siguiente. La segunda muestra de tasajo estará lista alrededor de marzo de 2021 y la de cecina en julio. En los dos casos el proceso incluye salado, postsalado, curación y ahumado. Lo que varía son los tiempos de elaboración. A continuación, y una vez realizadas los análisis físico-químicos pertinentes, se concretará la calidad diferenciada de los preparados.

Con cierre previsto en otoño de 2021, en la fase final Craega y Ceteca efectuarán una evaluación económica del proyecto. Además de analizar los costos de elaboración, se encargarán de calcular los beneficios de producir embutidos eco con valor añadido frente a la comercialización de carne en canal. Ya por último, se activará un plan de difusión para acercar la iniciativa al sector ganadero.


Que es la cecina?

Embutido procedente de carne de vacuno (o en ocasiones de carne de bovino) perteneciente a las extremidades posteriores del animal. La pieza se somete la un proceso de salado, ahumado o curado en un ambiente natural. Para la cecina, las piezas de carne tienen que ser frescas, enteras y de añojo. Se conoce desde muy antiguo entre los campesinos leoneses, castellanos y extremeños. En la Edad Media era un bocado de reyes y su consumo se generalizó en el campo en los siglos XVI y XVII.


Que es el tasajo?

Es una carne seca condimentada, en concreto un corte de vacuno casi siempre ahumado con leña. En Toledo se elabora con ciervo y en la comarca de La Vera (Extremadura), con cabra. Hoy se consume como alternativa a los embutidos. De sabor intenso, es un producto con múltiples posibilidades en la gastronomía.

El Craega estrena una miniserie de videorrecetas con productos ecológicos

El chef Martín Mantilla Rodríguez durante la grabación de una de las ecorrecetas para la miniserie del Craega. Foto: Craega

El Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica de Galicia (Craega) quiere acercar el producto certificado al consumidor gallego conquistando su paladar. Con los alimentos de verano como protagonistas, la entidad acaba de estrenar una miniserie de videorrecetas sencillas y para todos los bolsillos. Los cuatro capítulos ya están disponibles en la web corporativa (www.craega.es) y en el canal de Youtube.

Embajador veterano de la marca, el chef monfortino Martín Mantilla Rodríguez (restaurante Berso, Sober) se pone una vez más el delantal del Craega para cocinar los cuatro platos ecológicos elegidos para esta primera entrega. Siguiendo sus indicaciones paso a paso, cualquiera es capaz de preparar en su casa un menú con productos certificados sin demasiados quebraderos de cabeza.

Para comenzar, unos canelones de calabacín rellenos de verduras con vinagreta de alga de percebe. Después arroz cremoso de lechugas con mejillones en escabeche. Mantilla se atreve también con otra propuesta ligera para aliviar las elevadas temperaturas del verano: ensalada de temporada con crema de tomate, yemas de espárragos, bonito y queso. Ya por último, y para cerrar la miniserie, un postre con gazpacho de fresas.

Todos los capítulos de la miniserie están ya disponibles en la sección ‘videoteca’ recién creada en www.craega.es y en los perfiles oficiales del Consello en redes sociales: Youtube, Facebook, Instagram y Twitter.

PROMOCIÓN ONLINE. A causa de la pandemia, el Craega está redoblando los esfuerzos para redirigir sus estrategias de promoción hacia los canales digitales. Además de la miniserie de videorrecetas, a finales de agosto organizó por primera vez una jornada de formación online.

Con la ganadería ecológica como eje temático, cinco expertos ofrecieron sesiones en directo a través del perfil oficial de Facebook del Consello. Todas las sesiones están disponibles en la videoteca de www.craega.es.

Además, entre lo 5 y el 7 de noviembre, la entidad participará en la primera edición virtual de Biocultura, la feria ecológica por antonomasia en la Península. A través de Intereco, la asociación que agrupa a las autoridades públicas de control de agricultura ecológica de España, el Consello intervendrá en diferentes actividades.

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El Craega habilita un sistema de cita previa a causa de la COVID-19

El Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica de Galicia (Craega) cuenta con un nuevo sistema obligatorio de cita previa por razones de salud pública. Siempre y cuando no se puedan resolver las dudas de forma telemática, los que así lo deseen tienen la opción de ser atendidos de manera presencial en las oficinas centrales de Monforte de Lemos (ronda Mª Emilia Casas Baamonde, s/n – Edificio Multiusos). La solicitud debe tramitarse con un mínimo de 48 h de antelación a través de las siguientes vías:

  • Correo electrónico: craega@craega.es
  • Teléfono: 982405300
  • Horario: 08.00 – 15.30 h | 16.30 – 19 h (de lunes a viernes).

Como medida de prevención frente a la COVID-19, el uso de mascarilla es obligatorio. También es indispensable mantener una distancia mínima interpersonal  de 1,5 metros. 

Ampliado hasta agosto el plazo para solicitar ayudas en regímenes de calidad

Los agricultores interesados en incorporarse a regímenes de calidad tendrán hasta el 18 de agosto (incluido) para solicitar ayudas. La Axencia Galega da Calidade Alimentaria (Agacal) prorroga dos meses más el plazo para realizar el trámite, suspendido a causa del estado de alarma decretado por la COVID-19.

