El Craega se suma al programa de compostaje doméstico de Sogama

Personal técnico, por la izquierda, explica el funcionamiento del compostador en presencia de Javier García Lozano (secretario del Craega); Javier Domínguez Lino (presidente de Sogama); Gerardo Lagares (socio director de Orballo); Francisco López Valladares (presidente del Craega) y Ángeles Vázquez (conselleira de Medio Ambiente)

El Consello Regulador da Agricultura Ecolóxica de Galicia (Craega) da un paso más en su compromiso con el medio ambiente y acaba de adherirse al programa de compostaje doméstico que gestiona la Xunta a través de la Sociedade Galega do Medio Ambiente (Sogama). En virtud de este acuerdo, la entidad recibirá un centenar de compostadores, de 390 litros de capacidad y fabricados con materiales reciclados y reciclables. Además, sus asociados recibirán un par de cursos de formación sobre la puesta en valor de la materia orgánica y el uso de los colectores.

“El compostaje es algo que se ha practicado desde siempre en agricultura ecológica. Estamos recuperando lo que viene de atrás, lo que hacían nuestros abuelos. Recogían rastrojos, los echaban en el corral y, después con eso, araban las tierras para el cultivo”, explicó hoy en Paderne Francisco López Valladares, presidente del organismo. Acompañado por la conselleira de Medio Ambiente, Ángeles Vázquez, el presidente de Sogama, Javier Domínguez Lino, recorrió la finca de Orballo, una empresa certificada por el Craega que acaba de sacar adelante el primer té ecológico gallego.

“Orballo es un buen ejemplo de que las personas jóvenes tienen futuro en el rural y que no necesitan irse a la ciudad”, señaló López Valladares. Productora de infusiones de diverso tipo, arroces, hierbas aromáticas y especias, la compañía con sede en el municipio coruñés de Paderne es una de las tres empresas gallegas que consiguió el certificado de Reserva de la Biosfera a nivel nacional. Por eso, el primero de los cien compostadores que Sogama dona al Craega se destinará a esta finca. “Con el cambio climático, tenemos que preocuparnos más de cuidar el medio ambiente, el aire que respiramos, y también nuestro suelo, en particular nuestros acuíferos y aguas, por cierto cada vez más contaminados”, recalcó presidente del Consello.

Con casi medio millar de operadores, la producción vegetal -principal beneficiaria de este programa- representa un tercio de la actividad del Craega. La mayoría se reparten entre Lugo y Pontevedra. Asimismo, las ventas de este segmento alcanzan los 20,3 millones de euros y acaparan la cuarta parte de la facturación del organismo, tal y como se desprende de su balance de 2018.

La conselleira puso en valor el compromiso ecológico que demuestran las entidades adscritas a Craega, demostrando que desde el respeto al medio ambiente también se pueden impulsar negocios sostenibles y rentables. Ángeles Vázquez recordó que gracias al compostaje se pueden lograr numerosos beneficios ambientales y económicos ya que, por término medio, la bolsa negra de basura de un hogar está compuesta en un 42% por materia orgánica.

“Si en vez de desechar esa fracción orgánica la aprovechamos para generar compost, como se hacía tradicionalmente en el rural gallego, reduciremos los residuos, disminuiremos la emisión de CO2 y conseguiremos además fertilizantes de primera calidad”, añadió.

DOS CURSOS. Con la colaboración de Sogama, el Craega celebrará un par de cursos sobre compostaje el próximo mes de octubre. Con 50 plazas cada uno y de carácter gratuito, el primero tendrá lugar el miércoles 16 de (de 18 a 19 h.) en la sede que el Consello posee en Monforte de Lemos. Previsto para el día 23, el segundo será en el nuevo domicilio del organismo, en Boqueixón. Impartidos por personal de la Sociedade Galega do Medio Ambiente, las sesiones están dirigidas principalmente a operadores certificados. Si quedan vacantes, la convocatoria se abrirá al público en general.

El compostaje doméstico consiste en el reciclaje de materia orgánica en origen, convirtiéndola en un abono natural con excelentes propiedades para el suelo y que el propio productor puede utilizar en su huerta, jardín y tierras de cultivo, en sustitución de los fertilizantes artificiales.