Cofinanciadas con el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (Feader), de las subvenciones podrán beneficiarse las personas físicas o jurídicas, titulares de explotaciones agrarias que cumplan la condición de encontrarse en activo.

En el caso de la producción ecológica, también se considerará nueva participación aquella que se refiera a agricultores que, teniendo actividad previa en el programa de calidad, inicien su labor en el sector con destino al mercado en relación a alguna nueva orientación productiva. En todo caso, esta nueva orientación debe tener una dimensión económica suficiente para superar la consideración de actividad de autoconsumo.

La cuantía de la ayuda será del 100% de los gastos subvencionables realizados, sin superar los 3.000 euros anuales por explotación, durante un período máximo de cinco años. No se tramitarán expedientes con una cuantía inferior a 50 € .

ENLACE AYUDA: https://www.xunta.gal/dog/Publicados/2020/20200213/AnuncioG0528-161219-0001_es.html

PLAZO: 18/08/2020

Autorizado el desplazamiento a huertas de autoconsumo en el municipio de residencia o en el adyacente

La Consellería do Medio Rural publica este martes una orden que concreta las nuevas indicaciones para agricultores no profesionales que marcó el Gobierno central días atrás. De este modo quedan autorizados los desplazamientos a huertas y viñedos de autoconsumo que se encuentren bien en el municipio de residencia habitual, o bien en otro que se sitúe a un máximo de cinco kilómetros del domicilio.

Para acreditar su condición, el agricultor deberá llevar consigo una declaración responsable en la que detalle las fincas en las que trabaja, la identificación de la parcela y el tipo de cultivos que realiza. Habrá que desarrollar las tareas individualmente, salvo que le acompañen discapacitados, menores o personas mayores. Por motivos justificados -por ejemplo, tipo de cultivo- se admitirá la participación de dos personas. En todo caso, será “por el tiempo mínimo e imprescindible”, y respetando las distancias de seguridad y otros protocolos establecidos por la autoridad sanitaria. “Todo ello sin perjuicio de las facultades de comprobación, control e inspección por parte de la Administración para verificar el contenido de dicha declaración responsable”, señala la orden.

En cuanto a los desplazamientos de agricultores profesionales, su actividad sigue como hasta ahora. Para justificar los viajes, deben estar dados de alta en el Registro de Explotaciones Agrarias de Galicia (Reaga). Los viticultores podrán acreditar su dedicación con el carné de aplicador/manipulador de productos fitosanitarios o con la tarjeta de registro dispensada por el consejo regulador de la denominación de origen cuando se dan de alta. En ambos supuestos, las autoridades competentes están en condiciones de realizar las comprobaciones que consideren oportunas.

ENLACE  ORDEN: https://www.xunta.gal/dog/Publicados/2020/20200505/AnuncioG0426-040520-0003_es.html

El Craega funciona con servicios mínimos durante el estado de alarma

El Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica de Galicia (Craega) funciona con servicios mínimos durante el estado de alarma. Tras la publicación del Real Decreto 463/2020, las auditorías del equipo técnico quedaron suspendidas y la oficina del Consello en Monforte de Lemos permanece cerrada al público. La atención al operador se realiza a través de los siguientes canales: 

  • Correo electrónico: craega@craega.es
  • Teléfono:  982 405 300
  • Horario de atención: de lunes a viernes (08.00-15.30 h | 16.30-19.00 h)

La despensa del mejillón bio está en Galicia

El Craega registró 3.124 toneladas de mejillón ecológico en 2018, casi el 60% de lo que se certifica en el conjunto del Estado.

Con 2.500 km de costa, Galicia es líder absoluto en acuicultura bio de España. El monopolio recae en la ría de Arousa, a más extensa del Estado. Salvo un mínimo porcentaje procedente de la ría de Aldán (Cangas do Morrazo), de ese laberinto escarpado de islas y arrecifes salieron las 3.124 toneladas que el Craega registró en 2018. Según el informe sobre producción ecológica que el Ministerio de Agricultura publicó recientemente, el noroeste peninsular mantiene el monopolio en acuicultura y absorbe el 59,4 % de lo que se certifica en el conjunto del Estado. En algas con etiqueta verde, Galicia también se sitúa en cabeza. De las 721 toneladas que se comercializaron en el país, 636 tenían aquí su origen.

Del mejillón ecológico y de cómo se fue haciendo un hueco en el mercado internacional sabe mucho Juan Carlos Juncal Piñeiro. Presidente de la Asociación de Produtores Mexilloeiros San Amaro y vocal del Craega, conoce como pocos los 230 km2 de la ría de Arousa. Pioneros en la producción del molusco con sello, en ese rincón singular del litoral gallego el colectivo gestiona 41 bateas repartidas en manos de 26 socios.

“Los principios fueron dífíciles. Comenzamos certificando dos bateas para industria y el primer año sólo vendimos el 20% de la producción. El resultado no pagaba el esfuerzo, pero era una apuesta de futuro con un producto innovador”, recuerda Juncal. La primera gran eclosión llegó en 2013. San Amaro empezó a vender fresco para Francia, un país con niveles de consumo ecológico muy elevados. La entrada en el mercado galo ejerció un efecto llamada y, al colectivo con sede en Vilanova de Arousa, se sumaron miembros de otras organizaciones, primero los de la Rianxeira y, más tarde, los de A Illa. Conscientes de las dificultades para introducir el bivalvo en los circuitos comerciales, después se inscribió también algún cocedero de mejillón y alguna depuradora, algo que sirvió para darle el ánimo definitivo al sector.

El mercado del mejillón eco se encuentra en un estado embrionario. “Aunque tres mil toneladas parezca una gran cantidad, supone poco más del 1 % del mejillón gallego comercializado. Partiendo de la calidad de las aguas, hoy en día se podría certificar más de un 90 % de nuestro molusco”, añade.

Fuente: ‘Agricultura ecológica. Estadísticas 2018’, Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

FRANCIA, El MERCADO MÁS APETITOSO. Francia es el tercer mercado de alimentos ecológicos a escala mundial y el noveno que más gasta al año en productos bio per cápita (101 €). Son datos de un informe del ICEX, en el que también se pronostica que el sector aspira a alcanzar los 12.000 millones de euros en 2020.

En Arousa fueron capaces de percibir las oportunidades de un país que hizo del mejillón fresco -no disponible en su mercado- una de las estrellas de su despensa. El sello del Craega resultó fundamental para abrirse camino. Además de suponer un valor añadido, la certificación “nos permitió conseguir estabilidad tanto en precio como en ventas”, explica el presidente de San Amaro.

Desde las Rías Baixas auguran que el futuro del molusco pasa por convertirse en ingrediente de platos elaborados, en consonancia con la tendencia de los mercados. Hoy se comercializa de manera muy semejante al convencional, tanto en conserva como en fresco. Este último es el que más demanda registra en el seno de San Amaro, algo que desde la agrupación atribuyen a que, con este formato, tiende a identificarse con un producto gourmet

Juan Carlos Juncal Piñeiro, presidente de la Asociación de Produtores Mexilloeiros San Amaro

DIFERENCIAS ENTRE MEJILLÓN BIO Y CONVENCIONAL. La calidad del agua es el principal criterio a la hora de establecer los límites entre el mejillón bio y el convencional. Según estipula la normativa de acuicultura ecológica, el molusco con etiqueta verde debe producirse en polígonos situados en zona sanitaria A o B (alta calidad). De analizar la calidad del agua se ocupa el Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño de Galicia (Intecmar).

Con el peso que tiene el entorno para el sector bateeiro, Juncal hace hincapié en que el mayor reto para los productores y los marineros de las rías gallegas “es conservar el medio en el que trabajamos, evitando que los intereses de empresas y personas sin escrúpulos los deterioren de forma irreparable”.

A corto-medio plazo, todo apunta a que se irán creando pequeños grupos de productores que asumirán la gestión de 20 o 30 bateas a fin de amortizar recursos y sacar mayor rendimiento a la producción.

Mejillón al margen, el también vocal del Craega ve más allá y apela a la Administración para que fomente el consumo de productos ecológicos. En esta línea urge medidas como la puntuación de los alimentos bio en los concursos de comedores gestionados por los poderes públicos o la aplicación del IVA superreducido.

Galicia encabeza la producción de carne avícola y cerró 2018 con un balance de 1.078 toneladas.

LÍDER EN LECHE Y CARNE AVÍCOLA. El informe del Ministerio de Agricultura pone de relieve que Galicia sigue ganando peso en producción ecológica año tras año. La superficie dedicada a este tipo de cultivo creció un 7,9 % solo en un ejercicio y, además, la comunidad logró encabezar ciertos sectores como la leche, la carne avícola, los huevos o la miel.

España sumaba 7.923 explotaciones ganaderas ecológicas en 2018, dos puntos más que en el ejercicio precedente. Con más de la mitad de las granjas certificadas del conjunto del Estado, Galicia lidera la producción láctea del país y anotó 15.697 toneladas de un total de 27.837. No obstante, cae hasta el quinto puesto en producción de carne. Únicamente 165 de las que hay en España se sitúan aquí y, de hecho, su peso en el balance es poco significativo: 207 toneladas frente a las más de 23.000 que computa el Estado en su conjunto.

En cuanto a ave de corral, Galicia también merece un lugar destacado. Por detrás de Cataluña, es la segunda comunidad con más explotaciones (30) de este tipo. Sí que encabeza, no obstante, la producción de carne avícola y cerró el año con un cómputo de 1.078 toneladas (de las 1.289 de España).

El informe del Ministerio también otorga un hueco te sobresaliente a los huevos ecológicos. De las 21 granjas inscritas en Galicia salieron 22.141 unidades, cifra que le atribuye la segunda posición en este segmento. Algo parecido sucede con la miel. Galicia presume de ser la tercera comunidad en suma de explotaciones (31). En ellas se reparten 14.562 colmenas que produjeron 170 toneladas de miel, cantidad que deja de nuevo a Galicia en el número tres de la lista.